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Archive for the ‘mucho cuento’ Category

                                           

JUST VIPS… (Fábula Arrastrada)

Condenada a arrastrarse por el polvo y a morder los no siempre suficientemente aseados calcañares de sufridos caminantes hacia ninguna parte, según maldición bíblica de un Yahveh entre machista y prepotente, Shhh, la Víbora Cornuda, tiempo ha que no se andaba por las ramas:

-Tú me engañas, Schhh… -le espetó a su marido, mientras se solazaban al Sol que más calienta, cierta tarde de junio, cabe un arroyo claro- Atrévete a negarlo, si eres hombre…

Reptil de nacimiento, Schhh esquivó el golpe bajo como pudo.

-Esas amigas tuyas de lengua viperina no dejan de malmeter entre nosotros…- respondió en un tono virtuoso que tantos éxitos le había venido proporcionando en el pasado, salvaguarda de aquella vena suya donjuanesca rayana en el priapismo miserere.

-Hace tiempo que me traes escamadísima…- insistió ella, quien, careciendo de brazos por imperativo categórico, no los daba a torcer tan fácilmente.

Viéndose en un apuro, usó Schhh el as en la sin manga que guardaba para culos de saco (culs de sac, “callejones sin salida”, en la lengua de Conrad, aquel polaco que sabía más inglés que los ingleses).

-Cuernos, tú; cuernos, yo: tanto monta, monta tanto… ¿O pensabas que no me había visto reflejado en el riachuelo…? Para el arrastre me has dejado tú, toro guisando casi muerte y casi piedras… Pero, eso sí: con divisa verde y oro, como dejara cantado Juana Reina…

-¡Un doble tumor cerebral es lo que tienes! Con metástasis, por pensar lo que no debes…- replicó Shhh- Te arrancaría esa piel de agrio limón de abajo a arriba; si no lo hago es por darte trabajo: te tocaba mudar la semana pasada… Buena falta te hace, compañero… Hueles a tigre siberiano, ¿sabes?

Schhh, obedeciendo a una pauta establecida, pasó a ejercitar papel de víctima.

-Claro- dijo-, mira tú por dónde la chiripa de resultar ovovivípara te hace imaginarte en posesión de redaños ajenos (para el caso, los míos). Aspiras a llevar los pantalones de una sola pernera en estas praderías. Pues vas dada, querida; querida de ve tú a saber de quién… Algún sapo cornudo, alguna sabandija o gusarapo…

-Sorda emparedada como vengo siendo, no siento ni padezco tus insultos…

-Ponte una trompetilla de gladiolos en la oreja derecha si quieres enterarte de la misa, la media…

-Pues total, ¿para qué iba a querer una medias o ligueros, cuando a algún dios menor vino ocurrírsele el dejarnos sin piernas…?

Schhh, bajo el influjo de potentes radiaciones solares, andaba embalado y no se paró en barras ni barreras:

-¿De qué te abres tu entonces ante los machos, sean o no de tu especie, trozo y pedazo de sierpe babilónica…?

-Me abro de fauces y me los trago enteros…

-Después de inocularles la ponzoña…

– ¿No vendría siendo tu especialidad…? Inocular todo aquello que se mueva…

– ¿Me estás tildando de viborón transgénico…?

– Yo te matildo de lo que le venga en gana a mi albedrío libérrimo…

***

Shiii, pensativa, haciendo gala de su falsa modestia

En estas trifulcas de pareja descarriada, no por habituales menos bochornosas, se encontraban Shhh y Schhh, cuando acertó a pasar, serpenteando por los alrededores, una Víbora Común, afanada, sin orden judicial, en la caza y captura de topillos camperos, mejor cuanto más torpes de reflejos.

Shiii alcanzó leer en sus labios y sacó conclusiones pertinentes o, más bien, impertinentes. Por no tomar partido, apolítica ella, habló de esta manera a sus congéneres:

-Me hacéis gracia los dos, equidistantes, prefiriendo lucir plano encefalograma. ¡Lo que no abulte una buena cornamenta…! “Mi reino por unos cuernos”, solía decir mi abuela, aficionada a Shakespeare y a los premios Planeta. Susceptibles de ser utilizados a modo de perchero, antena parabólica o sombreros de Ascot, confieren a aquéllas y aquéllos que los lucen un qué sé yo de aerodinámica sofisticación extraterrestre. Bienvenidos sean pues… y aquí paz y después gloria in excelsis deo. Consolémonos pensando que nuestra condición de Vips, de ser crema de crema para el cutis y el culis, no nos la quita nadie, a no ser por la fuerza…

-Tú tampoco te pases de importante…- contestó Shhh, en tonos fríos, al verse interrumpida por una advenediza, en pleno putiferio conyugal vespertino.

-¿Acaso no lo somos…? ¿No lucimos en el emblema de la farmacopea mundial, abrazadas a un cáliz…? Y es que somos la hostia, ¿no te digo…?  Y digo más, ¿cuántos voltios no se ahorraba la psiquiatría tradicional con la terapia del “pozo de serpientes”, en lugar de esos electrochoques de ponerte a volar sobre el nido de un cuco “mírame y no me toques”, y ya sabéis a lo que me refiero…? Y digo más aun todavía, que a una servidora a lengua de doble filo no me va a ganar Nadie o Polifemo… François Mauriac, premio Nobel 1952, supongo lo conoces… ¿Cuál vendría siendo su gran obra maestra…? Ponle el cuño o la cuña y no la cagues por la pata abajo: “Le Noeud de Vipéres”… ¡“Nudo de Víboras”!

-A mí a libresca no me ganas tú, petit putain entrometida… “Thérèse Desqueiroux”, publicada en 1927… Buena cosecha a nivel europeo, por Júpiter Tonante… La Generación Poética del 27, ¿no te suena? (Ahora que caigo: ¿cómo te va a sonar si adoleces de crótalos adjuntos?), es su mejor novela… Supongo que, en tu populismo exacerbado, te estarás refiriendo a “The Snake Pit”, peli Litvak made in 48, que en España se llamó “Nido de Víboras” y en Sudamérica, si lo he visto no me acuerdo…

-De eso nada, nonada…-replicó su rival, mutada en basilisco follonero- Puedes preguntarle a tu marido…

– ¿A mi marido…? ¡Qué sabrá él de las Letras Francesas…! Como mucho, del “francés completo” en lupanares de estofado bajo, que seguro conoces en tus carnes tolendas…

En tan desabridas razones se encontraban, cuando esta ya larga fábula ofidiosa vino a verse bruscamente interrumpida en sus disquisiciones por una cortadora de césped, encajada bajo las piernas de un fornido temporero sin papeles (y sin carnet de conducir, por cierto), solucionando así los problemas de acabado de la misma, algo que su autor, ya fatigado por tanto recoveco rococó y tanta leche baja en cafeína, agradece de veras por la boca pequeña…

Después de todo, ¿qué importará se encargue del trabajo sucio editorial una cortadora de césped o, en su defecto químico, los galgos o podencos, vete a saber si paliatos o togatos…?

Pues eso… Mirad, niñas y niños… Al final, ¡todos gatos…!

FIN

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LA NIEVE Y LA CENIZA

                                     
Dedicado a Catalina, Clarisa y Aníbal, por orden de llegada, para ser leído cuando cumplan 18 (y yo ya no esté aquí para pedir disculpas del desmadre).

A fecha de hoy, en los mentideros de las cortes europeas no circulan otras hablas; la publicación en el británico Daily Mirror de la primera entrega de las conversaciones telefónicas entre las princesas Blancanieves y Aurora, aka Sleeping Beauty, han puesto en circulación todo tipo de rumores malintencionados, enseguida recogidos por las redes sociales y la prensa amarilla de la más baja estofa.

Mientras las respectivas Casas Reales se empecinan en un (in)comprensible silencio, los fragmentos más polémicos de dichas grabaciones circulan, cual reguero de pólvora mojada, a diestra y a siniestra, convertidos en viral del momento sin importar el daño que tales revelaciones pudieran ocasionar a los hasta hace poco firmes pilares de tan sacrosantas instituciones y, a mayores, de la convivencia entre pueblos hermanos.

Si reproducimos aquí un pequeño muestrario del libelo vergonzoso en cuestión, no nos mueven otras miras que mantener a nuestros lectores informados acerca de la naturaleza y alcance de esta infamia en imparable proceso.

***

WARNING

TOP SECRET: EVENTUAL READERS WILL BE PROSECUTED ACCORDING TO LAW

AURORA.- Dime, dime, mi dulce corazón… Soy toda oídos; pero no tardes mucho: acabo de despertarme y aún no he desayunado mi English breakfast

BLANCANIEVES.- ¡Pero si son las cuatro después del meridiano…! No sé cómo te las arreglas para pasarte la vida durmiendo, querida… ¿O es que has vuelto a pincharte…?

AURORA.- I beg your pardom, Madame… ?

 BLANCANIEVES.- Me refiero a pincharte con un huso…

AURORA.- Eres tú siempre la que te muestras picajosa… No me extraña lo que se corre a tus espaldas (de frente, no se atreven: metes miedo)… Por raro que parezca, va a resultar que has salido clonada a tu madrastra… O que aquella manzana que le compraste a una vendedora ambulante, sin control sanitario, presentaba efectos secundarios perniciosos… ¡Hay que ver cómo escupes veneno! … Habrás de reconocer que lo de Apple a ti te vino al pelo, ¿o me equivoco…? Un príncipe reinante para ti solita, a cambio de los siete liliputos… A eso se le llama serendipia…

BLANCANIEVES.- Si me dejas hablar, te mantendré informada… ¿Te ha llegado lo de la morganática…?

AURORA.- ¿Te refieres a nuestra prima Cenicienta…?

BLANCANIEVES.- ¿A quién sino…? Sigue durmiendo, ea…

AURORA.-  No vayas a colgarme, ¡serás republicana…! ¡Cuenta, cuenta…!

BLANCANIEVES.- Lo que yo siempre digo: las alfombras hay que haberlas meado de pequeña, no pasarles el mocho ya venida la regla… ¡Tamaña advenediza, semejante plebeya…! Mira, no la soporto ni en pintura de uñas de los pies: me pone de los nervios…

AURORA.- ¡Al grano, al grano, que me muero de hambre…!

BLANCANIEVES.- Yo, con mucho, prefiero a sus dos hermanastras, Drizella y Anastasia… Feas serán; pero van de nuevas ricas middle classed con bastante decoro…

AURORA.- Por lo que a mí ha llegado, el Príncipe Encantador se muestra exultante de gozo después del himeneo…

BLANCANIEVES.- Ignoro a qué himen te refieres, tras el paso de ella por la cuenca minera a escala reducida… El caso es que pretende nombrarlos ministros plenipotenciarios a los siete… Y con cruz pensionada de rebote… Lo servido por lo comido, no te digo… Yo no dudo de que estén muy bien dotados… Por eso presisamente te llamaba… Tu marido, ¿qué opina…? El mío nada, porque yo no le dejo… Florian está más guapo callado…

AURORA.- Mi Felipe ya sabes cómo es… De caza todo el día, aunque él y yo no comamos muchas perdices por las noches… Ahora, si duermo, es a base de pastillas…

BLANCANIEVES.- ¿Y no echas mano de un tu paje Gerineldo…?

AURORA.- Todavía hay clases, chica… Fantaseo con Iglesias, padre, hijo y espíritu santo…

BLANCANIEVES.- Me sales tú muy pía…

AURORA.- Conoces el refrán: quien no pía, es que no ha puesto huevos en el nido…

BLANCANIEVES.- Total, que no te jalas una rosca…

AURORA.- Comes tú por las dos: roscón de reyes…

BLANCANIEVES.- Se hace lo que se puede, sweet heart; se hace lo que se puede… Pues nada…A ver cuándo quedamos… Tú y yo, solas… Nada de convocar a Cenicienta; ésa, en el cenicero, entre colillas… Yo, en las cumbres; y tú, con el Sol siempre a la verita tuya… Me consta hay el runrún de que la BBC piensa hacer un documental sobre nosotras tres; ya me encargaré yo de convertirlo en pas de deux, como me llamo Princesa Blancanieves…

AURORA.- Lo siento, darling; pero tengo que dejarte… I´m starving

BLANCANIEVES.- Que aproveche…

AURORA (a micrófono cerrado).- A ésa habría que llamarla Blancaleches… A saber si no es su stepmother disfrazada…

[Una vez finalizada la grabación, su contenido se deleterá en cinco segundos]

tenor

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ANABEL O EL PARAÍSO RECOBRADO

I

Por tres casi nadas, se la había traspasado su amigo Agus, puesto entre la espada y la pared, a raíz de un ultimátum familiar, amenazando con ponerle las maletas en la puerta.

-Ya verás cómo no te va a causar ningún problema… Anabel se pasa durmiendo prácticamente todo el rato… Tú háblale en inglés con acento de Arizona: no entiende el castellano… de momento.

Cuando preguntó qué sabía hacer su nueva compañera de apartamento, recibió por respuesta tres cuartos de evasiva mozartiana:

-Lo que hacen todas… De momento, limítate a mirarla… Resulta fascinante… Y eso que es una cría… ¡Ya verás cuando crezca…!

Ante su insistencia, Agus optó por  encadenar sarcasmos quejumbrosos:

-¿No es esperarás que, además, cante o interprete a capella “Jingle Bells”…? Por encima de todo, no le andes contando a todo el mundo que la tienes contigo… Podrías buscarte un lío… A mí, ni me menciones: pienso negarlo todo… A ver por qué te crees que Anabel te ha salido tan  barata…

En cuanto  a la procedencia de la misma y las circunstancias de su extraño viaje hasta el Viejo Continente, se había mostrado más cauto todavía.

-Pongamos que se trata de un romance fallido; alguien que la quería y luego no la quiso, y me la pasó a mí, antes de proceder a su eliminación física, arrojando sus restos al retrete, una vez troceada en cachitos pequeños… Pobrecilla Anabel, que no hace daño a nadie… Ya la irás conociendo… Conocerla es amarla…

-Bueno, sí… pero…

-Pues no hay pero que valga: la tomas o la dejas…

La había tomado hacía ya una semana y abofé  no estaba arrepentido. En el recién estrenado apartamento, alquilado tras conseguir su primer gran empleo como agente de seguros puerta a puerta, a comisión y un pequeño incentivo aleatorio, a cargo de la empresa- antes, hostelería, paseador de falderos y vegetación tupida a base de sopa boba y acervas indirectas en casa de los papis, habían constituido sus hitos laborales-, quedaron ambos instalados, bello y bestia en amor y compañía, sin otro reto que aceptarse tal cual eran: un iluso aspirante a mileurista y una criatura algo torpe a la hora de reaccionar a los estímulos, recién salida del cascarón, como quien dice, o poco menos.

Si algo tenía claro es que Anabel había llegado a su vida sin billete de vuelta.

II

La había instalado en un antiguo acuario, tiempo ha convertido en macetero por falta de vecinos – sobre todo, tras haberse enterado en un chat de que los peces de colores son portadores de la peor de las suertes-, protegida por un tupido enrejado alámbrico, con una puertecilla de acceso situada en el ángulo inferior izquierdo para facilitar una alimentación más bien frugal, a base de ratones congelados, y su extracción a tomar por el saco, con periodicidad mensual, por mor de la limpieza de interiores, en especial la base, cubierta de serrín, y, ya puestos, renovar el agua hervida, desprovista de cloro, vertida en una jabonera de plástico verdoso, de par en par abierta sobre el poroso suelo amarillento.

El armatoste, de considerables proporciones, encajaba, como de encarga, contra la pared de la zona “salón”, en un apartamento abuhardillado sin mirada al exterior, que no rebasaría los treinta metros cuadrados, cuya cocina y único dormitorio con servicio aparecían delimitados por paneles sobre ruedas, iluminado y ventilado a través de dos pitañosos ojos de buey obrantes en su techo… Por resumir: un sucinto paraíso donde ni siquiera faltaba la serpiente, un crótalo sin carnet de identidad, que él pensaba utilizar como cebo y aliciente, en su pasatiempo  cinegético habitual durante los fines de semana: el acoso y derribo de una hembra predispuesta de su especie.

-Sube al piso y te enseño mi serpiente…

III

Y estaban ambos desnudos, él y ella, y no se avergonzaban. Escasísimo interés había mostrado Jessie, la pinzona de turno, por el tópico “ofidios” en general y por el de Anabel en particular, si a los hechos hemos de atenernos. Enseguida se había mostrado dispuesta a la molienda, yendo al grano, no más cruzar la puerta del reducto.

-A esa Anabel, si no te importa, chico, la dejas para luego… Vamos a lo que vamos. A lo que hemos venido,  estricto sensu hablando…

Dicho y hecho (y con preservativo de colores chillones, tachonado de diminutas inclemencias rugosas). Descansaban ahora, el uno junto al otro, turolenses, fumando el preceptivo cigarrillo, a la busca y captura de un tópico de conversación mínimamente interesante que rellenase el fastidioso hueco devenido, antes de que Jessie, estudiante de idiomas, a la que había conocido aquella misma tarde en una heladería italiana regentada por una familia china, procediera a vestirse desde abajo y tomase soleta, saliendo de su vida para siempre.

-Pues sí: no ha estado mal, reconozcámoslo… -concedió ella, en plan Marquesa Eulalia- Mas, de aspirar a que te bareme como amante, con un cinco raspado vas que ardes… ¿Tú conoces lo que son “preliminares”…?

-Creí haber entendido…

      -No te pases de listo… ¿Hay algo de comer en este cuarto oscuro, además de morcilla   encebollada…?

      Adán se sintió descolocado y eligió ganar tiempo, quitándose de en medio.

-Bajo a por bocatas y unas birras… Y tú, no toques nada… Si quieres averiguar algo de mí, me lo preguntas…

-Está todo tocado y bien tocado. Con eso ya sé lo suficiente. Bajas y subes; y si no, no me encuentras…

-Presto súbito…

-¿Parlas italianini…?

-¡Si me lo pide el cuerpo…! Voy a repetirlo, antes de irme, por si acaso… No tocar: peligro de muerte, calavera con tibias… Y no estoy bromeando… A Anabel le desagradan los extraños…

-¿Quién se esconde en el piso…? ¿Una psicópata…? ¡Mira cómo me río…!- bravuconeaba Jessie.

Mas fue quedarse sola, dos minutos más tarde, e instalarse, por su cuenta y su riesgo, en una peli yanqui de asesinos en serie.

-Viene el malo y te mata…Y me pasa por tonta… En cueros no me pilla, de poder evitarse… – masculló para sí, mientras procedía a cubrir, atropelladamente, sus escasas vergüenzas.

IV

ShheShee, que no Anabel, allá en su mundo paralelo, dormitaba, pensando en asuntos internos.

La Gran Madre Lilith, desde siempre, se lo había estado advirtiendo a sus discípulas:

-Vuestra mejor defensa será la ponzoñosa tentación,  no el ataque cruento, frente a frente… Carecemos de fuerza; pero somos astutas… Nuestros esbeltos cuerpos pueden ser aplastados por la bota de la más cruel de las criaturas. Sin embargo, una vez introducidas en sus mentes obtusas, mediante los halagos a su vanidad y las falsas promesas de triunfos terrenales, convertidas en dueñas y señoras de sus mentes, manejaremos a nuestro arbitrio sus destinos…

Nada en su actual entorno amurallado se le antojaba favorable, acogedor,  o mínimamente seguro, a pesar del alimento recibido, cuya ingestión- cuestión de vida o muerte: pura supervivencia- le provocaba una visión borrosa, continuas náuseas y fortísimos dolores, con epicentro localizado en la zona baja del abdomen.

Con una anterioridad sin precisión posible, había surgido de forma inopinada lo que ella llamaba el “gran cataclismo”: oscuridad, telúricos temblores prolongándose en el tiempo, y trasladando a su cerebro en caos un pánico infinito, y todo ello en el marco de aquella fétida impregnación del aire, convertido en cenagal irrespirable.

El recuerdo de la dorada arena en derredor, con un Sol allá arriba, abrasado de rayos, se las arreglaba para perseguirla de continuo.

Hasta el momento, el Enemigo había adoptado dos únicas geometrías. Lo vertical sin curvas apreciables daba ahora paso, en el último momento, a una nueva variante hostil, esta vez de cadenciosos contornos curvilíneos.

Ambas formas habían estado apareándose, con impudicia manifiesta, en su presencia, sin el menor cortejo de por medio; al rematar, ni siquiera parecían saciados o felices: empezaron a arder, expandiendo en el aire un humo azul cargado de sustancias venenosas.

El Enemigo recto ahora no estaba; al menos su visión no lograba situarlo en el espacio. El Enemigo curvo permanecía a la vista, susceptible de ser alcanzado por su fuerza.

-Habida cuenta de que un pajarillo o un roedor tardan lo que dura un soplido de brisa en caer bajo mi influjo- meditaba ShheShee, con acompañamiento apenas audible de sus crótalos-, puedo paralizarla en cuestión de dos pasos de cometa…

No pensaba devorarla; eso faltaba… Era cuestión de mantenerla inmóvil en tanto procedía a reordenar sus pensamientos, siguiendo un plan trazado, en tiempo y forma, por la Gran Madre Lilith…

V

  Jessie García no era de ésas que se anda con remilgos. ¡Que no tocara nada, le había dicho…! ¡Ni que tuviera pintas de mechera…! Ahora vería…

Fue a fijar su atención en el terrario –antes, pecera- y quedarse pasmada; apenas daba crédito a sus ojos… Mucho menos aún a sus oídos, pues la serpiente-loro desplumado iba y le hablaba con palabras sensatas y prudentes.

-Seguro que se ha untado burundanga en sus partes plebeyas; pues si no, no me explico estos alucinajes que me traigo yo contigo… -murmuró una Jessie turulata, que  no alcanzaba a sumar tres y tres, siete.

-Confía en mí, mi dulce principesa, que sé lo que trajino en el caldero. Un mate en tres jugadas. Fase uno: tú me sacas de mi confinamiento (sin riesgo alguno por tu parte, por supuesto) y me conduces hasta el cuarto de baño, donde me depositas, a lo Niño Jesús, pero sin pajas,  dentro de la bañera; yo, cautelosa con laureles de por mí, procedo a ocultarme, como el padre de Ofelia, detrás de la cortina, de inmediato. Fase dos: en cuanto vuelva con el parco refrigerio, le recuerdas a ese galancete de poca monta que te traes entre las piernas sus deberes higiénicos pre coitum;  si no hay ducha, no hay lucha cuerpo a cuerpo: se queda sin merienda (y le muestras tus pechos, que si no, no se entera de qué va la película; tiene pinta de lerdo redomado…). Fase definitiva: él se mete, a poil, en la bañera, ocasión que aprovecho, como quien no quiere la cosa, para hincarle el colmillo “por do más pecado había”, tal cual  procediera cierta antepasada de una servidora con don Rodrigo, espiador de florindas en el baño…

-Muy lanzada te noto, para ser psicofonía…- replicó Jessie, ya a la defensiva pura y dura- No te pases de lista, bacalada, que todavía controlo mi esplendor en la hierba…

VI

De regreso a sus cuarteles de las cuatro estaciones, Gregorio Somosaguas Seoane, soltero, natural y vecino de A Coruña, con domicilio en Real 49, 5º interior izquierda, DNI 45673521, letra F, de profesión “vendedor de seguros puerta a puerta”…  [Vaya, se me ha escapado sin querer…Le había prometido al protagonista de esta verídica historia, bajo solemne juramento,  mantener su identidad en el total anonimato… Nota del Autor]. Continuemos: Gregorio Somosaguas, etc., etc., etc.,  provisto de viandas poco recomendables para el colesterol y el exceso de peso, caminaba despacio, tratando de poner en orden sus tres o cuatro ideas originales.

-Nunca debí dejarla sola con Anabel en mi boudoir… ¡Sabe dios lo que es capaz de hacerle…! Pensándola una pitón inofensiva, lo mismo se la pone de bufanda a lo Selma Lagerlöf  en “Abierto Hasta el Amanecer” y se marcha a darse un garbeo por los Cantones… ¡Con lo poco a mi Anabel le gustan los traslados…! Hice mal en invitarla a merendola: me ha salido por dos ojos de la cara… Tampoco puede decirse que se esforzara mucho en complacerme: sota, caballo y rey; misionero, a tus misiones apostólicas romanas… Olvídate de Francia, que hoy no toca… Y yo, tonto Babieca, haciendo el burro,  voy y la obsequio con “perritos calientes”, mostaza a tutiplén, y con patatas fritas… Perra, ella… “Perra” es poco… Cacho de cachoperra, y aun me quedo largo en el arrastre… Porque uno, modestia aparte, sí que ha dado la talla, y no Pepino el Breve: Do de pecho y de nalga, dos en uno… Hala, henos aquí, ya hemos llegado a Ítaca: subamos cinco pisos, cargado de regalos suntuosos, echándole riñones…

Una Penélope vestida hasta los dientes,  lo recibió sin demasiado entusiasmo.

-No veo la pizza por ninguna parte…

-Hablé de un bocadillo…

-Lo mencionaste; yo, lo que te pedí, fue una pizza con salsa encabronada…

-No te oí…

-¿Tampoco te responden las trompas de Eustaquio…? Lo que se dice “a pleno rendimiento”, parece no funcionar casi nada en tu organismo…

-¿Te he preguntado a ti qué les ocurre a tus trompas de Falopio…?

 – Polvo con rapapolvo…Mejor será te pegues una ducha… ¿O es que acaso piensas merendar oliendo a cuadra…?

-“Sabor a ti”, como canta el bolero… Ahora, no me apetece…

-Si no hay ducha, no hay trucha asalmonada…- sentenció Jessie, babélica perdida, trabucando instrucciones recibidas- Te remojas un poco y sales a recibir tu recompensa…

-Si me soplas después, para secarme lo mojado, no te digo que no…-respondió Gregorio Somosaguas Seoane, soltero, natural y vecino de A Coruña, con domicilio en Real 49, 5º interior izquierda, DNI 45673521, letra F, de profesión “vendedor de seguros puerta a puerta”…, además de inconfeso fan de Ricky Martin- Vente pacá  y que sea lo que dios quiera…

La agarró de la mano y la arrastró, mandril, sin grandes miramientos, hacia el cuarto de baño.

Jessie, confiando en la promesa de las voces, casi se dejó llevar, por un simplmotivo:no quería perderse el espectáculo.

VII

ShheShee hallóse confundida ante una presencia no esperada, la de la forma curva; no menos turbador resultaba que la forma recta hubiese cambiado de piel ante sus ojos en menos de lo que se tarda en engullir un saltamontes. Una nueva sorpresa le aguardaba: una hermana suya, cieguecita la pobre, como la de Sorrento, con la que no contaba en absoluto, se le había adelantado en el designio y surgía, victoriosa, de la velluda entrepierna de Enemigo, procedente, a no dudar, de sus entrañas, donde habría estado haciendo de las suyas. [Ventajas (?) de estar tan bien dotado el tal Gregorio Somosaguas Seoane, soltero, natural y vecino de A Coruña, con domicilio en Real 49, 5º interior izquierda, DNI 45673521, letra F, de profesión “vendedor de seguros puerta a puerta”. Y de ahí la confusión reinante en la cornuda cabeza de la bestia. Tenga en cuenta el lector desconfiado que las sucesivas paradas nupciales de Enemigo sólo habían permitido a ShheShee la visión sube y baja de sus nalgas; de desnudos frontales no sabía ni contestaba… hasta el momento. Nota del autor].

Al ser norma de obligado cumplimiento, según los Libros Sagrados (en “SHHH” 2, versículo 7, se especifica claramente), no disputar la presa a una congénere, optó nuestra Némesis reptante por batirse en virtuosa retirada, tras descartar emprenderla con Enemigo curvo, por palabra empeñada de no probar bocado de sus carnes tolendas.

Sigilosa, se deslizó pues hasta la alcoba. A sus espaldas, violentas vibraciones sobre suelo del baño anunciaban que se debía de estar  armando  allí una muy gorda: Enemigo recibía su merecido…

En un inesperado “run for cover”, ShheShee se las arregló, bien que mal, para regresar a su terrario, cuya trampilla en la alambrada había quedado abierta, tras su última y reciente salida a los espacios exteriores.

-Mi reino por un grano de arena…- declamó,  shakesperiana primero y verdiana después- Va pensiero hasta el desierto de Arizona que enardece mis ansias metamórficas… Siendo hoy serpiente, yo quisiera convertirme en águila emplumada y volar hasta allí por retorcerme a gusto, duna va, duna viene, cuando calienta el Sol, allá en las playas celestiales, pintando los paisajes de amarillo de cromo…

Lilith, que andaba al quite, le ofreció soluciones y le planteó problemas.

-Quetzalcóatl te tomará bajo su protección si se lo pides… Pero no olvides, mi pequeña avutarda, que el aspecto exterior importa más bien poco y resulta engañoso a los sentidos: tú misma acabas de confundir una verga humana en erección con hagiográfico reptil paradisíaco… Lo importante, querida, es ser serpiente; con plumas o sin ellas es pecado al minuto… ShheShee o Anabel, ¿cuál es la diferencia…? Escucha mi consejo maternal: no renuncies a nada… Alguna vez, podrías necesitarlo; pero ya sería tarde… Di que me has entendido…

La serpiente hizo sonar sus crótalos una vez y otra vez, hasta quedar exhausta…

VIII

-¿Qué ha sido eso…? – preguntó Jessie, aun sin abrir los ojos.

-El puto despertador, que está sonando… – respondió Gregorio Somosaguas Seoane, soltero, natural y vecino de A Coruña, con domicilio en Real 49, 5º interior, izquierda, DNI 45673521, letra F, de profesión “vendedor de seguros puerta a puerta”- Sigue durmiendo, nena… O mejor, no: llevo una pistola en el pijama y me alegro de verte…

                                   FIN

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