Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Lo tuyo es puro teatro’ Category

elbuhodebalvanera: Cabina o La Concha del Apuntador
¡ ME RINDO… ME RINDO… !

EL ÚLTIMO APUNTADOR

MONÓLOGO PATÉTICO

Quiero que alguien me explique por qué tendría yo que ser inmolado en los altares de la culminación de la tragedia trágica, donde muere hasta el apuntador. Acomodadores, tramoyistas, taquilleras, la encargada del servicio de señoras… ¿por qué han de librarse ellos y yo no…? Estoy dispuesto a prestarle mis orejas al guapo que se encargue de aclarármelo…

Yo no soy una almeja sino un honrado padre de familia ario que, si se corta o pincha al cortar el consuetudinario bacalao (merluza congelada, si hemos de ser exactos, por la crisis reinante), se ve obligado a echar mano al chorrito de agua oxigenada y la tirita…

Quizás se deba a que los profesionales de tan noble oficio como el mío constituimos, dentro de la farándula teatral, especie autóctona en peligro de extinción, sustituibles por microchip a pilas disimulado detrás de las orejas.

“La concha de tu madre”, malsuena el argentino (alguno más también), si pretende insultarte… ¿Cabría imaginar un molusco bivalvo sin su concha…? ¿Un caracol, sin ella, convertido en babosa o, aún peor, en octavo pasajero…? No existe desnudez mayor ni más obscena, que uno alcance a recordar sin Wikipedia (o sin apuntador de apuntador: apuntador elevado al cuadrado…).

Caracol por dentro | Caracoles, Arte y diseño, Disenos de unas
CARACOL SOFTCORE

La noche del estreno, vamos a no olvidarlo, hemos sido los amos absolutos de la función en curso. Olvídense de las boñigas equinas adornando la entrada al coliseo de turno: sin nosotros, el éxito final se me antoja ilusorio; otro tanto resultaría justo añadir en lo que se refiere al mutis por el foro de los grandes actores y actrices que en el mundo han sido, desde Sara Bernhardt o Eleonora Duse a Margarita Xirgu o la María Guerrero, desde Sir Laurence Olivier o Jean-Louis Barrault a don Manuel Dicenta o don José Luis Gómez…Y dejo sin citar a la eximia Nuria Espert y al gran Antonio Vico, en cuyo caso, el corrector traidor se encarga, por su cuenta y su riesgo de convertirlo en “Vivo”… Pues bien vivos que permanecerán en nuestra memoria todos ellos, eso que conste en acta ante notario.

Sarah Bernhardt - Wikipedia, la enciclopedia libre
SARA BERNHARDT
File:Portrait of Eleonora Duse.jpg - Wikipedia
ELEONORA DUSE
Margarida Xirgu
MARGARITA XIRGU
María Guerrero - Centro Dramático Nacional - Ministerio de Cultura
MARÍA GUERRERO
Biografía de Nuria Espert
NURIA ESPERT
Laurence Olivier - SensaCine.com.mx
LAURENCE OLIVIER
Jean-Louis Barrault: Películas, biografía y listas en MUBI
JEAN LOUIS BARRAULT
La tele de Ayer: Manuel Dicenta
MANUEL DICENTA
Antonio Vico - IMDb
José Luis Gómez: «El Cid fue un hombre bueno»
SIR GÓMEZ.- TODOS EN TECHNICOLOR O YO ME LARGO, AVISO…

Apuntador que vienes al mundo, por desgracia no tienes quien te guarde: aquí ni la musa Talía parece mostrar el menor interés en evitar que te partan el corazón a la hora de borrarte del “equipo técnico” de las grandes y pequeñas compañías. No figuras en nómina: no cobras… Si dejas de cobrar, pasas al paro… Y eso, con suerte de la buena.

Nuestro caimán se ha ido, sin billete de vuelta, a Barranquilla… Nos ha gafado tanto reclamar el finiquito para un eco Cyrano, surgiendo desde el foso telarácnido, en procura del lucimiento ajeno, el de tanta y tanta estrella que no tuvieron tiempo- yo añadiría “las ganas”- de aprenderse las letras del libreto…

Nunca, jamás, tampoco director alguno nos ordenó abandonar nuestro escondrijo por compartir los vítores y aplausos de ese público epitetado “respetable”, pero que, si es que vamos a cuentas, bien pudiera haberse molestado en reclamarnos. Después del socorrido “¡el autor, el autor!”, nada impide añadir “¡el apuntador, el apuntador!”, en equitativo reconocimiento a nuestra transcendencia, condenada a anonimato seculorum.  

Apuntadores somos…Pero no es cosa de armarse hasta los dientes y exigir ovación duramente ganada a punta de cañón de Navarone: “¡El aplauso o la vida…!”

Algún que otro siseo sí nos hemos ganado por culpa de ciertas trompas eustaquias de famas y famosos de la escena, con unos organillos auditivos cuyo destino debería ser el terminar donados a Madame Tusseaud y su célebre museo, como materia prima. Algunas celebridades sobre tablas no surfistas, ya sea por limitaciones físicas; por su afán histriónico, basado en una mímica con frecuencia excesiva, o hasta puede que, y hablo de los divos y las divas de antaño, por haber dado sus primeros pasos artísticos en las silent movies– su majestad escoja los motivos, que a mí me la trae floja-, nos obligan a nosotros, los apuntadores, a alzar la voz más de lo conveniente, impacientando al público y llenando el proscenio de indignados murmullos sibilantes.

10 Spookiest and Most Terrifying Silent Horror Movies
¡HABLAMOS AHORA O CALLAMOS PARA SIEMPRE…!

Gone with the wind, nuestro triste final puede resumirse en una sencilla adivinanza… ¿En que se parecen un telegrama y un apuntador…?

Sin que me sirva de consuelo, acabo de elaborar una teoría: los apuntadores sordomudos siempre podrán hacerse un hueco en los espectáculos de Marcel Marceau y compañía…

It's genius time... — Marcel Marceau- Le petit café parisien
M. M.

Apuntador… Siempre a punto, apuntando maneras… Interpretando, a veces, mejor que los actores todo oídos… ¡Cuántas veces hubiese sentido ganas de saltar al escenario y tomar entre mis brazos a la protagonista…!

¿Alguien se acuerda de Tip y Top a estas alturas y su sketch radiofónico “Traje a medida”? He vuelto a rescatarlo en internet para poner a hacer aguas saladas mi nostalgia…  “Nene, apunta… ¡64 de manga…!”

tip y top - el balneario de pantoja - Comprar Discos EP Vinilos música  Grupos Españoles 50 y 60 en todocoleccion - 45831223

Apuntador, apúntate a ti mismo…

Va a ser mejor que yo también me apunte… El dedo índice ya lo tengo preparado… Recurramos pues a la tragedia clásica… Pongamos el “Manolo” de Ramón de la Cruz, por elevación de estilo… Lo neoclásico se me ocurre más solemne y circunspecto. Ojo con el final: no tiene desperdicio. Tal que así:

Sebastián.- Nosotros, ¿nos morimos o que hacemos?

Mediodiente.- Amigo, ¿es tragedia o no es tragedia?

Tampoco habría que echar en saco roto a Muñoz Seca… “Ved cómo muere un león, / cansado de hacer el oso…”

La venganza de don mendo - pedro muñoz seca. il - Vendido en Venta Directa  - 48666266

Pues que caiga el telón y todos tan contentos…

TELÓN

Cine - El 'Hamlet' de Laurence Olivier, este martes en la Filmoteca |  Noticias de Cultura en Diario de Navarra
-EL APUNTADOR QUE DIGA MISA… AHORA LO QUE TOCA ES LO DE “AH, POBRE YORICK”… LO DE “SER O NO SER” ES DEL ACTO SEGUNDO…

Read Full Post »

71OS9vWl+CL._AC_SY355_

DOS SON MULTITUD

MELODRAMA SIN MÚSICA EN TRES ESTAMPAS

ESTAMPA 1ª

cama

[Hogar de los Sobrino & Suárez, LUIS y TOM, respectivamente, a cual más otoñal y reivindicativo, una plácida mañana de domingo. Tom, recién salido de la ducha, solo en la sala, lee “El País” en bata y zapatillas, mientras fuma un cigarrillo tras otro y escucha cantar a Ella Fitzgerald. Entra Luis, en pijama, todo menos bonito).

LUIS.- Creí que, al ser domingo, habíamos acordado quedarnos en la cama hasta pasado el mediodía…

TOM.- (Sin dejar de leer) Lo siento, chico. Me moría por fumar un cigarrillo…

LUIS.- Desayunando sin mí, por lo que observo…

TOM.- No seas quejica. He dejado la cafetera mediada…

LUIS.- Odio el café recalentado… Ni se te ocurrió prepararme unas tostadas…

TOM.- Lleva razón; disculpe, su reverencia… Otro día será…

LUIS.- Tú lo encuentras gracioso…

TOM.- (Deja de leer y apaga la música) Si estás buscando que deje lo que estoy haciendo y me engolfe en la cocina para prepararte el dasayuno y servírtelo en bandeja, me temo que andes por completo descaminado, Luis de Francia, rey mío…

LUIS.- No me provoques… Lo que les faltaba a mis pobres arterias… Me hartaré de bollería industrial… ¿Qué nos cuenta el periódico…?

TOM.- Lo mismo que ayer y que mañana…

LUIS.- ¿Para qué lo compras entonces…?

TOM.- Me entretengo resolviendo crucigramas… Es que me aburro mucho últimamente…

LUIS.- Nunca me acuerdo de si la pulla de joder al compañero se escribe con elle o con i griega…

TOM.- (Pronunciado cuidadosamente) Pu-lla… La puya es lo que le clavan a los toros…

LUIS.- Ya que hablamos de cuernos… Se me ha metido en la cabeza que algo no está funcionando como debe en nuestra vida de pareja…

TOM.- Yo lo achacaría a la menopausia… ¿Por qué no desayunas tras pasarte por agua…? Así te encontrarás en condiciones de discutir ese asunto o cualesquiera otros a pleno rendimiento … Es un bonito tema para tratar una mañana como ésta… Consultemos el índice: fatiga de combate… quién se cansa de quién… la conveniencia o no de pasar por el diván profesional y consultarlo…

LUIS.- ¿Estás tratando de transmitirme algo en braille…?

TOM.- Supongo que te refieres al morse… Mensaje recibido. Paso a contestarte en tiempo y forma… Querido, ni te imaginas cuánto lamento no haberte llevado el desayuno a la cama…

LUIS.- No sería la primera vez…

TOM.- Diez años dan para muchas sorpresas…

LUIS.- Mejor será que lo dejemos…

TOM.- Nuevo mensaje cifrado… ¿Dejar esta conversación, dejar lo nuestro…? ¿Me lo explicas para que yo te entienda…?

LUIS.- De un tiempo a esta parte, te divierte mucho lastimarme…

TOM.- Por favor, ponte una bata o algo… El pijama no resulta indumentaria adecuada para tratar asuntos transcendentes… Y, de paso, desayuna… Seguro que se te aclaran las ideas… Unas gotas de optimismo por tu parte alguna vez…¿O estoy pidiendo mucho…? (Enciende un nuevo cigarrillo)

LUIS.- He tenido que hacerme unos análisis… Las cosas tampoco funcionan bien en mis pulmones… Fumador pasivo por tu culpa… ¿Te importaría apagarlo o abrir una ventana por lo menos…?

TOM.- (Le echa el humo en la cara antes de aplastar la colilla en el cenicero) A tu salud, amor…

LUIS.- A la tuya, Surabaya Johnny… (Se mira en un espejo) La verdad es que mi aspecto mañanero deja mucho que desear, lo reconozco… Por cierto, Tom, ¿todavía me deseas…?

TOM.- De vez en cuando… Debo confesar, sin que sirva de precedente, que me acuerdo de cómo eras una década atrás y aun antes, por fotografías, y consigo ponerme en situación. Supongo que a ti te ocurrirá lo mismo… De suceder así, no me ofenderías en absoluto, palabra…

LUIS.- Cada día te necesito más pero tú siempre haces que te sienta más lejos…

TOM.- Nunca ha sido esa mi intención… ¿No ibas a ponerte decente…?

LUIS.- Quizás, a lo mejor, probablemente, has conocido a alguien y estás buscando el modo de mostrarte civilizado a la hora de comunicarme el “ahí te pudras”…

TOM.- ¡Maldita sea…! Te habías propuesto amargarme el día y lo estás consguiendo… Venga, démonos un beso de amigo…

LUIS.- Ni te me acerques…

TOM.- Un abrazo entonces…

LUIS.- ¿Por qué no te vas a la mierda…?

TOM.- Si te pidiera en santo matrimonio, ¿cambiaría eso las cosas…?

LUIS.- La crueldad frappé sigue siendo uno de tus deportes favoritos… Conmigo no vas a jugar esa partida… Tiempo ha, puede: ahora ya no…

TOM.- Estoy hablando en serio…

LUIS.- Yo, también…

TOM.- Tu problema, mon petit cherie es que envejeces fatal: no sabes afrontarlo. Te comportas como un adolescente. No sé cómo te aguanto… (Inicia el mutis)

LUIS.- ¿Adónde vas…?

TOM.- Rumbo a la galería. Necesito fumar. No quiero envenenarte con mis humos…

LUIS.- Ten cuidado.

TOM.- Amenaza, que algo queda…Prepara café para los dos. Te acompañaré en mi segundo desayuno. Las tostadas con miel y mantequilla son una buena idea…Y ahí lo dejo… (Sale. Luis se sienta en el sillón vacío e intenta concentrarse en el periódico, que termina en el suelo, arrojado con furia.)

LUIS.- (Hablando solo) ¡Hasta cuándo… Hasta cuándo…! No conservas ni un ápice de dignidad, tú… Aclárame lo que piensas hacer al respecto. No respondo de mí en estos momentos… (Se pone en pie y respira profundo para sobreponerse, tras lo cual, se pone a gritar junto a la puerta abierta) ¡Tom… Tom…! (Reaparece Tom, triunfal, envuelto en humos)

TOM.- Ecce homo… Todo tuyo… Pudiste haber silbado…

LUIS.- (Se acerca a Tom y apoya la cabeza sobre su hombro) Si me dejases, no sabría vivir…

TOM.- Ya te acostumbrarías… (Lo abraza y lo conduce hasta el sillón) Ignoro cómo te las arreglas, compañero; pero siempre acabas por salirte con la tuya… Voy a disponer el desayuno…

LUIS.- Espera,Tom… He de contarte algo… Es importante…

TOM.- Sé breve, por favor . De lo contrario, nos van a dar las uvas y las brevas…

LUIS.- (Enronqueciendo de repente, casi en un susurro) La semana pasada, se presentó en la tienda un joven con la pretensión de encargar un gran ramo de flores. Para su abuela, creo. Acababa de cumplir noventa años…

TOM.- ¿Nuestro cliente o la abuela?

LUIS.- La abuela… ¿Puedo continuar…?

TOM.- Me suena a deja vú, lo siento…Cada vez que un apuesto muchacho entra en “La Pérgola Feliz”, nuestro Luisillo inicia su cortejo nupcial y acaba, ay, con el rabo entre las piernas…

LUIS.- Me pones enfermo… Estuvimos charlando un buen rato acerca de las plantas de interior y sus cuidados…

TOM.- El resto de clientela, esperando a pie firme…

LUIS.- Estábamos solos, da la casualidad…

TOM.- Solos, sí; pero rodeados de un colorido floral deslumbrante, penetrantes fragancias y un imparable reconocimiento mutuo… Fue entonces cuando los violines se pusieron a sonar de repente… Luisillo, sin bridas y sin estribos, va y le pide una cita por ampliar horizontes al desconocido y éste accede para, a continuación, marcharse sin pagar porque tú insistes, machacón: “Ya me lo pagarás, capitán, mi capitán…”  En especie, supongo…

LUIS.- Acordamos mantenernos en contacto… Quería que estuvieses al tanto… Entre nosotros, no valen los secretos…

TOM.- Mientras no me lo metas en casa…

LUIS.- En “La Pérgola” figuras como simple asalariado, por generosidad mía para contigo: no das un palo al agua, el peso del trabajo ha venido, de siempre, recayendo sobre mis espaldas. Este apartamento solo me pertenece a mí, ¿o se te había olvidado?

TOM.- Tú me lo recuerdas con frecuencia… Puede decirse que me sacaste, prácticamente,  del arroyo, cuando no tenía dónde caerme muerto… Vendedor de seguros a puerta fría, sin cartera de clientes… Menudo porvenir en lontananza… Hasta que apareció un príncipe azul dispuesto a convertirse en mi princesa…

LUIS.- Vomitivo… No encuentro otra palabra…

TOM.-  Por una vez, excuso de llevarte la contraria…

LUIS.- Gabriel vendrá aquí y le serás presentado en tu condición de pareja estable. No veo problema en ello. Mi intención no vendría siendo otra que conozcas cómo entienden la vida los jóvenes de hoy y el enfoque que eligen a la hora de solucionar los distintos problemas, siempre en positivo.

TOM.- Tomaré puntual nota. Una curiosidad malsana: ¿no temes que el malo de película, es decir: yo, llegue a disputarte sus gracias y favores?

LUIS.- Correremos el riesgo…

TOM.- Sobre todo yo… Quedarme sin empleo, volver a los seguros… Se me ha puesto la carne de gallina…

LUIS.- Lo cual demuestra lo mucho que me quieres…

TOM.- ¿Lo has dudado alguna vez…? Una cuestión de orden… Propongo que renuncies a un desayuno harto tardío y nos volvamos a la cama en amor y compañía hasta la hora de encargar un almuerzo por teléfono…

LUIS.- Propuesta denegada… Lo que mi cuerpo anda pidiendo a gritos es una buena ducha en agua hirviendo y descanso absoluto a posteriori, nada que ver con revolcarnos como berracos por la alcoba…

TOM.- Escucho y obedezco. (Inicia el mutis)

LUIS.- ¿Adónde vas ahora…?

TOM.- A prepararle al señor su desayuno… (Sale)

LUIS.- ¡Es la economía, imbécil! ¡A ver si te enteras de una vez…!

     

618full-the-killing-of-sister-george-(1968)-screenshot

        ESTAMPA 2ª                       

[Hogar de las Gómez & Pulido, PILAR y TERESA, respectivamente, a cual más otoñal y reivindicativa, una plácida mañana de domingo. Pilar, recién salida de la ducha, sola en la sala, lee una revista de decoración, en  camisón y zapatillas, mientras fuma un cigarrillo tras otro y escucha un programa de autoayuda. Entra Teresa, en pijama, todo menos bonita.]

TERESA.- Creí que, al ser domingo, habíamos acordado quedarnos en la cama hasta pasado el mediodía…

PILAR.- (Sin dejar de leer) Lo siento, chica. Me moría por fumar un cigarrillo…

TERESA.- Habiendo desayunado sin mí, por lo que observo…

PILAR.- No seas quejica. Te he dejado la tetera preparada en el microondas…

TERESA.- Odio los microondas cancerígenos… Ni se te ocurrió prepararme unas tostadas…

PILAR.- Lleva razón; disculpe, reverenda madre… Otro día será…

TERESA.- Tú lo encuentras gracioso…

PILAR.- (Deja de leer y apaga la radio) Si estás buscando que deje lo que estoy haciendo y me engolfe en la cocina para prepararte el dasayuno y servírtelo en bandeja, me temo que andes por completo descaminada, Teresa de Ávila, siempre sin vivir en ti… ¡Vete a un convento…!

TERESA.- Deja a Hamlet en paz… No me provoques… Lo que les faltaba a mis pobres arterias… Me hartaré de bollería industrial… ¿Qué nuevas ideas sobre decoración nos cuentan tus dichosas revistas parisinas…?

PILAR.- Nada nuevo… Número extra, dedicado a los lavabos…

TERESA.- ¿Para qué la has comprado entonces…?

PILAR.- Me entretengo practicando el francés… Es que me aburro mucho últimamente…

TERESA.- Nunca me acuerdo de si la pulla de joder al prójimo se escribe con elle o con i griega…

PILAR.- (Pronunciado cuidadosamente) Pu-lla… La puya es lo que le clavan a los toros…

TERESA.- Ya que hablamos de cuernos… Se me ha metido en la cabeza que algo no está funcionando como debe en nuestra vida de pareja…

PILAR.- Yo lo achacaría a la menopausia… ¿Por qué no desayunas tras pasarte por agua…? Así te encontrarás en condiciones de discutir ese asunto o cualesquiera otros a pleno rendimiento … Es un bonito tema para tratar una mañana como ésta… Consultemos el índice: fatiga de combate… quién se cansa de quién… la conveniencia o no de pasar por el diván profesional y consultarlo…

TERESA.- ¿Estás tratando de transmitirme algún mensaje en braille…?

PILAR.- Supongo que te refieres al morse… Mensaje recibido. Paso a contestarte en tiempo y forma… Querida, ni te imaginas cuánto lamento no haberte llevado el desayuno a la cama… Mea culpa; culpa, mea…

TERESA.- No sería la primera vez…

PILAR.- Diez años dan para muchas sorpresas…

TERESA.- Mejor será que lo dejemos…

PILAR.- Nuevo mensaje cifrado… ¿Dejar esta conversación, dejar lo nuestro…? ¿Me lo explicas para que yo te entienda…?

TERESA.- De un tiempo a esta parte, te divierte mucho lastimarme…

PILAR.- Por favor, ponte una bata o algo… El pijama no resulta indumentaria adecuada para tratar asuntos transcendentes… Y, de paso, desayuna… Seguro que se te aclaran las ideas… Unas gotas de optimismo por tu parte alguna vez…¿O estoy pidiendo mucho…? (Enciende un nuevo cigarrillo)

TERESA.- He tenido que hacerme unos análisis… Las cosas tampoco funcionan bien en mis pulmones… Fumador pasivo por tu culpa… ¿Te importaría apagarlo o abrir una ventana por lo menos…?

PILAR.- (Le echa el humo en la cara antes de aplastar la colilla en el cenicero) A tu salud, amore…

TERESA.- A la tuya, Surabaya Johnny… (Se mira en un espejo) La verdad es que mi aspecto mañanero deja mucho que desear, lo reconozco… Por cierto, Pilar de Zaragoza, ¿todavía me deseas, maña…?

PILAR.- De vez en cuando… Debo confesar, sin que sirva de precedente, que me acuerdo de cómo eras una década atrás y aun antes, por fotografías, y consigo ponerme en situación. Supongo que a ti te ocurrirá lo mismo… De suceder así, no me ofenderías en absoluto, palabra…

TERESA.- Cada día te necesito más pero tú siempre haces que te sienta más lejos…

PILAR.- Nunca ha sido esa mi intención… ¿No ibas a ponerte decente…?

TERESA.- Quizás, a lo mejor, probablemente, has conocido a alguien y estás buscando el modo de mostrarte civilizada a la hora de comunicarme el “ahí te pudras”…

PILAR.- ¡Maldita sea…! Te habías propuesto amargarme el día y lo estás consguiendo… Venga, démonos un beso…

TERESA.- Ni te me acerques…

PILAR.- Un abrazo entonces…

TERESA.- ¿Por qué no te vas a la mierda…?

PILAR.- Si te pidiera en santo matrimonio, ¿cambiaría eso las cosas…?

TERESA.- La crueldad frappé sigue siendo uno de tus deportes favoritos… Conmigo no vas a jugar esa partida… Tiempo ha, puede: ahora ya no…

PILAR.- Estoy hablando en serio…

TERESA.- Yo, también…

PILAR.- Tu problema, mon petit cherie es que envejeces fatal: no sabes afrontarlo. Te comportas como una perfecta adolescente. No sé cómo te aguanto… (Inicia el mutis)

TERESA.- ¿Adónde vas…?

PILAR.- Rumbo a la galería. Necesito fumar. No quiero envenenarte con mis humos…

TERESA.- Ten cuidado.

PILAR.- Amenaza, que algo queda…Prepara una infusión de tila o valeriana para los dos. Te acompañaré en mi segundo desayuno. Las tostadas con miel y mantequilla son una buena idea…Y ahí lo dejo… (Sale. Teresa se sienta en el sillón vacío y se abanica con la revista, que termina en el suelo, arrojada con furia.)

TERESA.- (Hablando sola) ¡Hasta cuándo… Hasta cuándo…! No conservas ni un ápice de dignidad, tú… Aclárame lo que piensas hacer al respecto. No respondo de mí en estos momentos… (Se pone en pie y respira profundo para sobreponerse, tras lo cual, se pone a gritar junto a la puerta abierta) ¡Pilar… Pilar…! (Reaparece Pilar, triunfal, envuelta en humos azulados)

PILAR.- ¿Me llamabas…o acaso eran los latidos de mi corazón…? Pudiste haber silbado, ¿o es que no soy tu perrita faldera?

TERESA.- (Se acerca a Pilar y apoya la cabeza sobre su hombro) Si me dejases, no sabría vivir…

PILAR.- Ya te acostumbrarías… (La abraza y la conduce hasta el sillón) Ignoro cómo te las arreglas, mon amour; pero siempre acabas por salirte con la tuya… Voy a disponer el desayuno…

TERESA.- Espera, Pilar… He de contarte algo… Es importante…

PILAR.- Sé breve, por favor . De lo contrario, nos van a dar las uvas y las brevas…

TERESA.- (Enronqueciendo de repente, casi en un susurro) La semana pasada, se presentó en la tienda una jovencita con la pretensión de encargar un gran ramo de flores. Para su abuela, creo. Acababa de cumplir noventa años…

PILAR.- ¿Nuestra clienta o su abuela?

TERESA.- La abuela… ¿Puedo continuar…?

PILAR.- Me suena a deja vú, lo siento…Cada vez que una linda muchacha entra en “La Pérgola Feliz”, nuestro Teresita de Lisieux inicia su cortejo nupcial y acaba, ay, descompuesta y sin novia…

TERESA.- Me pones enferma… Estuvimos charlando un buen rato acerca de las plantas de interior y sus cuidados…

PILAR.- El resto de clientela, esperando a pie firme…

TERESA.- Estábamos solas, da la casualidad…

PILAR.- Solas, sí; pero rodeados de un colorido floral deslumbrante, penetrantes fragancias y un imparable reconocimiento mutuo… Fue entonces cuando los violines se pusieron a sonar de repente… Teresita, sin bridas y sin estribos, va y le pide una cita por ampliar horizontes a la bella desconocida y ésta accede para, a continuación, marcharse sin pagar, porque tú insistes, machacona: “Ya me lo pagarás, ¿qué prisa hay?…”  En especie, supongo…

TERESA.- Acordamos mantenernos en contacto… Quería que estuvieses al tanto… Entre nosotras, no valen los secretos…

PILAR.- Mientras no me la metas en casa…

TERESA.- En “La Pérgola” figuras como simple asalariada, por generosidad mía para contigo: el peso del trabajo ha venido, de siempre, recayendo sobre mis espaldas. Este apartamento solo me pertenece a mí, ¿o se te había olvidado?

PILAR.- Tú me lo recuerdas con frecuencia… Puede decirse que me sacaste, prácticamente,  del arroyo, cuando no tenía dónde caerme muerto… Vendedora de seguros a puerta fría, sin cartera de clientes… Menudo porvenir en lontananza… Hasta que apareció una princesita dispuesta a convertirme en su príncipe azul…

TERESA.- Vomitivo… No encuentro otra palabra…

PILAR.-  Por una vez, excuso de llevarte la contraria…

TERESA.- Gloria vendrá aquí y le serás presentada en tu condición de pareja estable. No veo problema en ello. Mi intención no vendría siendo otra que conozcas cómo entienden la vida los jóvenes de hoy y el enfoque que eligen a la hora de solucionar los distintos problemas, siempre en positivo.

PILAR.- Tomaré puntual nota. Una curiosidad malsana: ¿no temes que el malo de película, es decir: yo, llegue a disputarte sus gracias y favores?

TERESA.- Correremos el riesgo…

PILAR.- Sobre todo yo… Quedarme sin empleo, volver a los seguros… Se me ha puesto la carne de gallina…

TERESA.- Lo cual demuestra lo mucho que me amas…

PILAR.- ¿Lo has dudado alguna vez…? Una cuestión de orden… Propongo que renuncies a un desayuno harto tardío y nos volvamos a la cama en amor y compañía, hasta la hora de encargar un almuerzo por teléfono…

TERESA.- Propuesta denegada… Lo que mi cuerpo anda pidiendo a gritos es una buena ducha en agua hirviendo y descanso absoluto a posteriori, nada que ver con revolcarnos como puercas en la alcoba…

PILAR.- Escucho y obedezco. (Inicia el mutis)

TERESA.- ¿Adónde vas ahora…?

PILAR.- A prepararle a su majestad el desayuno… (Sale)

TERESA.- ¡Es la economía, imbécil…! ¡A ver si te enteras de una vez…!

                                   

ESTAMPA 3ª

images

[Hogar de los Sánchez & Morales, SERGIO y ESTRELLA, respectivamente, a cual más otoñal y reivindicativo, una plácida mañana de domingo. Sergio, solo en la sala, en calzoncillos, lee una revista Interviú, mientras fuma un cigarrillo tras otro y escucha un programa deportivo a través de un transistor. Entra Estrella, en pijama, todo menos bonita.]

ESTRELLA.- Creí que, al ser domingo, habíamos acordado quedarnos en la cama hasta pasado el mediodía…

SERGIO.- (Sin dejar de leer) Lo siento, tía. Me moría por fumar un cigarrillo…

ESTRELLA.-Habiendo desayunando sin mí, por lo que observo… Muy fino por tu parte.

SERGIO.- No seas quejica. He dejado la cafetera mediada…

ESTRELLA.- Odio el café si no es el descafeinado de máquina… Ni se te ocurrió prepararme unas tostadas…

SERGIO.- Lleva razón; disculpe, su reverencia… Otro día será…

ESTRELLA.- Tú lo encuentras gracioso…

SERGIO.- (Deja de leer y apaga el transistor) Si estás buscando que deje lo que estoy haciendo y me engolfe en la cocina para prepararte el dasayuno y servírtelo en bandeja, me temo que andes por completo descaminada, Estela Matutina, ora pro nobis…

ESTRELLA.- No me provoques… Lo que les faltaba a mis pobres arterias… Me hartaré de bollería industrial… ¿Qué te interesa de la revista, además de los desnudos femeninos…?

SERGIO.- Todos mis amigos la tienen…

ESTRELLA.- ¿Para qué lo compras entonces…? Pídesela prestada…

SERGIO.- ¡Qué asco, toda pringosa…! Si necesito un ejemplar es porque me aburro mucho últimamente…

ESTRELLA.- Nunca me acuerdo de si la pulla de humillar a tu prójimo se escribe con elle o con i griega…

SERGIO.- (Pronunciado cuidadosamente) Pu-lla… La puya es lo que le clavan a los toros…

ESTRELLA.- Ya que hablamos de cuernos… Se me ha metido en la cabeza que algo no está funcionando como debe en nuestra vida de pareja…

SERGIO.- Yo lo achacaría a la menopausia… ¿Por qué no desayunas tras pasarte por agua…? Así te encontrarás en condiciones de discutir ese asunto o cualesquiera otros a pleno rendimiento … Es un bonito tema para tratar una mañana como ésta… Consultemos el índice: fatiga de combate… quién se cansa de quién… la conveniencia o no de pasar por el diván profesional y consultarlo…

ESTRELLA.- ¿Estás tratando de transmitirme algo en el sistema braille…?

SERGIO.- Supongo que te refieres al morse… Mensaje recibido. Paso a contestarte en tiempo y forma… Querida queridísima, ni te imaginas cuánto lamento no haberte llevado el desayuno a la cama…

ESTRELLA.- No sería la primera vez…

SERGIO.- Diez años de convivencia dan para muchas sorpresas…

ESTRELLA.- Mejor será que lo dejemos…

SERGIO.- Nuevo mensaje cifrado… ¿Dejar esta conversación, dejar lo nuestro…? ¿Me lo explicas para que yo te entienda…?

ESTRELLA.- De un tiempo a esta parte, te divierte mucho lastimarme, Sergio…

SERGIO.- Por favor, ponte una bata o algo… El pijama no resulta indumentaria adecuada para tratar asuntos transcendentes… Y, de paso, desayuna… Seguro que se te aclaran las ideas… Unas gotas de optimismo por tu parte alguna vez…¿O estoy pidiendo mucho…? (Enciende un nuevo cigarrillo)

ESTRELLA-¿Y qué me cuentas de tus calzoncillos…?

SERGIO.- Acabo de mudármelos…

ESTRELLA.- Ya no estás en edad de lucir cuerpo…

SERGIO.- Tú, tampoco, nena… Una batita y así no coges frío… Toses como una condenada por las noches. No me dejas dormir. Luego no rindo…

ESTRELLA.- He tenido que hacerme unos análisis la semana pasada, ¿recuerdas? Todo indica que las cosas tampoco funcionan bien en mis pulmones… Fumadora pasivo por tu culpa… ¿Te importaría apagarlo o abrir una ventana por lo menos…?

SERGIO.- (Le echa el humo en la cara antes de aplastar la colilla en el cenicero) A tu salud, amor…

ESTRELLA.- A la tuya, Surabaya Johnny… (Se mira en un espejo) La verdad es que mi aspecto mañanero deja mucho que desear, lo reconozco… Por cierto, Sergio, ¿todavía me deseas…?

SERGIO.- De vez en cuando… Debo confesar, sin que sirva de precedente, que me acuerdo de cómo eras una década atrás y aun antes, por fotografías, y consigo ponerme en situación. Supongo que a ti te ocurrirá lo mismo… De suceder así, no me ofenderías en absoluto, palabra…

ESTRELLA.- Cada día te necesito más pero tú siempre haces que te sienta más lejos…

SERGIO.- Nunca ha sido esa mi intención… ¿No ibas a ponerte decente…?

ESTRELLA.- Quizás, a lo mejor, probablemente, has conocido a alguien y estás buscando el modo de mostrarte civilizado a la hora de comunicarme el “ahí te pudras”…

SERGIO.- ¡Maldita sea…! Te habías propuesto amargarme el día y lo estás consiguiendo… Venga, dame un beso…

ESTRELLA.- Ni te me acerques…

SERGIO.- Un abrazo entonces…

ESTRELLA.- ¿Por qué no te vas a la mierda…?

SERGIO.- Si te pidiera en santo matrimonio, ¿cambiaría eso las cosas…?

ESTRELLA.- La crueldad frappé sigue siendo uno de tus deportes favoritos… Conmigo no vas a jugar esa partida… Tiempo ha, puede: ahora ya no…

SERGIO.- Estoy hablando en serio…

ESTRELLA.- Yo, también…

SERGIO.- Tu problema, mon petit cherie es que envejeces fatal: no sabes afrontarlo. Te comportas como una puta adolescente. No sé cómo te aguanto… (Inicia el mutis)

ESTRELLA.- ¿Adónde vas…?

SERGIO.- Rumbo a la galería. Necesito fumar. No quiero envenenarte con mis emanaciones…

ESTRELLA.- Ten cuidado.

SERGIO.- Amenaza, que algo queda… Prepara café para los dos. Te acompañaré en mi segundo desayuno. Las tostadas con miel y mantequilla son una buena idea…Y ahí lo dejo… (Sale. Estrella se sienta en el sillón vacío e intenta concentrarse en la revista, que termina en el suelo, arrojada con furia.)

ESTRELLA.- (Hablando sola) ¡Hasta cuándo… Hasta cuándo…! No conservas ni un ápice de dignidad, tú… Aclárame lo que piensas hacer al respecto. No respondo de mí en estos momentos… (Se pone en pie y respira profundo para sobreponerse, tras lo cual, se pone a gritar junto a la puerta abierta) ¡Sergio… Sergio…! (Reaparece Sergio, triunfal, envuelto en humos)

SERGIO.- Ecce homo… Todo tuyo… Pudiste haber silbado…

ESTRELLA.- (Se acerca a Sergio y apoya la cabeza sobre su hombro) Si me dejases, no sabría vivir…

SERGIO.- A todo se acostumbra uno… (Lo abraza y lo conduce hasta el sillón) Ignoro cómo te las arreglas, corazón; pero siempre acabas por salirte con la tuya… Voy a disponer el desayuno…

ESTRELLA.- Espera, Sergio… He de contarte algo… Es importante…

SERGIO.- Sé breve, por favor . De lo contrario, nos van a dar las uvas y las brevas…

ESTRELLA.- (Enronqueciendo de repente, casi en un susurro) La semana pasada, se presentó en la tienda un joven con la pretensión de encargar un gran ramo de flores. Para su abuela, creo. Acababa de cumplir noventa años…

SERGIO.- ¿Nuestro cliente o la abuela?

ESTRELLA.- La abuela… ¿Puedo continuar…?

SERGIO.- Me suena a deja vú, lo siento…Cada vez que un apuesto muchacho entra en “La Pérgola Feliz”, nuestra Star inicia su cortejo nupcial y acaba, ay, descompuesta y sin novio…

ESTRELLA.- Me pones enfermo… Estuvimos charlando un buen rato acerca de las plantas de interior y sus cuidados…

SERGIO.- El resto de clientela, esperando a pie firme…

ESTRELLA.- Estábamos solos, da la casualidad…

SERGIO.- Solos, sí; pero rodeados de un colorido floral deslumbrante, penetrantes fragancias y un imparable reconocimiento mutuo… Fue entonces cuando los violines se pusieron a sonar de repente…  Sin bridas y sin estribos, va Estrella y le pide una cita, por ampliar horizontes, al desconocido y éste accede para, a continuación, marcharse sin pagar porque tú insistes, machacona: “Ya me lo pagarás, capitán, mi capitán…”  En especie, supongo…

ESTRELLA.- Acordamos mantenernos en contacto… Quería que estuvieses al tanto… Entre nosotros, no valen los secretos…

SERGIO.- Mientras no me lo metas en casa…

ESTRELLA.- En “La Pérgola” figuras como simple asalariado,  generosidad mía para contigo: no das un palo al agua. El peso del trabajo ha venido, de siempre, recayendo sobre mis espaldas. Este apartamento solo me pertenece a mí, ¿o se te había olvidado?

SERGIO.- Tú me lo recuerdas con frecuencia… Puede decirse que me sacaste, prácticamente,  del arroyo, cuando no tenía dónde caerme muerto… Vendedor de seguros a puerta fría, sin cartera de clientes… Menudo porvenir en lontananza… Hasta que apareció una dulce princesa, dispuesta a convertirse en mi dulce príncipe… Donde hay patrón, no manda marinero.

ESTRELLA.- Vomitivo… No encuentro otra palabra…

SERGIO.-  Por una vez, excuso de llevarte la contraria…

ESTRELLA.- Gabriel vendrá aquí y serás presentado en tu condición de pareja de hecho. No veo problema en ello. Mi intención no vendría siendo otra que conozcas cómo entienden la vida los jóvenes de hoy y el enfoque que eligen a la hora de solucionar los distintos problemas, siempre en positivo.

SERGIO.- Tomaré puntual nota. Una curiosidad malsana: ¿no temes que el malo de película, es decir: yo, desbarate tus planes, presentándote como una peligrosa ninfómana, una devoradora de tiernos jovencitos de usar y tirar y que pase el siguiente…?

ESTRELLA.- Correremos el riesgo…

SERGIO.- Sobre todo yo… Quedarme sin empleo, volver a los seguros… Se me ha puesto la carne de gallina…

ESTRELLA.- Lo cual demuestra lo mucho que me amas…

SERGIO.- ¿Lo has dudado alguna vez…? Una cuestión de orden… Propongo que renuncies a un desayuno harto tardío y nos volvamos a la cama en amor y compañía hasta la hora de encargar un almuerzo por teléfono…

ESTRELLA.- Propuesta denegada… Lo que mi cuerpo anda pidiendo a gritos es una buena ducha en agua hirviendo y descanso absoluto a posteriori, nada que ver con revolcarnos como berracos en la alcoba…

SERGIO.- Escucho y obedezco. (Inicia el mutis)

ESTRELLA.- ¿Adónde vas ahora…?

SERGIO.- A prepararle al señor su desayuno… (Sale)

ESTRELLA.- ¡Es la economía, imbécil! ¡A ver si te enteras de una vez…!

                                     FIN

masa-de-gente

Read Full Post »

Resultado de imagen de volpone ben jonson

 

AIMEZ-VOUS JEEVES?

Comedia tirando a baja en un acto y tres cuadros

Cuadro 3

[Celda-dormitorio de ELVIRA. Camastro + mesilla + calzadora+ armario + perchero, y pare usted de contar. Las ventanas, eyes wide shut, no saben ni contestan. Mª FERNANDA y PERKINS estudian el terreno]

Mª FERNANDA.- ¡Qué falta de estilo…! Ni un adorno, ni una fruslería, ni el menor detalle femenino… ¿Qué se puede esperar de gente así…? Y ese olor a cerrado y a  humanidad poco dada a higienes corporales …

PERKINS.- (Saca un spray del bolsillo y lo utiliza profusamente) Así mejor, señora… Bueno sería entrar en situación lo antes posible, por si acaso…

Mª FERNANDA.- Una auténtica locura, un disparate…  Se me hace que es mejor que lo dejemos a calendarios griegos…

PERKINS.- Piense, señora, cuántas humillaciones, cuánto agravio a su augusta persona se verán castigados por la gracia divina mediante esta charada…

Mª FERNANDA.- Pienso, luego existo… ¡Maldita sea, Perkins! Un tunante sin tuna, eso es lo que tú eres… ¿Cuánto calculas sacar  de todo esto…?

PERKINS.- Libero a la señora de un mal yugo, en cambio a su consideración para conmigo…

Mª FERNANDA.- ¿Qué debemos hacer…? Soy nueva en estas lides… La ropa no ha moverse de su sitio, sine qua non… Será preciso recurrir a Stanislavski… Pensaré en Fabio Testi y que empiecen los juegos… ¿A qué estás esperando…? Pásame la mano por el hombro… Vamos a sentarnos en la cama… (Proceden como está mandado) ¿Habrá que esperar mucho para que se presente aquí Maese Cornelio…?

PERKINS.- La cita es a las cinco de la tarde…

Mª FERNANDA .- Opto por no pasarnos de taurinos…

PERKINS.-… Apenas faltan unos pocos minutos… Por calentar motores, sugiero a la señora apoyar la cabeza sobre mi hombro y sonreír embelesada mirando al infinito…

Mª FERNANDA.- Tampoco es para tanto, no te creas… Por cierto, ¿usas los perfumes del señor…? He creído percibir cierto aroma familiar procedente de tu ambigua anatomía…

PERKINS.- Suelo acudir a los suyos, señora, lo confieso. Los del señor me resultan demasiado varoniles…

Mª FERNANDA.- Ahí donde lo ves, nunca ha logrado arrancar de mi femineidad la menor nota armónica… Ni un solo arpegio, ni un solo pizzicato, en todos estos años  de himeneo… Si acaso, la vaga impresión de estar siendo descorchada por alguien que no acierta a localizar el cuello de botella… Yo soy mujer sencilla, mi buen Perkins… Un ligero soplido detrás de las orejas para echar a volar mil mariposas… Me encanta que me hablen, dirigiéndose a mí en términos oscuros, cuanto más esotéricos mejor… Pondré un ejemplo…  Desliza tu mano derecha hacia mi cadera muy despacio, mientras vas repitiendo… Brahmaputra… Brahmaputra… Brahmaputra…. 

PERKINS. Brahmaputra… Brahmaputra…. Brahmaputra…

Mª FERNANDA.- (Da un salto jabonado de delfina precavida) Basta, Perkins… Sin duda me tomas por una mujer despreciable, al confundir cadera y coxis, a lo que tú llamas rabadilla, de una sola tacada… A mayores, no pronuncias “Brahmaputra” como mi libido exige en estos casos : calambur al canto, dos palabras, dos, y no una sola… Bramah y putra… con coma de por medio : Brahma, putra… Capisci o non capisci ?

PERKINS.- Llego a hacerme una ligera idea… Si se me permite un pequeño apunte autobiográfico, en mi lejana adolescencia como marmitón, solía fascinarme la palabra “Krakatoa” a través de la cual se escuchaba cómo la tierra se iba resquebrajando ante la presión ejercida por torrentes subterráneos de ardiente lava en busca  de salida en superficie…

Mª FERNANDA.- Mucho me temo, Perkins, que tus tempranas sensaciones fonéticas no vayan a aportar datos de excesivo interés para el desarrollo de la presente escena, en el transcurso de la cual, según el guion previsto, el presuntamente burlado esposo nos sorprende a ambos en una comprometida situación: la casada infiel entronizada sobre lecho a escote descubierto y el salaz mayordomo repitiendo “Bramah, putra” o, en su propio defecto, que no el mío, un “Krakatoa” con sunami incorporado.

PERKINS.- Trataba de hacer amena nuestra espera; jamás me atrevería a enmendar la plana a la señora… Sea  “¡Bramah, putra… !” nuestro santo y seña, en llegando el momento…

Mª FERNANDA.-  Momento, por cierto, que debería haber culminado hace un buen rato… Se supone que la femme de chambre aguarda al Moro Muza para ser inmolada por su afilado alfanje sarraceno… Pero parece que nuestro Abencerraje no acaba de liarse el turbante a la cabeza… Seré sincera: tampoco es que me extrañe… A su legítima, lo sé de tinta china, la ha mantenido apagada o fuera de cobertura sine nocte; faena de alivio -para él, naturalmente- en el mejor de los casos posibles, en un visto y no visto, vuelta y vuelta, negro rosario de mis auroras boreales… Dime, Perkins : ¿ no crees que me merezco mejor suerte antes de que se me pase la paella…?

PERKINS.- Negativo, señora. Y lo que esté en mi mano… 

Mª FERNANDA.- Más que harta de soluciones digitales…  Un lingam leporino y voy que ardo…  Pero basta ya de hacer el indio seminola, las señales de humo y los rodeos: María Fernanda, a dios pongo por testigo de que tú no abandonas este cuarto de vacío… Dispuesta estoy a pedir voluntarios entre los que nos están, a la sazón, leyendo; no son legión, ni siquiera centuria… Con caminera pareja benemérita, ya me doy con un canto corifeo… Crucen pues esa pantalla de ahí enfrente, dispuestos a poner su pica en Flandes, caballeros del alto plumero, justo al otro lado del espejo cóncavo… Cuando mi santo esposo pero menos cruce esa puerta en busca de placeres degradantes, no va a encontrarme en brazos de un desentrenado mayordomo de virilidad más que dudosa, sino en un inesperado jubileo circular de las cuarenta horas cibernéticas… Todo el mundo juega, todo el mundo gana, todo el mundo se divierte… La muñeca chochona y el balón deshinchado…  Todo el mundo, menos ésta que lo es… ¿Llevas un cacahuete rancio en el bolsillo o es que acaso no te alegras de verme…? Voli me tangere, te ordena tu señora… Son divinas palabras en latín con tomate triturado…

PERKINS.- (La abraza con notable embarazo extrauterino) ¡Bramah, putra…! ¡Bramah, putra…! ¡Bramah, putra…!

Mª FERNANDA.- ¿Cómo voy a bramar si me siento una sardina ensartada en un palo… ? Al parecer, ya se ha obrado el milagro… [Y es ahora, en el momento menos oportuno cuando DAMIÁN, vestido de domingo por la mañana, batín y olor a limpio, se presenta en escena, con ELVIRA cogida de la mano] ¡Cielos, mi marido…! ¿No es eso lo que se exclama  en estos casos…?

DAMIÁN.- Debo de estar soñando… ¿Se puede saber que hacéis vosotros dos aquí metidos, en amor y compañía…?

Mª FERNANDA.- Eso mismo me disponía yo a preguntarte, Damián… Mejor será que medites la respuesta…

DAMIÁN.- Tú, primero…

Mª FERNANDA.- Con la venia… Aprovechando la tarde libre de la chica, me he hecho acompañar hasta donde nos encontramos por el fiel Perkins para tomar medidas con vistas a alegrar un poco el cuarto mediante unas cortinas de cretona…

DAMIÁN.- Cortinitas a mí… Serán de humo… Cortinas para un cuarto sin ventanas… Cambia de argumentario porque ése no te vale…

Mª FERNANDA.- Cortinas, cortinajes, cortinones… Una simulación con fines terapéuticos… ¿No has caído en la cuenta de lo neurasténica que se muestra nuestra mucama últimamente…? Tu turno, Damián… Ella y tú, cogidos de la mano, penetrando en la alcoba del pecado… ¿”La Perseguida hasta el Catre”, “La Suegra de Tarquino”, “Aquellos Polvos…”? Elige la novela por entregas que vayas a contarme…

DAMIÁN.- A quien pueda interesar… Quiso el destino, pero Alá es más magnánimo, que, cuando de disponía a abandonar el domicilio, con vistas a una jira urbanita de carácter profiláctico- mens sana, in corpore Susana– me cruzase  con la doncella a la que llaman los ángeles Elvira, en su huida más allá de su celda colmenera, aterrada ante la presencia en ella de un gusarapo de aspecto ratonil, surgido de debajo de la cama. Me ofrecí a acompañarla hasta la guarida  del espanto, localizarlo y terminar con él echando mano de la violencia necesaria. Con objeto  de infundir valor a la despavorida víctima de acoso y casi de derribo, paternal acerté a tomar su diestra, mas sin regodeo alguno  por la parte que me toca… Pregúntaselo a ella si exagero la hipérbole…

Mª FERNANDA .- Y dime, oh gran cazador blanco,  ¿desde cuándo hemos permitido que el servicio doméstico se inmiscuya en nuestras discusiones conyugales? Un poquito de clase, s´il vouz plait... En todo caso, pregúntale tú a Perkins, ese Guillermo Naranja de la China, cómo se las arregla para ejercer en plan mano que aprieta, meciendo nuestra cama cuneiforme a largo y ancho de este vodevil rocambolesco que nos habéis montado a beneficio de inventario…

PERKINS.- Todo empezó, afirman voces más autoridades que la mía, en el momento fortuito en que un paraguas y una máquina de coser coincidieron sobre la mesa de un quirófano…Y además, dos huevos escalfados, traídos a este mundo por una gallina en pepitoria, durante el transcurso de una larga noche, entre espantosas contracciones parturientas…

Mª FERNANDA.- Se está burlando de nosotros, Damián. No dejes que se vaya de rositas de pitiminí. Ponlo de pezuñas en la rue

DAMIÁN.- Lo que vamos a hacer, querida mía, es retirarnos tú y yo a la biblioteca, donde procederemos a establecer un quid pro quo, previo al divorcio, mientras Perkins se ocupa de cazar el gusarapo y Elvira de ubicar los cortinones. Marchemos pues, tú la primera, por la senda del surrealismo ma non troppo… (La toma por el brazo e intentar arrastrarla, pero ella se separa de un codazo)

Mª FERNANDA.- Por favor, por favor… No me obligues a un definitivo mutis por el foro… Todavía no, déjame vivir un poco más… ¿Qué será de nosotros cuando la farsa acabe…? ¿Lo has pensado? Le había tomado afecto a un personaje tan ruin, tan despreciable… Permíteme, al menos, pronunciar una lapidaría más, como broche de oro, para ser recordada por todos esos ojos que nos miran…

DAMIÁN.- Despídete de ellos. Estás en tu derecho, como protagonista. Hazlo en italiano macarrónico: te quedará más fino…

Mª FERNANDA.- Addio; addio, mondo crudele… Ciao, amore… Cuando yo me haya ido, podéis cambiar de página… Lo que resta de función son cuatro tonterías a cargo de esa pareja de traidores que aprovechan la ausencia de sus amos para ponerlos verdes… La verdad es que el autor del libretto tampoco se esforzó demasiado a la hora de lograr un “grand finale”. Una faena de alivio, por quitarnos de en medio de un plumazo… Él se lo pierde… Abrázame fuerte,  Damián… Dejar de ser me asusta… No estoy acostumbrada…

DAMIÁN.- (La abraza por cumplir) Me encargaré de Perkins y de la mosca muerta… (Salen)

ELVIRA.- Me pilló acudiendo a la cita. Lo del ratón y la petición de auxilio se lo ha inventado él… A mí que me registren… Iba a cumplir lo prometido, te lo juro…

PERKINS.- Olvídate de todo… Deja de flagelarte y piensa en el mañana…

ELVIRA.- A saber si no acabamos con un despido procedente y sin derecho a paro…  ¿No lo has oído…? Piensan divorciarse por tu culpa y la mía…

PERKINS.- Veremos si se atreven… Guardo un montón de audios y de vídeos, a presentar en el transcurso del juicio… Y no creo que se arriesguen…

ELVIRA.- Hablas así y se te pone cara de demonio con cuernos y con rabo…

PERKINS.-Pasen y vean, señoras y señores…

ELVIRA.- Oye, Perkins, escucha… Si yo te pido algo, prométeme que va a quedar entre nosotros: nada de grabaciones de la cámara oculta… Quiero… Quiero que me hagas el amor como antes se lo estabas haciendo a la señora, con  las manos arriba y los ojos en blanco…

PERKINS.- Eso está hecho… (La toma de la mano y la conduce al lecho donde yacen tan ricamente)

ELVIRA.- Como toda una señora, Perkins, como toda una señora… ¡Qué felicidad…!

PERKINS.- ¡Cuánto queda por hacer, camarada Tovarich…!

ELVIRA.- ¿Y a qué estás guardando…?

FIN DE “AIMEZ-VOUS JEEVES?”

  Resultado de imagen de la grotte jean anouilh

Read Full Post »

Older Posts »