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Archive for the ‘No ser, he ahí el problema’ Category

“A TERRA INFINITA”, de MANUEL ANXO CENDÁN DOPICO

…La veterana Amistad que le profeso al autor de este infierno lírico recién nacido en forma de poemario, primógénito de un poeta clandestino mas no por ello menos luminoso, me lleva a escribir estas líneas, ojalá capaces de transmitir siquiera unas pocas emociones de todas las despertadas a través de su lectura…

¡Cuánto duelen Amor y Desamor, ese ciclo fatal al que parecen condenados los que Aman…! Se me antoja ahora que la Amistad, incluso en su ruptura, no es capaz de causar tal desamparo…

Cuarenta poemas, en gallego y castellano, escritos con pasión- sin compasión- sobre lo que el Amor puede y debe ser y sobre lo que acaba por convertirse algunas veces… Ecce homo

Contemplar al amigo abriéndose en canal para purificarse en una cremonia donde el cáliz va a apurarse hasta las heces, no es fácil de llevar; hasta incluso abrazarlo se convertiría en inútil intento de apagar un incendio con tus lágrimas…

¿Triunfa el Amor, en un final feliz, cuando el texto agota su andadura…? Lo que sí sobrevive es la Pasión, ave fénix encargada de consolar a los que aman pero no son amados- o todavía peor: condenados a olvido-, clamando en el desierto su soledad sonora en alarido.

Doy fe de que Nadie- el gigante cegado por Ulises- jamás se hubiese atrevido a escribir como lo hace Manuel Anxo acerca del Amor, tan al desnudo, tan cubierto de sangre, coronado de rosas…

Gracias, Amigo.

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N. V. .- ¡Para comerte mejor…!

CARTA ABIERTA DE NACHO VIDAL

               Estimado Colega:

El motivo de la presente no vendría siendo otro que el hacerle sabedor, pues el saber no ocupa lugar, o, al menos, así lo afirman hojas de calendario dignas de todo crédito… Hacerle sabedor decía, y hasta buen entendedor, llegado el caso, de ciertas concomitancias entre los atributos de usted y los míos propios, calibrados ambos con distintas varas de medir; en su caso, un glorioso extramuros de nunca acabar sobre entrepierna;  en el mío, intelectual de brocha corta, “puertas adentro” por así decirlo: introspectivamente.

Vejiga por vejiga, o vejiga al cuadrado (y aun al cubo rubik, de tanto darle vueltas a la noria), me quedo con la mía, que el buen paño en el arca se vende, íntimo triunfo rupestre paleolítico en sus recónditas cuevas de Altamira… Algo parecido le sucede a los burros y otras caballerías y nunca Juan Ramón menoscabó a Platero, por cuestión de tamaño; si acaso, por velludo y un sí es / no es algodonoso…

 Y así, paso a demostrarle que mi filmografía – documentales en su inmensa mayoría- jamás haría Abel Sánchez de la suya: cada cualo es cada cualo, afirmaba mi abuela Paca totanera… Más de 700 títulos lo acreditarían con creces como actor picture brave (chiste fonético para estudiantes de inglés), casi 300 como director batuta en mano, no obstante lo cual, los diez o doce viajes alucinantes de la cámara a lo largo y lo anccho de mi uretra, me acreditan como viejo en el oficio de enseñar al  que no sabe cómo, a veces, te crecen los enanos de la secta amanita, allá  donde menos te lo esperas y deseas.

A beneficio de inventario,  pasaremos revista a los polvos que trajeron los presentos lodos oncológicos, predispuestos a hacerte la puñeta .

Según cronologías que daremos por buenas- o al menos bien trovadas,  Nacho Vidal amigo -, durante el equinocio de invierno del año 17 del segundo milenio, en el transcurso de la madrugada del 1 al 2 de enero, por un raro capricho del Destino, me vi en el brete de mi primera regla masculina, con el blanco inodoro como paño de lágrimas de sangre a borbotones, surgiendo por do antaño manaban rubios chorros del oro y, alguna que otra vez- que veces hubo- el gota a gota de chocolate blanco almidonado, preñado de ascendentes descendientes, cuesta abajo en su rodada hacía ninguna parte, sísifos escrotales por millones, y total para nada que no fuera onanismo puto y blando.

Tan extraño suceso hemorroíso obligó a que el Dr. Who Knows (no recuerdo su nombre, lo lamento), convertido en mi productor ejecutivo, reclamase una filmación, interior noche, de mis partes pudendas- virtud esta última de la que se verían obligadas a dejar de presumir al poco tiempo-, mediante “citoscopia” en vivo y en directo.

Dicho y hecho… En la siguiente secuencia, clasificada X, podíamos ver a una señorita con uniforme de enfermera  urgiéndome al desnudo de cintura para abajo- de esto sabes tú mucho, Nacho amigo-, a primeras de cambio, sin hablarme de amor o paso por juzgado de guardia o por altares.

 Casto José de mí, sonrojéme hasta las uñas de los pies arrebolados, con un “noli me tangere /vade retro” a punto de salirme de los labios, mientras buscaba hoja de parra ad hoc con que cubrir vergüenzas aterradas.

 Una alegre música se había puesto a sonar más allá del minúsculo toril en donde me encontraba. Asomé la cabeza menos comprometida por aquello de enterarme del festejo. No eran legión, mas casi ponían frisa a la media docena, contable con los dedos de una mano, blanco que te quiero blanco y mascarilla azul celeste haciendo juego.

-Túmbate ahí…- oí que me demandaban. Y, obediente, corrí hasta la tumba del pudor, zombi resignado al “que sea lo que dios quiera”… hasta que alcancé a distinguir el réquiem ma non troppo que me estaban dedicando, por lo visto y oído:

-¡Ese amor, no se toca…! – canturreaba un cascado altavoz, a mis espaldas.

-¿No escuchan una música lejana…?- acerté a preguntar, esperanzado a partir de unas lyrics un tanto paradógicas.

-Es porque te relajes…

-Yo me relajo con los nocturnos de Chopin…- argumenté, turris ebúrneo, con el hilo de voz que me restaba.

-Es que aquí no somos tan finolis…- dijo alguien, para no añadir “¡cámara, acción”.

Y empezaran unos juegos florales, capullito de alhelí como estrella invitada, con un líquido frío subiendo entraña arriba, a modo de anestesia.

Gracias a esta, por otra parte indolora, incursión pito-pito-gorgorito, pude enterarme de la existencia en el interior de mi organismo de ciertos pólipos -de medusas no decía nada el diagnóstico- de carácter maligno, a extirpar con su correspondiente corta y pega…

A los muy cabrones se les dio por crecer y multiplicarse dale que te pego, lo cual  me ha obligado a pasar tres veces por quirófano y a aumentar mi filmografía hasta hacerme sospechar que no hace falta ser un John Holmes o imperial Rasputín (o un Nacho Vidal, por supuesto), para que uno pueda presumir de fotogenia de atributos internos.

Citoscopia va, citoscopia viene, parecía que me estaban esperando con un fondo musical sonando a pitorreo, y nunca mejor dicho… Así, para relajar al paciente que presumía de nocturnal, ciertas Navidades le obsequiaron con un famoso villancico… A ver si lo adivinan…

-¡Mío… Es mío…! – les aclaré a mis amasadores, en escuchando la primera estrofa, ésa que dice “Dime, niño, de quién eres, todo vestido de blanco…”, no fuese a ser se lo asignasen a cierta paloma trinitaria, a la cual no le hacía ninguna falta… Yo, por lo menos, lo utilizo para desahogarme, tres veces cada noche, de agüita amarilla bajo estricta vigilancia, por si acaso se presenta con grumitos cola-cao, anunciando tormenta a sangre y fuego…

En otra ocasión, no menos ingrata, le tocó el turno a “Despacito” de Luis Fonsi… ¡Pobre Federico…!  ¡Haber compuesto el “andante spianato y la Gran Polonesa Brillante” para esto…!

Como habrás comprobado, Nacho 29, que decimos los gallegos murcianos, a batallas nabales no me vas a ganar tú ni por el forro…

En algún momento, yo pecador me confieso, a qué negarlo, he sentido el temor de una inesperada respuesta de la Naturaleza en el momento menos oportuno… Imaginemos, por ejemplarizar, que, para amenizar sesión n+1, te ponen “La Bamba” como B.S.O. …“¡Ay, arriba y arriba, arriba iré, yo no soy marinero…!” Y tú vas capitán, y entras al trapo…

Que nadie se preocupe… He aquí la solución para un entuerto la mar de embarazoso: piensas en “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claudio Debussy y te quedas dormido en el intento…

¡Dime de lo que presumes y…! ¡Ya será menos…!

Lo dicho, Ignacio Vidal: usted, a lo suyo. Yo seguiré jugando esta partida hasta que no quede tela por cortar…  La Sanidad Pública camina conmigo. Estoy en las mejores manos.

Este inofensivo “divertimento” va dedicado a sus profesionales.

Y en cuanto a mi salud, entre veleidosa a secas y quebrada a mojadas, como aseguraba haber dicho a su doctor un compañero de sala de espera, “si valgo para arreglar, pues que me arreglen; y si no, que me manden al desgüace…”

FIN

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Valor mujer

para Mª de los Ángeles Cuadrado Caruncho

 En buena compañía


                       En buena compañía

Cualquier acercamiento a la historia de la Asociación Cultural “Fuco-Buxán”, a sus trabajos y a sus días, habrá de detenerse en la figura de la compañera Marichy Cuadrado, cuya presencia en la misma adquiere una relevancia y una hondura incuestionables.

En su consideración, el haber sabido ganarse, día a día, nuestra admiración y nuestro cariño, rma elemental, pero imprescindible, de corresponder a su esfuerzo, a su disponibilidad, a su entusiasmo, a su fe militante en un futuro donde, definitivamente, hayan triunfado los más nobles ideales de la Izquierda.

Viene siendo su vida un rayo que no cesa de compromiso solidario, de entregarlo todo a lo largo del camino a cambio de una brizna de esperanza.

En ese marco, han sido más las espinas que las rosas; el fascismo siempre golpea con más saña a los que reconoce un peligro para sus planes de dominar el mundo. Escucharla hablando de su padre, que conoció la tortura y el presidio; de su hermano en pañales, muerto mientras su familia trataba de eludir el acoso de una banda de facciosos; de una maternidad vivida golpe a golpe de sucesos adversos… Escuchar a Marichy supone prestar oído a la situación de la mujer en la España franquista, de su lucha sin tregua ni cuartel por un mañana democrático.

Por eso hoy, cuando la vida ha vuelto a golpearla, queremos, desde nuestra revista, enviarle este abrazo fraterno de respeto y cariño, en forma de poema.

Después de todo, su vida es un poético ejemplo de valor y de esfuerzo.

***

Es la luz de tu luz faro seguro.

Forjada en el valor y en el coraje,

armadura de lucha fue tu traje,

para cruzar, mujer, un valle oscuro.

Resistir sin ceder… ¡y fue tan duro…!

Dolor, siempre dispuesto al abordaje,

ha dibujado, fiero, en tu paisaje,

el mapa de un vía crucis contra el muro.

Has vencido, Marichy; y hoy, entera,

caminas como siempre has caminado:

frente alta, rebelde y en espera.

Tu victoria es pues haber llegado

más lejos, más allá, siempre adelante,

haciendo de tu vida eterno instante.

Personada en la historia de los otros,

por siempre, formas parte del “nosotros”.

Nosotros

Nosotros

(Publicado en “Razón Socialista”)

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