LA CÓLERA DE ANGÉLICA
……………………………………………………………..para Xose.
-¿Por qué lloráis, Angélica, tan desconsoladamente?- preguntóle su fiel doncella Altisidora, al advertir en ella, cierta mañana, al entrar en su retrete, claros signos de congoja y desespero.
-No lloro, no, mi buena Altisidora. En justicia, di mejor me has hallado furiosa cual euménide. No me faltan razones: acabo de descubrir que la brillante armadura del caballero Orlando no es otra cosa que una lata de tomate triturado…- respondió la interpelada, con un quiebro en su voz y hasta tal punto desencantada por el mundo y la carne varonil que acababa de tomar la irrevocable decisión de ingresar en un convento de clarisas descalzas.
FIN
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