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Archivos de la categoría ‘Silba y acudiré’

De Germán Castro a Carlos Miragaya hemos venido por toda la orilla, el filo, la historicidad día a día de la noticia. Este Ferrol, y ése y aquél, ya tienen quien lo escriba. Son trece años siguiéndole la pista de despegue. Vivir una ciudad para contarla. Es bueno que nos comuniquen lo que pasa (o no pasa)…; que sean voces plurales quienes cuenten…

Por la parte que me toca- mi fibra más sensible: el poder escribir y que te lean-, he encontrado, en los blanquísimos muros de DF, una pared inmensa sobre la cual dejar pintadas bastantes más preguntas que respuestas. En el exterior/noche todo podrá parecer hosco, amenazante…Allí dentro, se respira trabajo entusiasmado y hay calidez humana flotando en el ambiente.

DF como isla afortunada. Las sonrisas, más allá, más adentro de sus puertas, siempre abiertas. Uno no va estar diciéndole a las gentes, todo el rato, cuánto las valora, cuánto las necesita para sobrevivir a tanta alambrada de mentiras y silencios; en definitiva, cuánto debe agradecerles… Aprovecho la coartada aniversario para intentar, una vez más, transmitir un sentimiento y una certeza que son mezcla de ternura, admiración y reconocimiento. La verdad es, camarada Tovarich, que no sé- y nunca lo he sabido, a lo largo de estos años- cómo son capaces de aguantarme… Confieso haberme pasado treinta pueblos y catorce pedanías hilvanando inconveniencias malabares; y si bien no es menos cierto que, en mis crónicas venéreas, “la luz del entendimiento me hace ser muy comedido” (sacado de “La Casada Infiel”, tan ricamente), aquí y allá, cuando menos se lo esperan autor y lector (si es que lo hubiere), salta la liebre marciana o abrileña, para seguir jugando a las ideas y las palabras. Sospecho me toleran tolerías al ir mayor y jubileta en escabeche. Consciente de que me traen muy consentido, no digo yo no me sigan la corriente: algún cable se cruza. Habría que insertarme, bien visible, en lugar de retratos cabizbajos, el cuadradito con la calavera.

Mucho es el afecto mutuo puesto en marcha… Aquí Fromm me pilla en abrenuncio: no me aclaro (sucede habitualmente) si los quiero porque los necesito o a la inversa. El cariño a la gente nos pone bien el cutis y riza el rizo de sobreponerse al hipocondrio hipertrofiado… Lo mío con DF es de harén: delicia turca, fifty-fifty a base de androceo y de gineceo…

Me predicaba, hace poco, R. P.- para mí, como si hablase Zaratustra-, la necesidad de recuperar lo fraternal en las relaciones humanas, esa capacidad que tenemos las personas de sentirnos a salvo, mejorados, en compañía de otros…Lo de DF conmigo, es “demasiado pal alma”.

Quiero darles las gracias. A seguir cabalgando, compañeros…

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

José, en pose Rodrigo de Triana, oteando un lisonjero porvenir, con con DF en su paisaje de por medio…

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De las muchas cosas que, a nivel personal, debo agradecerle a Rafael Pillado – el haberse sentado conmigo para aclarar mis dudas siempre que se lo solicité, el haberme invitado a participar en la historia fértil e imprescindible de Fuco Buxán…-, nunca terminaré de explicarle lo orgulloso que me sentí, en su día, de hacerme cargo, por decisión suya, principalmente, de  la puesta a punto de las memorias de su padre, el Viejo Pillado, militante extraordinario de la Izquierda Heroica, quien nos dejó para la Memoria Histórica aquel “Desde el Mar que Perdiste” (Libros do Castro, 2002), uno de los testimonios más válidos y conmovedores sobre lo que somos y los que fuimos: esa España mártir vista a través de los ojos de un hombre del Pueblo para el Pueblo.
Fue ayer que Rafael Pillado me ha confiado las suyas- por aquello de que dos pares de ojos y sus correspondientes gafas ven más que sólo uno: la cantidad hace la calidad, no lo olvidemos-; en el presente caso, doy fe, la calidad desborda: tanto la humana como la política del autor de estas memorias, tan llenas de recuerdos compartidos por todos, porque están escritas mirando alrededor y hacia adelante, son sobradamente demostrables: basta con conocerlo, haber seguido su trayectoria de lucha y pensamiento, o, de no haber sido así, adentrarse en la lectura de un texto que recoge, como hiciera su padre, el devenir colectivo de una nación en marcha, primero a la conquista de la Democracia secuestrada por la larga noche de piedra de la dictadura franquista y, más tarde, el esfuerzo de lograr que todo lo alcanzado, a tan duro precio, no se pierda, si nos lo dejamos arrebatar por esa Derecha neoliberal disfrazada de centrismo.
Se prepara, en estos momentos, la edición de su tomo primero, a aparecer en marzo 2012, coincidiendo con el 40 aniversario de los sucesos del 72, y que termina, precisamente, con la puesta en libertad de los encarcelados del último de los procesos colectivos del TOP, el “Juicio de los 23″, tras la muerte de Franco.
Suelo comentar a los compañeros que si las memorias de padre e hijo son así de impactantes, vete a saber cómo serán las del Espíritu Santo…Y es que lo son; a lo mejor, porque vienen escritas desde muy adentro, con mucho corazón, mucho redaño, y una sinceridad que me ha puesto, más de una vez, la carne de gallina. Yo le digo a Rafael que no es imprescindible desnudarse tanto, más que nada porque “todo lo que declare, podrá utilizarse en el juicio”…La Realidad, por mucho que nos duela, está servida. Hay que arriesgarse a la palabra…
Mi tarea, ciertamente, quedó clara, entre él y yo, desde el principio: pongo coma, quito coma, y, en caso necesario, reordeno las secuencias de un suceso para facilitar la lectura del texto. Ni más ni menos que preparar la edición de estas memorias, cuyo título es hoy “El Devenir Comprometido”. Señalaré también que, al haber compartido, desde clase de tropa, algunos episodios de una vida ejemplar dedicada a mejorar el mundo, me he permitido, a veces, la osadía de hacerle llegar alguno de mis propios recuerdos, como complemento circunstancial para la oración principal que son estas memorias.
Por sus páginas, desfila un “ejército del Miño” de queridas presencias: Julio Aneiros, Paco Filgueiras, Rafael Bárez, Manuel Amor, Xosé Mª Riobó… tantos y tantos nombres que mejor será que me detenga ahora, antes de dejar alguno en el olvido…La historia gallega de las CCOO, la del PCG; los conflictos de Bazán, PYSBE, Megasa, “Peninsular Maderera; los crímenes del 10 de marzo con la la Clase Obrera Galega; el “Juicio de los 23″…a través de la vida y trayectoria ideológica de uno de sus principales protagonistas. Uno lee, fascinado, tan larga marcha hacia la victoria final, en cuya procura sigue, siempre en vanguardia, el compañero Rafael Pillado Lista, hijo de Manuel y de María.
(Publicado en RAZÓN SOCIALISTA)

- ¡Estamos trabajando en ello...!

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COLEGIO LUDY: PEQUEÑA HISTORIA DE UNA GRAN HISTORIA.

Medio siglo presentes en la historia de la educación ferrolana, a su vanguardia siempre, sería un primer punto a considerar: tan largo periplo no puede ser fruto de la casualidad o de la improvisación. A partir de un proyecto educativo con vocación innovadora de nuestra fundadora, Ludivina Lamas, el centro, habrá de conocer sucesivas etapas, primero como centro privado y, más tarde, colegio concertado, para culminar su brillante trayectoria como Cooperativa de Profesores, un fecundo encuentro de veteranos a prueba de desafíos docentes y un plantel de jóvenes profesores, aportando savia nueva a nuestra empresa común: una enseñanza de calidad al servicio del Niño.

¿Cuál sería el marchamo, la huella que nuestro colegio ha venido dejando en su largo camino? Apuntaríamos dos como troncales: su alto nivel formativo y un estadio muy particular  de convivencia entre los tres frentes básicos del hecho educativo: nuestros niños, sus familias y el profesorado, cuya misión no es otra que educar e instruir a los primeros, colaborar con los segundos en formar unos ciudadanos del mañana inteligentes y felices y, no menos importante, trabajar todos juntos, en equipo, en busca de nuevas soluciones para los viejos problemas a pie de aula, a pie de centro y a pie de sociedad. Es nuestra aspiración el “Educar para la Vida”. Ello conlleva asumir una altísima responsabilidad para un profesorado en continua formación, al compás de un desarrollo tecnológico que no para de crecer y de multiplicarse.

Entusiasmo, Amor, competencia profesional…Ello todo quedaría reducido a palabrería promocional si no nos avalaran unos resultados, llegado el momento de pasar el Rubicón de la Educación Secundaria Obligatoria y aún más allá. Adscritos al IES Concepción Arenal, nuestro alumnado han confirmado y, con frecuencia mejorado los resultados de las evaluaciones, de carácter continuo, que venían alcanzando mientras estuvieron confiados a nuestra tutela.

Exigimos a cada niño lo que puede dar y lo ayudamos a conseguirlo, siempre cerca de la familia y del entorno natural del alumno. Quizás sea ésa nuestra fórmula secreta para el éxito y para el legítimo orgullo que hoy sentimos al proclamarlo.

Medio siglo preparándonos para mirar el futuro con serenidad y confianza, a la luz y la ilusión de la conciencia: todos para el Niño, con el Niño como fin, como principio y como medio.

Gracias a todos y adelante: estáis en vuestra Casa de Docencia.

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(El presente trabajo se publicó en 2001, formando parte de un homenaje titulado “1966-2001, 35 AÑOS DE RADIO EN FERROL”, presentado por COPE FERROL, bajo la dirección de JULIA DÍAZ. El título con que aparece en el índice de la publicación es “Palabras a la radio”. Recupero aquí su título original.)

¿La radio? Un medio de comunicación diferente: no es de papel, mas va y viene en el aire; y no tiene color, pero los tiene todos. Una simbiosis feliz de identidad, de intensidad, extrañas. Y, si queréis asociarle una palabra, no encuentro otra mejor que la palabra “Siempre”. Ha estado ahí de forma permanente, hacia atrás y en redondo, en un círculo mágico, en una rueda que inventase otra rueda y otra rueda, todas ellas girando en torno al Hombre mismo; un perfecto engranaje de técnica y espíritu… La vuelta al mundo en 360º de un dial, que es genio de la lámpara y obedece tu orden de viajar sin fronteras, al alcance de todos y de todo.

La misteriosa radio: no estoy seguro de cuál sea su vía de intimidad con el oyente. ¿Escuchamos la radio? ¿La radio nos impregna, nos empapa, nos cubre, nos acerca y aleja…? Y, ¿cuántas radios hay? Como un aleph borgiano, es un mundo que gira, simultáneo y distinto: miles de radios para infinitas voces, infinitos mensajes, infinitos reencuentros…

Habita en el recuerdo, en la primera patria de la Infancia… La existencia segura de seres invisibles, de geografías no holladas, de palabras no escritas… El Prodigio… La Caja de las Brisas… El viaje… La Música… Tu ciudad y, a su lado, pegadito, pegadito, el universo… Aquellas voces moduladas y armónicas, tan diferentes, los primeros 50, al tiempo de silencio… no estaban ya fuera de ti, sino en el mismo adentro. Todo un camino de Damasco hacia la magia y el encantamiento. Ahora canta Piquer, apoyada en el quicio; ahora suena “En un mercado persa”; es ahora, un examen: Maginet de la Caña y la tabla de multiplicar por siete… y gente que se quiere, para que no me olvides, a veces, en secreto: y de quien ella sabe…Y también, de pronto, una clave, un arcano, un código, una trama: A continuación, les ofrecemos las cotizaciones de la Bolsa de Madrid, y a mí, todo ojos y también todo oídos, todo manos, aquella numeración en porcentajes sin sentido, empezaba ya a darme mucho miedo.

Concha Piquer

Ahora, tanto camino andado, y seguimos buscando el extremo, el inicio, de la trama de seda, de la tela de araña, de la Circe y la Aracne. El hombre como batalla sin pausa entre la intuición y la certeza; como interrogante, un garfio atenazante que demanda respuestas. ¿Quién las tiene, o las soporta, al menos? Quizás la Ciencia, quizás la Historia… Alguien debe tenerlas, porque necesitamos que exista una respuesta. La Historia, la dimensión del Hombre como un todo entre todos…sin la Radio… ¿habría tenido sentido, oportunidad, sentimiento? Borrad la Radio: quedaremos desnudos; ya no hay carne, no hay sangre; sólo queda Silencio y Laberinto: el hilo de Ariadna era un cable bifásico.

Enrique Barrera, aragonés y también, espero, a estas alturas, ferrolano de esfuerzo, de entrega, de solidaridad y de esperanza, profesa de profesor y tiene fe en la Historia. A punto de ver luz esta su obra sobre Ferrol y su largo viaje de la Guerra Civil hasta la Democracia, crónica de un compromiso claro de Sociedad y Valores ["La transición en Ferrol", Ediciones Embora, 2001]

En ella, es de justicia, hay un capítulo dedicado a la Radio. Le pido permiso a Enrique para citar su trabajo y utilizar sus datos: no bastan los latidos, los pre y postsentimientos,  una vivencia, el mero constatar de un ciclo compartido. Es preciso la Historia. Aquí están los papeles. Este será el mensaje:

Radio Popular (La Cope)

Sin embargo, hablar de la Radio en Ferrol era hablar de “Radio Popular (la COPE a partir de 1988)(…) Pertenecía a la Conferencia Episcopal y estaba instalada en los bajos de la “Domus Eclesiae”. Empezó sus emisiones en 1966 con José Miguel de Paz como director. Era un seglar. (…)La plantilla de esta emisora era muy plural en sus ideas políticas”.

Escribir hoy estas palabras suena casi a redundancia. No lo era, en absoluto entonces. Esa sencilla línea esconde mucho valor, mucho riesgo y, seguramente también, mucho miedo. Son los héroes de la Palabra frente a los cobardes del Silencio.

Radio Popular, una radio del Pueblo: un “Habla, Pueblo, Habla” que anunciaba futuro en unos duros tiempos. Leeréis en el libro de Barrera la postura de Radio Popular de Ferrol durante los sucesos del 10 de marzo del 72, en los que resultaron abatidos por las balas Amador y Daniel, dos obreros. Copio de nuevo:

“Durante ese día y los siguientes, la emisora sólo puso música clásica, intercalando lecturas de una Carta Pastoral del obispo, Monseñor Arauja Iglesias (…), donde apostaba por el diálogo y ya se posicionaba a favor de los obreros. Todo esto provocó una multa de las autoridades por valor de 50.000 pts.”

 La Radio, la Vida, pero también la Muerte, juntas, inseparables, cuando el dolor y cuando la alegría. Ay de la Radio sólo pasatiempo… ¡Cuántas veces corrimos a la radio en busca de noticia, de camino, de aliento!

Años más tarde, en otra negra noche, la del 23 F, volveremos a encontrar el mismo protagonismo de la Voz Compromiso: “la noche de los transistores”, así fue cómo terminó por conocerse ese otro “momento de verdad”, cuando personas y obras dejan de suponerse y se verifican ante sí mismos y ante un pueblo, siempre testigo, siempre juez y siempre salomónico.  “En esa ocasión, algunas emisoras, como la ferrolana, se mantuvieron al pie del cañón informando hasta las cuatro de la mañana (…) Se conectó continuamente con el Palacio Municipal,  donde estaban reunidos los concejales  comunistas y varios de la UCD y demostraron su apuesta inequívoca por la Democracia”.

El Servicio sin pausa, un Sísifo incansable que fuese abriendo un surco en la falda del monte y en la peña. Radio abriendo fronteras. Aquí Barrera habla de un programa, “O Espello”, dirigido por Julia Díaz, bajo sospecha, porque se atrevió… ¡a dar un curso del idioma gallego! Aquí, de la gallarda actitud de Antonio José Pedreira, asumiendo responsabilidades en la noche del Golpe… Es bueno detenerse un momento: mirar, escuchar, pararse a distinguir, como quería Machado, las voces de los ecos. Es bueno ser agradecidos, sentirse acompañados en esta apasionante travesía, donde acecha el peligro, la incomprensión, el odio, pero donde también la mano amiga espera.

Enrique Barrera

Ciertas noches de insomnio llevaron al dial a explorar un mapa incalculable en busca de Sentido, o de un punto de apoyo para seguir tirando, o un mástil donde arriar la bandera, o puerto al que arribar seguros. Acentos no escuchados, melodías arrancadas de la entraña misma de la diferencia, indescifrables cantos, los abismos rugientes de interferencias fieras en cósmica amenaza… Todos aquí, contigo. Para luego, de pronto, avanzar  y encontrarse,  en serena certeza, la emisora local, en medio de lo eterno: existe el mundo, existe el universo; pero tú, con tu mano, girando una pequeña rueda, has puesto a salvo la pequeñez  enorme de lo nuestro, lo que tu vista abarca, lo que tu mano toca o acaricia, lo que escuchas cuando escuchas mientras no se oye nada: lo que suena en tu piel, eco  de sangres, de conciencias,  de Tiempo domeñado; la Vida atronadora que se busca camino para salir afuera y recoger su fruto en la boca del otro: la comunión armónica de presencia y ausencia: la Idea y la Voz que la comporta, se convierten, irremediablemente, en Uno, pero ya nunca solo, ni extranjero, ni paria. La escala de Jacob que te asciende al yo mismo.

Has regresado a casa. Ha llegado a su fin esa epopeya errante. Ya descansa el viajero. Porque Radio vigila.

Es sencillo resumen: No sé lo que hubiese sido de nosotros sin ella. Milagro cotidiano que, de puro asumido, ha dejado de serlo. Un cofrecillo, una pequeña caja, una imposible lámpara que a todos convirtió en Aladino tan siquiera un momento.

¿Es de verdad la Radio? ¿De verdad me aseguras que mañana estará ahí cuando despierte? Porque, si así no fuera…

 

 

Arrieros somos...El autor, primero a la derecha...

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(El presente trabajo fue publicado en el nº 10 de “Ferrol Análisis”, diciembre 1996)

***

No se puede, ni se debe, renunciar a la memoria histórica colectiva cuando lo que se pretende es afianzar valores, conjurar peligros y mantener en alto el principio de una convivencia más justa, más libre y más solidaria. JOSÉ TORREGROSA hurga de pasada en la vida y sacrificios de viejos luchadores, vivos, unos, desaparecidos, otros, y se resiste a la omisión, al silencio cómplice, al desarme ideológico. El aniversario de la muerte violenta del alcalde republicano Quintanilla Martínez avivó el alegato y un encuentro con jóvenes al alumnos sirvió de detonante. No se trata de encender la hoguera de los odios abismales, porque somos una sociedad reconciliada, pero tampoco hay por qué fomentar una colectividad amnésica, que niegue su trayectoria vital, cultural y social. Este parece ser el nudo discursivo del presente trabajo.

***

Dedicado a:

Jaime Quintanilla Ulla

Jaime Quintanilla Rico

Jaime Quintanilla López

EL SINDROME DE CASANDRA

Mea culpa. Fue en el transcurso de un encuentro con alumnos del Instituto C. Arenal, en los actos del cincuentenario del centro. Un par de docenas de muchachos y muchachas, dieciocho años de media, pertenecientes al ciclo nocturno. En la mesa, Roberto Casteleiro y yo mismo, acompañados por el Jefe de Estudios. Entre el alumnado y nosotros, quince filas de asientos vacíos tendrían que habernos advertido del peligro. Aquello era un “corte epistemológico” en toda regla; o, por lo menos, una señal inequívoca de desconfianza. En el fondo de la sala, en la zona de penumbra, los jóvenes nos esperaron.

Roberto Casteleiro

Habló Casteleiro, rigor y sandunga, sobre la implantación en el C. Arenal de los estudios nocturnos. Se los metió, inmediatamente, en el bolsillo, con esa gracia tan personal, hija de los talleres de la E. N. Bazán, la Universidad de Barcelona, bibliotecas varias, erudición a chorro y tapeos varios con personajes de todo tipo, condición y pelaje. Entre cervantino y quevedesco, Casteleiro se hace querer y/o temer, según te instales en la línea de su olfato y su mirada.

Cuando me tocó el turno, aciago error; amagué un cóctel rememorativo-apocalíptico sobre supuestos “tiempos gloriosos” del Instituto durante el franquismo, en base a que proyectábamos películas o se organizaban conferencias o recitales poéticos. Evidentemente, para aquellos muchachos, el mensaje, que a mí me sonaba a “Comuna de París”, resultaba por completo irrelevante y, aún peor, pretencioso. Intenté explicarles que reuniones como aquella serían impensables en una dictadura; los desmanes de la censura; la falta de respeto a los Derechos Humanos… Pero había empezado por el final. Lo que pretendía ser un nostálgico homenaje a las figuras de D. Victorino López, D. Saturnino Hermida, el Cine Club Concepción Arenal o el Teatro Estudio de Tito Blanco y Alfredo Osset, quedó reducido a una perorata ininteligible para la audiencia.

Pero lo peor vino cuando, acuchillado por tanto cristal de hielo en forma de mirada, herido en mi vanidad de “abuelete Cebolleta”, se me ocurrió soltar, insensato, la GRAN frase lapidaria:

- LO QUE OCURRE ES QUE LA JUVENTUD DE HOY CARECE DE IDEALES…

¡Dios, la que se armó! En los diez minutos -interminables- que siguieron, aquellos hijos de la Democracia dejaron bien claro que:

a) Estaban hartos de oír siempre las mismas “batallitas”.

b) Sus ideales no tenían por qué coincidir con los nuestros.

e) Nosotros éramos,  ya, pasado;  y ellos Presente y Futuro.

Todo ello, resumido en otra GRAN frase:

- ESTÁBAMOS MEJOR CALLADOS.

Resultó desolador. Mea culpa, mea culpa, mea culpa. Lo siento por Casteleiro y por el jefe de estudios. Luego, ya más calmados, hubo tiempo para rescatar del naufragio, algunas ideas que, supongo, siguen siendo válidas.

Es evidente que, para una juventud nacida y criada en Democracia, el terror y las miserias de su no existencia han de resultar inimaginables. ¿Cómo puede un régimen prohibir el pensamiento, la palabra, la libertad, la Vida? Puede, lo ha venido haciendo, lo volverá a hacer, si la situación de sus exclusivos intereses se lo demanda.

¿Se garantiza la Democracia a sí misma? Es de temer que no. Por eso es bueno que la juventud sepa de un tiempo y un país.

EL MITO DE SÍSIFO

Otro episodio, esta vez en el marco de la escuela, vuelve a cuadrar el círculo. Nivel, octavo de EGB, edad media catorce años. Se habla de vocaciones. Alguien quiere ser algo. Le pregunté por qué.

- Para ganar dinero.

- Supongo que tendrás otros motivos además de ése.

-¿Qué otros motivos puede haber?

Y lo decía tan en serio y su opinión era tan compartida en el aula que, de nuevo, uno siente el frío de ser “extranjero” en un mundo enajenado.

Por eso, suelo pedir a los chicos, a principios de curso, que me confeccionen cuatro listas de nombres: cinco científicos, cinco filósofos, cinco literatos, diez grupos de rock.

Los resultados, previsibles. La pregunta, sin respuesta:

- ¿Quién crees tú que ha hecho avanzar más la Humanidad?

Y una cuestión quasi-paranoica:

- Y, ¿no lo consideras sospechoso?¿No es extraño que sepas más de “Los héroes del silencio” que de Galileo, Descartes o Machado?  ¿No ve en ello una conspiración contra ti?

Si ya no hay locos, León Felipe, tampoco hay mitos; al menos, no los hay fuera de lo consumible una semana, el hit parade, lo vendible, lo sustituible, lo biodegradable.

Porque si “todo el mundo” busca lo mismo, si todos son halcones, si “de este mundo sacarás…”, no tiene mucho sentido educar a nuestros hijo para la temperancia, la solidaridad o la bonhomía. Si así corre el mundo, matriculémoslos en campos de tiro.

Farol en mano, busquemos al Hombre. No todos ansían amasar fortunas, o músculos, o espasmos. Haberlos, hailos. Es bueno que la juventud los conozca. Porque entonces, podrá elegir. Pero si los hombres buenos, los hombres justos, los hombres sabios, los hombres grandes no aparecen en el horizonte de nuestros jóvenes, o aparecen lejanos, irreconocibles y ajenos, habremos contribuido a su fatal desorden.

El desarme ideológico de la universidad nos permite contemplar, con una perspectiva de menos de treinta años, a unos estudiantes que ya no piden el poder para la imaginación sino la ampliación del horario nocturno de las discotecas. Si a ello sumamos el desmoronamiento programad o de la Unión Soviética, el reinado de Woytila o la aparición de la droga, podrá en­ tenderse que la gente de mi generación se sienta, cuanto menos, perpleja. Aldea global o gueto global, las cosas parecen haber ido demasiado deprisa. El sentido último del término “ordenador” parece encerrar una sardónica amenaza. Es el “Farenhait 451″ de Bradbury, “El mundo feliz” de Huxley y el “1984″ de Orwell, refundidos en ópera bufa, con coros de cabezas rapada, neonazis, adivinos, banqueros, torturas, miedo, deterioro ecológico y cibernética incontrolada.

Dies  Illa, dies Irae…

EL SILENCIO DE LA RAZÓN

La Derecha ha vuelto. Parece que, al fin y al cabo, la ascensión de Arturo Ui era “irresistible”.  “Todavía es fecundo/ el vientre que parió el suceso inmundo”.

Nos han dicho que no tengamos miedo: se trata, quieto todo el mundo, de la Derecha Civilizada.

La vieja querida Simone de B., sin embargo, ya nos advertía de que “apenas la derecha se siente fuerte, sustituye el pensamiento por la violencia”. Mentar aquí la era Reagan o el thatcherismo es obvio en exceso. De todas formas, todo ello no sería demasiado preocupante si la izquierda no estuviera, como dice un amigo mío, “pasada de moda”.

 - ¿A dónde vais con toda esa palabrería? ¡Rusia! ¡Marxismo! Unos iluminados… El Viejo Aneiros, Paco Balón, Pillado…

Pero entonces me toca lo sensible. Tanta lucha no puede quedar en nostalgia. ¿Y si se pierde lo que tanto costó ganar? ¿Qué herencia dejaremos a nuestros hijos? ¿Una izquierda exhausta, dividida, de catacumba? ¿Una desesperanza contrarrevolucionaria sobre el Hombre y la Historia?

Pienso a menudo en Julio Aneiros. Es para mí como la apoteosis de la dignidad, de la nobleza, de la sabiduría.

Encarna esos valores humanos que hoy parecen en trance de perderse.

Por eso le persiguieron, le encarcelaron, le torturaron, le dispararon… ¿Quién? ¿Quiénes, en nombre de quién?

Es por eso por lo que me parece grave esta omisión, este no querer saber, y no de “batallitas” sino de una larga lucha, llena de dolor y sacrificios. Sería bueno que la juventud supiera, conociera unos hombres y mujeres ejemplares que lo dieron todo, que dedicaron su vida a los demás y que terminaron con un tiro en la nuca, o en el exilio con el miedo metido en los tuétanos para siempre.

¿Quién disparó o mandó disparar esas balas? ¿Quién tenía la llave de los calabozos? ¿Nadie?

El silencio de la razón produce cómplices.

Rafael Bárez

En el reciente homenaje de la ciudad de Ferrol a Rafael Bárez, hubo ocasión, una vez más, de plantearse el tema. No basta con el nombre de una calle o un ciclo de conferencias para hacer justicia a quien hizo de la Justicia su meta y su bandera (también lo encarcelaron, claro). Si el mensaje de Rafael se agota y se acaba en una placa, en la querencia y el recuerdo de los amigos, entonces es un trabajo que se queda a medias.

De nuevo, la pregunta. El interrogante que te deja sin aliento. Una hija mía.

- Pero, ¿Rafael Bárez fue una persona importante?

Claro que lo fue. Como tantos otros, cuyo ejemplo podría servir de guía. Los silenciados. Los ignorados. Los borrados. Como una conspiración de silencio donde los héroes de Gorki o Makarenko dan paso a las criaturas de Tarantino; cuando Rosa Luxemburgo deja paso a una Madonna  más bien “porca”; cuando el cuento, lleno de ruido y de furia, es un concierto contranatura de sexo, drogas y rock and roll…

El querido Bertoldo ya lo anunciaba en su “Canción del blanqueo”:

“El muro está chorreando

de podredumbre y de mierda;

es necesario hacer algo antes de que se nos pierda. La crece la porquería

desde la puerta al tejado:

como nadie se imagina,

y todos se han enterado.

¡Mal asunto, mal asunto que todo huela a difunto!

(“La resistible ascensión de Artmo Ui”)

Es, de nuevo, “la ardiente oscuridad”.

XAime Quintanilla Martínez

GENOCIDIO DE ESTADO

El día 17 de agosto del presente año, un artículo en la Voz recordaba el fusilamiento, hace cincuenta años, de don Xaime Quintanilla Martínez.

Mi padre, a la izquierda, y mi tío Manuel Rodríguez, refugiado en Túnez al final de la guerra.

Soy hijo de condenado a muerte; al menos, esa era la petición fiscal en consejo de guerra. [Nota: a raíz de la publicación de este trabajo, una fuente familiar, totalmente digna de crédito, me indica que a Francisco Torregrosa, mi padre, nunca le habían pedido pena de muerte, "sólo" de presidio. Yo siempre, a través de conversaciones familiares, había entendido lo primero. Actualmente, estoy tratando de conseguir un acta de su proceso. De cualquier modo, ello únicamente significa que otros muchos hombres fieles a la República no tuvieron tanta "suerte".]  Fue mi padre expulsado de la Armada y enviado a presidio; murciano de cepa pura, humor difícil, contaba que el abogado de oficio le aconsejaba declarar a él haber hecho sabotaje en favor de la causa nacional.

 - … Y yo le decía: “Pero, hombre de Dios, ¿cómo iba a hacer sabotaje si íbamos en un submarino? ¿Qué quería? ¿Que mandase a toda la tripulación a freír puñetas?

Y no lo declaró. Como tampoco no habló nunca de aquellos años. Creo que era por pudor. Y poco más mi madre:

-¡Ojalá no sepas nunca lo que tuvimos que pasar!

María del Carmen Rodríguez, mi madre

Sí me contaba, en el “casinillo” de la delegación de la Voz en Ferrol, don Álvaro Paradela:

Álvaro Paradela

- Había que tener aguante y algo más para escuchar por las noches el llanto de los hombres, cuando saben que, ellos o sus compañeros, van a morir al día siguiente…

(Mutatis mutandis, lo que me fue dado conocer, pocos años después, es el pariente pobre de lo anterior: el sonido de los gritos ahogados de compañeros sometidos a tortura en el despacho de al lado. Eso no lo he olvidado. Pero lo que nunca lograré arrancar de dentro es el alegre comentario de un joven defensor de la ley y el orden:

-¿No oyes cómo canta tu amiguito?

Yo llevaba horas en cuclillas con los brazos en alto. Él, hacía crucigramas.

Ya sé que es preciso olvidar, perdonar, archivar. Pero lo que no se puede es dejar de saber. Todo eso sucedió. Todo eso sucedió aquí. Eso sucedió en nombre de una ideología.

Recuerdo una frase, otra. La Voz de los vendedores.  «Vae Victis »:

- Si lo mataron, algo habría hecho. No se mata por gusto.

Una pregunta que requiere una respuesta. Que la dé Brecht, que la da mejor: “Como no me corregí / me han perseguido, / y aún había en mi casa / escritos en los que descubría / sus planes contra el pueblo. Por eso / dictaron contra mí una orden de detención / por la que se me acusa de pensar de un modo bajo, es decir, / el modo de pensar de los de abajo.”

Pero también ese “algo habrá hecho” nos plantea un recorrido apasionante. Veamos.

Pregunta: ¿Qué delitos contra Dios o contra España había cometido el ciudadano-alcalde Quintanilla Martínez?

Respuesta: Muy graves tuvieron que ser para que aquella cruzada cristiana y patriótica le condenase a muerte y (cito la Enciclopedia Gallega) “fuese “paseado” el 17 de agosto, junto con otros catorce republicanos, en el Castillo, y su cuerpo enterrado en una fosa común”.

Y ahora dejadme ser Antonio, o abogado del diablo, o Sísifo de nuevo:… Los que usaban el nombre de Dios y de la Patria dicen que Quintanilla Martínez delinquió. Ellos eran, sin duda, hombres honorables.  Pero si por un momento se demostrase que Quintanilla Martínez no ambicionó sino el bien de su pueblo, entonces ya no se podrá hablar ni de Patria, ni de Dios, ni de Cruzada, sino de Crimen. De Crimen contra la Justicia, contra la Historia y contra el Pueblo.

¿Revanchismo? No, pero los jóvenes tienen derecho a SABER. Saber que las ideas matan, que hay nobles ideas que pueden llevarte a la muerte, que hay ideas innobles que propician la eliminación de aquellos que se oponen a sus intereses.

Conozcamos entonces la carrera criminal de Quintanilla Martínez, condenado a muerte por los Hombres Honorables.

-Nace en La Coruña el 13 de junio de 1898.

- 1917.- Se constituye en Ferrol una sección de la Irmandade dos Amigos da Fala. Quintanilla Martínez es su consejero primero.

- 1922.- Quintanilla Martínez crea y dirige la revista de novelas cortas “Céltiga”.

- 1935.- Quintanilla Martínez es director de “El Obrero”, portavoz de la Agrupación Socialista Ferrolana (Asociación cultural de signo galleguista) y desarrolla una intensa actividad que va desde la autoría teatral- “Donosiña”, estrenada en el Teatro Jofre en 1920-,  a su fecunda tarea como periodista, dirigiendo “Galicia­ Boletín Rexionalista”, colaborando en El Correo Gallego , del que fue director; Rexurdimento, Nós, Terra ( editado en Buenos Aires)…

Presidente del Real Coro Toxos e Froles y de Airiños da Terra; autor del ensayo “O Nazonalismo musical galego”; miembro fundador del Ateneo Ferrolano; Presidente de Honor de la Comisión pro Monumento a Concepción Arenal…

Pero los que se rebelaron contra el Gobierno de la República consideraron a Quintanilla Martínez acreedor de la pena de muerte y ellos eran hombres honorables. Quizás fue en el terreno de su acción política donde podamos hallar la clave de su “ajusticiamiento”, pues, de otro modo, se habría asesinado a un inocente.  ¿A uno? ¿A uno? ¿A uno…?

- 1920.- Quintanilla Martínez entra a militar en el PSOE.

- 1931.- Elegido alcalde de Ferrol por dicho partido.

- 1932.- Preside por aclamación la Asamblea Preparatoria de los Ayuntamientos de Galicia para la elaboración del anteproyecto del Estatuto. Castelao diría de Quintanilla Martínez en “Sempre en Galiza”: “A posición doutrinal do noso inesquencible Quintanilla -tan bo galego como bo marxista- proba que as aspiracións máisimas de Galiza caben folgadamente dentro da ortodoxia socialista e da discipriña do gran partido obreiro que fundóu Pablo Iglesias” (Cita tomada de la Enciclopedia Gallega).

Tampoco aquí aparecen claras, ni remotamente, esas “razones” para matar a un hombre. Quizás, como alcalde, Quintanilla Martínez prevaricó, se enriqueció, engañó al pueblo…

- 1934.- El Gobierno francés otorga la Legión de Honor a Xaime Quintanilla Martínez. En este mismo año, a raíz de los sucesos revolucionarios de octubre, es suspendido en sus funciones por el Gobierno Civil. Motivos: “(…) consentir el abandono de funciones para sus subalternos”.

- 1936.- Quintanilla Martínez, tras la amnistía, regresa al Ayuntamiento.

El 17 de agosto de 1936…

Xaime Quintanilla Ulla

Su hijo, Xaime Quintanilla Ulla, tenía diecisiete años. La misma edad, aproximadamente, de aquellos jóvenes alumnos del Instituto. Es realmente por él por quien estas líneas están siendo escritas. Supongo que nadie ni nada podrán resarcirle de aquel dolor. Ni su propia madre, me atrevo a decir, tuvo que sentir tan hondo el crimen. Sólo porque era joven. Es hermoso ser joven: descubrir la Vida trago a trago; pero es espantoso, con diecisiete años, descubrir la España helada, el crimen.

Y aquellos chicos de C. Arenal, allí sentados. A salvo. Porque algo como eso no puede volver a repetirse. ¿O sí puede? ¿Podría alguien, en nombre de algo, detener a sus padres, encarcelarlos, torturarlos, fusilarlos?

Xaime Quintanilla Ulla tenía diecisiete años. Los jóvenes no debieran sufrir nunca. Son demasiado inocentes, demasiado puros. Permítame, don Xaime, intuir una infancia fascinada por la personalidad del Padre, una admiración dolida (no es fácil compartir a un padre con un pueblo entero),  un amor en espera de tiempo, al final del trabajo, al final del camino. ¿Cómo  ha podido resistir esta Historia tan muerta?  Y de pronto se me aparece, Xaime Quintanilla Ulla, como un rey medio de la tempestad, y comprende y aplaude muchos gestos que hasta ese mismo instante no comprendía.

¿De qué valen los premios, los honores, los halagos, cuando al padre lo “pasearon” por “buenas razones”?

Los Hijos de la Ira. Pero el dolor es más fuerte que la ira. El dolor es más fuerte que el dolor mismo. Y tú tenías diecisiete años.

Tú, usted, y ¿cuántos más? Las Guerras. Grandes cifras vacías. No fue un millón. Fue uno, su mujer y sus hijos; uno más, su madre, sus amigos; otro, al que no lloró  nadie; aquel y aquel otro y otro más y uno nuevo…

Guerra Civil Española

 Ay, si sólo hubiera un Quintanilla Martínez que llorar, ¡qué fácil sería entonces!

Y si, realmente, estuviéramos, de forma definitiva a salvo.

La guerra no ha acabado. Las guerras. Crimen de Estado, terrorismo de Estado, Genocidio de Estado.

¿Y nosotros? Nosotros, obedeciendo órdenes. Quieto todo el mundo. Porque, después de todo, la izquierda ya no está de moda, la alternancia en el poder garantiza la Democracia, y el Sr. Aneiros y el Señor Paco Balón eran, son, unos iluminados…

Pero… ¿y los muertos? Si todo esto, compañero, fue una nube, una moda, un juego de salón de cuatro intelectuales resentidos, alguien debería resucitar a tanto muerto, para decirles que todo fue inútil, que las casas volvieron donde estaban y vivimos el mejor de los mundos posibles.

Algo habría hecho Quintanilla Martínez. Ya se ha descubierto.  Lo cuenta Carlos Fernández en “El Alzamiento de 1936 en Galicia”:

 «PASEOS.- 18-8-1936. Muertos por falangistas que los conducían y que tuvieron que disparar, al intentar fugarse los detenidos, que hirieron a los mencionados falangistas:

Arturo Raja Coronado

Ángel Monteagudo Carro

Aurelio Panilla Ares

Alfonso Abrones Rey

José Pérez Cisneros

Jaime Quintanilla Martínez

Juan García Niebla

Ramón Soto González

Ángel García Toribio

Luis Tenreiro Prim

Ramón Río Sordo

Cipriano Canosa Caruncho

Manuel Besteiro Luaces

Manuel Serantes Canosa

José Romalde Prieto.

(Nota. Delegación de Orden Público)»

 En la actualidad, una calle de Ferrol lleva el nombre del que fuera su primer alcalde de la República.

CONCLUSIONES QUE SON PRINCIPIOS

Pero la voz del hombre le sobrevive y hace sobrevivir al hombre mismo. Como dice Helen, la protagonista de su obra “Alén”(“El más allá): “E ademáis téñoo salvo a él do esquecemento.  ¡De esquecemento que é a única morte verdadeira! O alén atópase vivo porqu’hai almas que recordan, porqu’as  lembranzas son tan vivas coma  vida mesma. Tan vivas que él, o morto, agora ten mais forza que vosté, y vida”. (1921) ["Y además, lo tengo a salvo a él del olvido. ¡Del olvido que es la única muerte verdadera! El más allá se encuentra vivo porque hay almas que recuerdan, porque los recuerdos son tan vivos como la vida misma. Tan vivas que él, el muerto, ahora tiene más fuerza que usted, y vida"(1921)]

Bien quisiera, en estos folios, haber dejado saldada mi deuda con aquellos muchachos del Instituto C. A. Ellos daban por descontada la existencia, de unos valores (la  Libertad, la Solidaridad, el Estado de Razón). Es tranquilizador el que la juventud ya no tenga miedo. Pero no basta. Hay que saber y luego caminar hacia delante.

Y no es menos cierto mi atrevimiento a la hora de afrontar temas para los requeriría el rigor del historiador, la paciencia de la investigación exhaustiva y la objetividad de los hombres justos. Sírvame de disculpa la intención, la empatía, el ansia de catarsis con respecto a unos años tan lejos y tan cerca.

Ni suspiro, ni lágrima, ni vómito. Ojalá las palabras queden un instante flotando en el aire de nuestro pensamiento. Ojalá se encienda, en algún sitio, la conciencia de la categórica primordialidad del compromiso.

Pero no el nuestro, sino el de ELLOS, los que no conocen el sudor y la sangre que hizo fecundar sus raíces. Para aquellos a los que sólo les es dado oír la voz del Gran Hermano. El contrapensamiento. La irracionalidad.

La pervivencia en el recuerdo de figuras como la de Xaime Quintanilla Martínez es un seguro de dignidad, de la probidad del hombre. Y entonces nos habremos salvado. Y esa es la tarea de la izquierda. Antes y ahora.

***

Somos un caballo sin memoria,

somos como un caballo

que no se acuerda ya

de la última valla que ha saltado.

Lloramos y corremos,

caemos y giramos,

vamos de tumbo en tumba,

dando brincos y vueltas entre

pañales y sudarios.

(León Felipe)

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