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Archive for the ‘La canción del Pirata (Poesía)’ Category

DE PROFUNDIS

No seré yo quien rompa la baraja…

El reto está aceptado de antemano:

aguardaré el final, ¿no soy humano…?,

caracol sobre filo de navaja…

No procura mi cuerpo la mortaja,

ni al temor o al dolor lo llamo hermano…

Llegará el día, más tarde o más temprano:

Tierra me ha detectado y me trabaja.

“Para y óyeme, oh Fin, yo te saludo…”

Se ha de escuchar la voz de los poetas:

a la tumba debes bajar desnudo,

ojo avizor; sin prisas, sin maletas…

Y es que el tiempo de amar no ha terminado.

Hay una luz que aguarda al otro lado.

 

 

 

 

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ANIBAL Y Cía

I

ANIBAL Y EL DINOSAURIO

Cuando Aníbal despertó,

Dinosaurio ya no estaba…

Mira tú, se había escondido

prudente, bajo la almohada.

Aníbal es mucho Aníbal

de jinete a sus espaldas;

otrosí, si a su gran cola

no le queda ni una escama…

por no hablaros de hematomas

donde termina la espalda…

***

Aníbal se ha puesto en pie,

con restriegue de legañas,

la astucia del cazador

 reflectante en su mirada…

Y cuando Aníbal te mira,

tú ya sabes lo que pasa:

aun con los ojos cerrados,

te cautiva y te desarma…

¡Ay ese ejército rojo

de tu sangre renovada…!

Reconoces de antemano

que has perdido las batallas…

-Dinosaurio, no te escondas;

yo te aconsejo que salgas,

si es que estás en el armario

o debajo de la cama…

II

FOOD, GLORIOUS FOOD…

Verbo defectivo “apún”,

aplicable a cuanto  caiga…

¡La gracia con que lo tira…!

¡El vigor con que lo arrastra…!

¿De dónde sacará fuerzas,

el hijo de Amílcar Barca…?

“Se os explicará enseguida”,

replica el vate de guardia:

basta y sobra para ello

cualquier día de la semana”…

El pequeño troglodita

va y se levanta con ganas…

¿Dó viene su desayuno…?

Porque el hambre lo reclama:

galletas para qué os quiero,

zumo, yogurt, mermelada…

(Si se encuentra el dinosaurio,

zampabollos, se lo traga…

Primero, lo moja en leche

que reblandezca su masa…)

No importan las zapatillas:

las botas son las que mandan…

Hay que ponerse las botas

y luego, a media mañana,

de refuerzo, un bocadillo

de cacao con avellanas…

Hoy andaba desganado

y se ha dejado las raspas…

III

ANÍBAL Y DEMÁS FAMILIA

Este Aníbal atilano,

intrépido iconoclasta,

amasado con granito

y con mármol de Carrara,

es dueño de una sonrisa

que le ilumina la cara,

en dentada media luna

bajo naricilla chata.

Cuando Aníbal te sonríe,

¡apún!, las penas se marchan…

Por cierto que, en cuanto a encanto,

es hermano de su hermana,

Catalina de las Rusias,

Paulova de las mil danzas,

Caballé del gorgorito

y otras hierbas perfumadas…

IV

LA QUE FALTABA…

Se quiere igual a los dos…

¡Vaya pregunta más rara…!

Quien dice dos, dice tres

(de niet@s hablo, caramba…).

Una faltaba en la foto,

Clarisa, la Bien Cercada;

a la hora del cariño,

no se anda por las ramas…

Cuanto hubiere menester,

el corazón se te ensancha.

V

Y PARIÓ EL ABUELO…

Y ahora viene lo mejor…

¡Que la fiesta no decaiga…!

Soñé, primas entre sí,

varias criaturas extrañas,

un poco a lo Lovecraft

y otro tanto, a la que salta

(y es que la imaginación

es la loca de la casa).

Éstas pudieran llamarse

Claristina y Anicata,

Cataclaris y Aniclaris,

más dos siamesas de fama:

Cataníbal / Clariníbal,

miembros de la misma banda…

Todos se parecen mucho:

son de la misma camada…

Y hay que quererlos a todos

por igual…¡lo que faltaba…!

¡Este abuelo Cebolleta

hecho un corazón con patas…!

FIN (?)

 

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ROMANCE

         DE CLARISA, LA BIEN CERCADA

 

Uno/ Desayuno

Cuando Clarisa despierta,

amanece tu mañana

(ha de entenderse por tal

el futuro de tu calma…).

No osará salir el Sol

si es que ella no lo manda,

con sus ojitos abiertos

y su cara colorada,

tres años de mucho andar

y de tomar la palabra.

Suenan todas las trompetas

y Clarisa se levanta,

con un revuelo rasante

de correr y no alcanzarla…

“Como / no quiero comer…”

“Léeme aquel cuento”, reclama,

abejorro libador

de las mieles de la infancia.

“Yo sola, me visto sola:

y he elegido aquella enagua…”,

demanda su majestad,

poniendo cara de guasa…

Mejor será no repliques,

por si acaso se desmanda…

El que se rinda primero,

vive dios, la lleva parda…

Clarisa lo tiene claro:

hay que ganar las batallas.

(En eso, sale a su madre,

que fue estricta mandamasa.)

Tú te acuerdas de Velázquez

y su cuadro de las lanzas…

Dos/ Almuerzo

Con el paso de las horas,

verás crecer a Clarisa…

Brilla en todo su esplendor

el genio de su inventiva

en el cénit de la fuerza

que le da ser tan querida:

es imposible acercarse

y no meterla en tu vida…

Redes de curiosidad

su mirada inquisitiva,

pescadora en río revuelto

a quien todo le motiva…

Navegan de flor en flor

los albures de sus prisas

por conocer las respuestas

y apuntarlas en su lista.

Sherlock Holmes de bolsillo,

lupa en mano, ella investiga

cuánto de lo que le rodea

pueda servirla de brisa

desde donde volar alto

con sus alas extendidas,

una mariposa en flor,

una llamita encencida…

Por eso es fácil quererla

y buscarla por amiga,

aputándote a su banda

para ganar la partida…

Tres/  Merienda

Ha jugado, rien va plus,

ruleta de su energía,

que ella no se cansa nunca

ni se le agotan las pilas,

corre que te correrás,

contumaz funambulista,

un delicado equilibrio

de fuerza  y de fantasía…

El Sol corre cuesta abajo

y Clarisa cuesta arriba,

manantial inagotable

en la espuma de sus días…

Lo mismo pinta, rupestre,

que, sirena, y desafina;

concertista de tambor,

hada de las tres varitas:

de nardo, la de medir,

la de dirigir tu vida.

Virtuosa, pero más,

¿quién no va en su carro a misa…?

Clarisa, jardín frondoso

de gracia y sabiduría,

donde se cultiva el arte

de ser duende y de ser niña…

Sucumbes a sus encantos

tras su primera sonrisa…

Cuatro / Cena

Cuando Clarisa se duerme

la noche queda cerrada

y suspira con alivio

de una tregua bien ganada…

¿Con quién soñará despierta,

o arrebujada en su manta…?

La felicidad se pinta

en mejillas sonrosadas;

silba su respiración

una musiquilla vaga…

¡Shh… shh… que no se despierte…!

¡El orbe, a ver si se calla…!

A la Clarisa dormida

te dan ganas de acunarla,

como si fuera pequeña

y su tiempo no pasara…

Ya se va haciendo mayor

cada jornada que pasa;

pero, para suerte suya

la tenemos rodeada…

¡Somos tantos a quererla…!

¡Somos tantos a adorarla…!

Clarisa, a golpe de abrazo,

Clarisa, la Bien Cercada.

Marzo, 2018

 

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