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Archive for the ‘teatro para locos (bajitos)’ Category

 

Presentación

[En el centro del escenario vemos al Coro, vestido de blanco, formando un semicírculo. Las niñas sostienen en la mano derecha una máscara en forma de rosa, provista de mango, y los niños, la de El Principito; con la mano izquierda manejan largos bastones con cabeza de serpiente. Cuando hablan, se cubren el rostro con la máscara.]

CORIFEO 1.- “Le Petit Prince” de Antoine Saint Exupéry, escritor y piloto, fue publicada en 1943 en Estados Unidos, donde su autor se encontraba exiliado; en Francia, patria de su autor, ocupada por los nazis durante la 2ª Guerra Mundial, no apareció hasta 1946, terminada la contienda. Antoine de Saint Exupéry, de regreso a su país, falleció en el transcurso de una acción bélica en 1944 cerca de Marsella.

CORIFEO 2.- En español, se editó por primera vez en Argentina, a principios de los cincuenta. En España, aparecería una década más tarde, a mediados de los sesenta y, desde entonces, no ha dejado de publicarse; la edición de 1967 corrió a cargo del gran poeta José Hierro.

CORIFEO 3.- A día de hoy, es uno de los libros más vendido del mundo- ciento cincuenta millones de ejemplares- y cuenta con traducciones a más de doscientos cincuenta idiomas diferentes.

CORFEO 4.- ¡Basta ya de tanto número y tanta estadística…! ¡Parecéis personas mayores…! ¡A esos niños y niñas de ahí abajo no les interesan esas bagatelas…! ¿A  que no, compas…? Vamos, contestad… ¿O es que se os ha comido la lengua un tigre…? Porque, que yo sepa, los gatos no comen lenguas sino sardinas latosas…

RESTO DEL CORO.- (Golpeando con el bastón)-Ea, ea, ea… ¡El coro se cabrea…!

 CORIFEO 5.- Lo que sería bueno explicar es, por ejemplo, si el argumento de “El Principito” cuenta o no una historia emocionante…

CORIFEO 6.- Cada vez que lo leo, se me pone un nudo en la garganta y se me llenan los ojos de gotitas saladas que se tiran al resbalillo por mejillas abajo…

CORIFEO 7.- Pues yo casi me meo de risa con los personajes tan raros con que se encuentra el Principito en sus viajes: el rey mandón, el hombre vanidoso, el borrachín, el hombre de negocios, el farolero, el anciano geógrafo… ¿Sabéis lo que pienso, corifeos…?

CORO.- No, no lo sabemos… Y, a partir de ahora, empieza a llamarnos “coriguapos”, si no te importa…

CORIFEO 7 .- Pienso que El Principito, de haber conocido a Alicia, estoy seguro de que habría terminado por quedar para salir sábados y domingos…

CORIFEO 8.-  Mira que te gustan a ti los cotilleos… Que si a Menganita le gusta Menganito y vicevuelta…

CORIFEO 7.- Se dice “viceversa”…

CORIFEO 8.- Pues por mí, como si se dice “bicicleta”.

 CORIFEO 5.- Todavía no nos habéis aclarado de qué trata esta novela…

CORIFEO 2.-Puede que “El Principito” no sea realmente una novela…

CORIFEO 9.- Entonces, ¿qué viene siendo…? ¿Un cuento para niños…?

CORIFEO 1.- Sí pero no… No pero sí…

CORIFEO 10.- No te pongas tan misterioso, ¿vale? A ver si nos aclaramos de una vez por todas…

CORIFEO 1.- ¿Tú crees que “Platero y yo” es un libro de cuentos…? Es eso y muchas más cosas a la vez…

CORIFEO 2.- “Los Viajes de Gulliver”, me contó mi abuelo, antes de convertirse en un libro infantil, fue una virulenta crítica de la monarquía inglesa de la época…

CORIFEO 7.- ¿Quién dices que se convirtió en libro infantil: tu abuelo Cebolleta o “Los Viajes de Gulliver”…?

CORIFEO 2.- Tú a mi abuelo lo dejas en paz, ¿vale…?

CORIFEO 7.- Es que tu abuelo es un republicano y le encanta contar sus batallitas…

CORIFEO 2.- A otros, en cambio, solo les interesa contar los billetes que tiene guardados en el banco…

CORIFEO 11.- Decidnos por lo menos de qué trata, no nos tengáis en ascuas…

CORIFEO 1.- “El Principito” trata de la Amistad…

EL CORO.- (repite) ¡El Principito trata de la amistad! (golpe colectivo de bastón)

CORIFEO 12.- Y también de nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con todo lo que amamos a lo largo de la vida…

EL CORO.- (repite) De nuestra responsabilidad y nuestro compromiso con todo lo que amamos a lo largo de la vida… (golpe colectivo de bastón)

CORIFEO 1.- De lo que es importante y lo que no lo es para nuestra felicidad…

EL CORO.- (repite) De lo que es importante y lo que no lo es para nuestra felicidad… (golpe colectivo de bastón)

CORIFEO 1.- De la belleza que, tantas veces, permanece invisible a nuestros ojos porque no hemos aprendido a valorarla…

EL CORO.- (repite) De la belleza que, tantas veces, permanece invisible a nuestros ojos porque no hemos aprendido a valorarla…  (golpe colectivo de bastón)

CORIFEO 6.- Con la venia… Yo creo que “El Principito” es un poema escrito en prosa que nos habla sobre lo que sentimos cuando amamos y cuando somos amados…

CORIFEO 3.- Un tratado sobre el corazón humano…

CORIFEO 4.- Querrás decir “el alma humana”…

CORIFEO 1.- Y de su soledad y de la lejanía de nosotros mismos que, a veces, nos imponemos, para conseguir la aprobación de los imbéciles y oscuros…

EL CORO.- Pero sobre todo es un texto inolvidable, como la primera amistad que tuvimos de niños o el primer amor durante el fogoso despertar de  nuestra adolescencia… “El Principito” es mucho Principito y todo Principito… Preparados, que empieza… (Oscuro)

Escena 1

[Se escucha “El Vuelo del Moscardón” de Rimski Korsacov.  Entra por la derecha el AVIADOR, con un avión encasquetado en la cintura y comienza a dar vueltas por el escenario mientras suelta ruidosas pedorretas.]

AVIADOR .- Vaya, vaya… Parece los motores han empezado a fallar… Toda aquella arena blanca de allá abajo, me parece, es el desierto del Sahara… ¡Menudo sitio para disponerme a aterrizar…! (ahora suenan explosiones) ¡Ay, madre, que me la pego…! (hace violentas maniobras hasta quedar sentado en el centro del escenario, tras lo cual, se desprende de su aparato arrojándolo por el aire) Bueno, pues, al final, no me la he pegado… Y ahora, si no puedo arreglar la avería, a esperar a que pase alguna caravana y me rescate… ¡Qué sueño me está entrando…! ¡Buenas noches…! (se queda dormido).

[Aparece, por la izquierda, EL PRINCIPITO]

EL PRINCIPITO .- ¡Por favor…! ¡Dibújame un cordero…!

AVIADOR .- (se pone en pie de un salto) ¡Mon dieu! ¿De dónde habrá salido esta criatura…? ¡A ver si va a resultar que es que me he muerto…!

EL PRINCIPITO .- ¡Por favor…! ¡Dibújame un cordero…!

AVIADOR .- Pero, ¿qué haces aquí, en medio del desierto…? ¿Te has fugado de algún baile de disfraces…? Ah, ya sé: eres un espejismo…

EL PRINCIPITO .- ¡Por favor…! ¡Dibújame un cordero…!

AVIADOR .- ¿Y para eso me has despertado…? Estaba soñando con la Profe X y tú vas y lo estropeas… Además, yo no sé dibujar…

EL PRINCIPITO .- No importa… ¡Dibújame un cordero…!

AVIADOR .- Está bien… Pero yo no sé dibujar corderos… Tendrás que conformarte con lo que se me ocurra… A ver si así puedo continuar durmiendo… (Un ayudante coloca un encerado en escena)  Estás de suerte… Acaba de aparecer un espejismo en forma de encerado sobre aquella duna… (Dibuja con rotulador grueso una boa que se ha tragado un elefante)

EL PRINCIPITO .- Pero yo no te he pedido una serpiente boa embarazada de nueve meses con un elefante en la barriga… No iban a caber en mi planeta… ¡Por favor, dibújame un cordero…!

AVIADOR .- ¡A ver si te callas…! (Borra la boa y dibuja un cordero)

EL PRINCIPITO .- Ese cordero tiene cara de cabrito… Además, parece que le haya entrado un virus… No nos vale…

AVIADOR .- Allons enfants de la patrie … ¿Quieres volverme loco o qué…? Espera y verás… (Borra y dibuja una caja con agujeros) El cordero que tú quieres está dentro, ¿satisfecho, mon garçon…?

EL PRINCIPITO .- ¡Es exactamente lo que yo quería…! ¿Crees que necesitará mucha hierba…? En mi planeta, todo resulta muy pequeño…

AVIADOR.- Aliméntalo a base de ensaladas… Ah, sobre todo, ocúpate de que no coma demasiadas chuches…

EL PRINCIPITO .- (Señala los restos del avión) ¿Qué es esa cosa negra…? Parece una caca gigante de camello…

AVIADOR .- No se te ocurra volver a llamar “caca” a mi Simoun 7041… Él y yo hemos venido volando hasta aquí…

EL PRINCIPITO 1.- Entonces… Tú también vienes del cielo… ¿De qué planeta eres oriundo…?

AVIADOR .- ¿Qué pasa…? ¿Pretendes hacerme creer que tú procedes de otro planeta…?  No me tomes el pelo, mon ami… Debo de estar soñando… O, a lo peor, me vuelto tarumba con el golpe…

EL PRINCIPITO .- Con ese excremento de aparato, no puedes haber venido de muy lejos…

AVIADOR .- De dónde sales tú es lo que me pregunto… Pórtate bien y te regalaré una cuerda para atar a tu cordero…

EL PRINCIPITO .- ¡Qué manía con querer atar con pesadas cadenas a todo lo que amamos, en lugar de dejarlos libres de elegir si marchar o quedarse a nuestro lado! Olvidas que mi casa es muy pequeña… ¿Adónde iba a escaparse mi cordero…? Sabe que iba ponerme muy triste al estar lejos de él… El cordero es mi amigo y yo lo necesito… ¿Tú no tienes amigos…?

AVIADOR .- Los adultos nos ocupamos de cosas importantes y no tenemos tiempo para eso… Si los tuve, debo de haberlos olvidado… Pero mejor háblame de tu planeta…

EL PRINCIPITO .- Es tan pequeño, que puedo ver ponerse el Sol cada vez que quiera: basta con sentarme en una silla y moverla un poquito de un lado para otro… Una vez, llegué a ver cuarenta y tres puestas de Sol seguidas… Escucha, ¿los corderos comen flores…?

AVIADOR .- Pues claro: de postre…

EL PRINCIPITO .- ¿Incluso las rosas que tienen espinas…?

AVIADOR .- Oui, incluso ésas… Y ahora, déjame en paz… ¡Tengo que pensar en cosas trascendentes…!

EL PRINCIPITO .- ¡En cosas trascendentes, dices…! ¡Hablas como las personas mayores…! Yo conozco una flor, única en el mundo, una rosa que habita en mi planeta, y temo que el cordero la devore, a pesar de sus espinas, ¿eso no es importante…? Para mí sí lo es, como si se pararan de pronto todas las estrellas del firmamento…

AVIADOR .- ¡No te preocupes…! También te regalaré un bozal para que se lo pongas a tu corderito papaflores…

EL PRINCIPITO .- ¿Por qué los adultos siempre tenéis que recurrir a la violencia para solucionar vuestros asuntos…? Mientras trabajas, dale que te pego, te contaré una historia sucedida mi planeta… (Oscuro)

Escena 2

[Se ilumina otra zona del escenario. Suena el “Vals de las Flores” de Tchaikovsky.  Delante de un espejo, sentada en un taburete, la Rosa procede a maquillarse y perfumarse de lo lindo]

ROSA.- Perdona, peque… Acabo de despertarme y debo arreglarme un poco, antes de ponerme a hablar contigo…

EL PRINCIPITO .- ¿Despertarte…? ¡Pero si son las doce y media…!

ROSA.- ¡Deja de criticarme…! Odio que me critiquen… ¿Por qué tú no me admiras como hace todo el mundo…?

EL PRINCIPITO .- ¡Pero si ya te admiro…! ¡Eres muy hermosa…!

ROSA.- ¿Qué importa entonces a qué hora me levante…? Busca una regadera y refréscame un poquito… ¡Date prisa, bobón…! ¿No ves que no he desayunado todavía…? (El Principito obedece y trae una regadera) ¡Cuidado, que me mojas las zapatillas de ballet…!

EL PRINCIPITO .- Perdona… Perdona…

ROSA.- Atchis… Atchis… Atchis… ¡Ya lo has conseguido…! ¡Acatarrada…! ¡A ver cómo voy yo ahora, moqueando, al “cumple” de Vanesa Elizabeth…! Y luego estas corrientes de aire helado que te gastas en la pelota donde vives… ¡Consígueme un biombo protector, por lo menos…! ¡Vamos, date prisa…! ¡Pero qué burro eres…! ¡Atchús…atchús… atchús…!

EL PRINCIPITO .- ¡Estás fingiendo…! Te encuentras perfectamente, reconócelo; pero te encanta fastidiar a la gente… ¡Me has desilusionado…!

ROSA.- ¡Cuánto lo siento…! Tú también me has defraudado a mí… ¿Por qué vas vestido de primera comunión…? ¿Es que no piensas invitarme a tu banquete…?

EL PRINCIPITO .- (se dirige al público) ¡Qué injusto fui con ella…! Debí haberla juzgado por sus hechos, no por sus palabras. Perfumaba mi vida y no supe entenderlo… Por eso, decidí abandonar mi planeta para siempre… (Regresa junto a la Rosa) Adiós, Rosa; hubiese preferido haberte valorado como te mereces…

ROSA.- (Tose) ¡Cofff! ¡Cofff…!

EL PRINCIPITO .- ¿Por qué no me respondes…?

ROSA.- He sido una tonta y te pido perdón. Pero tú has sido tan tonto como yo… Márchate ya… Yo te quiero mucho, que lo sepas… Vas a hacerme llorar y se me pondrán los ojos rojos… ¡No quiero que me mires…! ¡Anda, vete…! (Oscuro)

Escena 3

[EL PRINCIPITO  regresa junto al Aviador, que está recomponiendo su aparato]

AVIADOR.- Ah, pero ¿todavía estás ahí…? Creí haberte soñado…

EL PRINCIPITO .- ¡Qué tonterías dices…! Tras mi marcha, me dediqué a recorrer los asteroides cercanos a mi antiguo hogar, pues deseaba olvidarme de mi rosa y, de paso, instruirme… Los “compas” del Colegio Ludy solicitaban hacerme una entrevista para su famoso programa de radio… Durante mi viaje, conocí a un montón de personas extrañas, a cual más extravagante y divertida… Viajando se aprende mucho, ¿a que sí…? Otro día entraremos en detalles, cuando dispongamos de un poco más de tiempo… Por fin, al sétimo intento, vine a parar al planeta Tierra…  (Se ilumina el otro extremo del escenario mientras suena la “Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvorak)

EL PRINCIPITO .- ¿Hay alguien ahí que pueda decirme qué planeta es éste…? (Una Serpiente se desliza hacia el Principito y se tiende a sus pies)

SERPIENTE.- Shhh… Shhh…

EL PRINCIPITO .- ¿Estás silbando o diciendo que sí…? ¿Te importaría especificármelo…?

SERPIENTE.- ¡Vaya, otro turista despistado…! Esto es la Tierra, guapito de cara… África; el desierto pelado, por más señas… Anochece que da gusto y tengo prisa, ¿he satisfecho ya tu curiosidad…?

EL PRINCIPITO .- Me pregunto si las estrellas se encenderán por las noches para que cada una pueda escoger la suya…

SERPIENTE.- Si algún día llegase a morderte, entonces sí que ibas a ver las estrellas… Jejejé…

EL PRINCIPITO .- Mira, justo encima de nosotros, está luciendo mi planeta… ¡Qué lejos está mi casa ahora…!

SERPIENTE.- (burlona) ¡Mi casa…! ¡Mi teléfono…! A ver si va a resultar que eres ET, el Extraterrestre… Con lo bonito que parece tu planeta, ¿por qué has venido aquí…?

EL PRINCIPITO .- Me puse triste por culpa de una rosa que lucía espinas alrededor de su linda cabeza… Hablemos de otra cosa… ¡Qué solo está el desierto…! No hay hombres ni mujeres a la vista…

SERPIENTE.- Con personas a tu alrededor también se puede encontrar uno muy solo…

EL PRINCIPITO .- Eres un animal muy raro: delgaducho como un dedo, no tienes patas para moverte y te ves obligada a arrastrarte por la arena…

SERPIENTE.- No te engañes: puedo llevarte más lejos que el más veloz de los veleros y devolverte, de un certero mordisco, al planeta de donde procedes… Si tú me lo pidieras, yo lo haría… Pero para eso… Será mejor que calle por ahora…

EL PRINCIPITO .- ¡Qué enigmática me resultas, serpiente…!

SERPIENTE.- Al contrario, hombrecito: yo resuelvo todos los enigmas…

EL PRINCIPITO .- Seguiré mi camino… Me pongo muy nervioso en tu presencia…

SERPIENTE.- No importa dónde vayas, al final del sendero, ten por seguro que acudirás a encontrarte conmigo… (Oscuro)

Escena 4

[Detrás de un árbol, está un Zorro haciendo pis…]

ZORRO.- ¡Ay, que ganas tenía, después de haberme puesto morado de uvas verdes…! (Aparece el Principito) ¿Qué ven mi ojos y oyen mis oídos…? ¿De qué viene disfrazado éste…? Ejem, buenas días, espigado jovenzuelo… ¿Se le ha perdido algo o es que estamos en carnaval y formas parte de un desfile de carrozas…?

EL PRINCIPITO .- ¡Estoy tan triste, Sr. Zorro…! ¡Ven a jugar conmigo…!

ZORRO.- So zorry, chico… No estoy domesticado. Pero dime qué buscas…

EL PRINCIPITO .- Busco amigos y amigas… ¿Qué entiendes tú domesticar…?

ZORRO.- “Domesticar” significa “crear lazos”, establecer una relación entre nosotros, invitarnos mutuamente a habitar en el corazón del amigo: “domus” es casa en latín, ¿no lo sabías? Si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro y serás para mí único en el mundo…

EL PRINCIPITO .- Entonces… Ahora lo entiendo: ¡la rosa me ha domesticado a mí…!

ZORRO.- La vida de un zorro llega a resultar aburrida: cazar gallinas o ser cazado por los cazadores… Pero si me domesticas, mi vida se llenará de Sol… ¡Por favor, domestícame…!

EL PRINCIPITO .- Ya me gustaría, ya… Pero no tengo tiempo… Tengo que encontrar amigos…

ZORRO.- Si necesitas un verdadero amigo, ¡hazme un sitio en tu corazón!

EL PRINCIPITO .- ¿Y eso cómo se logra…?

ZORRO.- Has de sentarte a cierta distancia de mí, sobre la hierba… Te miraré de reojo y tú no dirás nada. Luego, cada día, podrás sentarte un poquito más cerca…

EL PRINCIPITO .- Está bien… Me instalaré aquí, para empezar… (Lo hace)

ZORRO.- ¡No tan lejos, caramba…! Ni que fueras una gallina, para tenerme miedo…! Yo no me como a nadie…(a nadie que no sea comestible, se entiende…)

EL PRINCIPITO .- (Recula, a saltitos) Y aquí, ¿te parece mejor…?

ZORRO.- No me puedo quejar… Y ahora yo te miro de reojo y tu corazón se va ensanchando poco a poco para hacerme un sitio en él… ¿Lo estás sintiendo…?

EL PRINCIPITO .- Me late muy deprisa y hace tic-tac, tic-tac como un reloj antiguo…Lástima que tenga que marcharme, ahora que te he domesticado…

ZORRO.- ¡Ay qué tristeza más triste…!  ¡Ay qué pena tan penosa… ¡Ay qué drama tan dramático…!

EL PRINCIPITO .- ¿Para ponerte a llorar querías habitar en mi pecho…?

ZORRO.-Se puede llorar y ser feliz a la vez. Somos únicos el uno para el otro. Eso me hace felicísimo. Que tengas que irte lejos, me hace un poco desgraciadete. Cuando te eche de menos, miraré los trigales, que han copiado el color de tu pelo… Antes de decirnos adiós, te revelaré un secreto altísimo: no se ve claro si no es a través del corazón. Lo esencial es invisible a los ojos de la cara…

EL PRINCIPITO .- Lo esencial es invisible a los ojos de la cara…

ZORRO.- Tampoco debes olvidar que somos responsables para siempre de aquellos a quienes llevamos  en nuestro corazón…

EL PRINCIPITO .- Claro, ya lo entiendo: yo soy responsable de mi rosa… (Oscuro)

Escena 5

[Regresamos junto al Aviador, erre que erre con los restos de su aparato. Suena el “Adaggio” de Albinoni]

EL PRINCIPITO .-…Y ésta, a grandes rasgos, podría decirse que es mi historia, o parte de mi historia. De interesarte conocer más detalles, siempre puedes recurrir al libro que Antoine de Saint Exupéry escribió sobre mi humilde persona… Ejem, ejem, ejem…

AVIADOR .- Lo de humilde, vamos a dejarlo aparcado… Estoy intentando reparar mi avión… Te llevaría conmigo al mundo civilizado… Allí podrías encontrar miles de amigos…

EL PRINCIPITO .- ¿Te refieres a eso que llamáis “internet”…? Lo siento mucho, pero no me interesa; casi tan poco como recurrir a los servicios de una agencia de contactos…

AVIADOR .- Déjame trabajar y no me des la lata… Me distraes con tu continua verborrea… ¿No querrás que nos muramos de sed en medio de la nada…?

EL PRINCIPITO.- ¿Importa algo morir si has tenido una amiga y un amigo…? Me refiero a la Rosa y al Zorro… Si tú también te apuntas, entonces tendría tres… ¡Para morirse…! Pero si resulta importante para ti, buscaremos un pozo… Los desiertos son bellos: puedes localizar un pozo en cualquier parte… (Surge un pozo rodando hasta el centro del escenario) ¡Mira, precisamente por allí surge uno; con su roldana, su pretil, el cubo de metal y la cuerda de cáñamo…! Nos estaba esperando… ¡Vamos, corre…! ¿No tenías tanta prisa por beber…? ¡A los terráqueos no hay quien os entienda…! (Se acercan al pozo) Dame un poco de agua, por favor… (El Aviador le da de beber entre sus manos) El agua no alimenta, pero es dulce y hermoso el que tú me la ofrezcas… Supone un muy valioso regalo para mi corazón… Sabes, mañana hace ya un año de mi estancia en la Tierra. Caí muy cerca de aquí…

AVIADOR .- Hace ocho días que nos conocemos… Estamos a mil millas de todas las regiones habitadas… ¿Acaso regresabas al punto de caída…?

EL PRINCIPITO .- Debes terminar de reparar tu máquina para ponerla en marcha. Yo te esperaré aquí. Vuelve mañana por la tarde. Será el momento de la despedida…

AVIADOR .- Habíamos quedado en que viajarías conmigo a la civilización…

EL PRINCIPITO .- Hay distancias que uno ha de recorrer solo; los recuerdos de los días felices compartidos con los amigos pueden ayudarte en el viaje. En cambio, cuando naces, no conoces a nadie… ¡Qué fastidio…! Y no se te ocurra llorar, Aviador, al llegar el momento de nuestro adiós definitivo: cuando uno habita en el corazón ajeno se corre el riesgo de soltar una lágrima que otra… (Oscuro)

Escena 6

[El Principito está subido sobre un muro en ruinas, cerca del pozo. Se escucha “La Consagración de la Primavera” de Stravinski. Entra el Aviador y se detiene cuando oye hablar al Principito]

EL PRINCIPITO .- Sí, éste es el día… Pero no la hora acordada: nos habíamos citado a medianoche… Asegúrate de inocularme  veneno suficiente, no  vayas a hacerme  estar sufriendo hasta el amanecer, que te conozco. Cleopatra me aconsejó que recurriera a un áspid, cuya ponzoña es de las de “aquí te pillo, aquí te mato”; pero yo te he elegido a ti porque, en el fondo, hasta me caes simpática y me resultas atractiva… Y ahora vete, porque espero a mi nuevo amigo… (Surge la Serpiente de detrás del muro y se aleja)

AVIADOR .- ¿Qué historia es ésa…? Va a resultar que ahora hablas con las serpientes venenosas… Traigo buenas noticias: he arreglado mi avión y podemos regresar a mi casa…

EL PRINCIPITO .- Yo también regreso a mi hogar esta noche. Será a las doce en punto… Mi estrella se encontrará exactamente encima de donde caí el año pasado…

AVIADOR.- Entonces… lo de la serpiente y su veneno ha sido solo una horrible pesadilla, ¿no es verdad…? Contesta, por favor…

EL PRINCIPITO .- Por las noches, mirarás las estrellas… Una de ellas, no importa cuál, será la mía y yo estaré riendo… Así será mejor, ¿no te parece? Te agradará contemplar todas las estrellas y verlas tan felices y contentas… Todas pasarán a ser amigas tuyas… Un planetario entero dentro de tu corazón y tu cabeza… ¡Un negocio redondo…! Quiero que me prometas una cosa: no necesito que me acompañes a mi cita. Déjame solo. No deseo que veas cómo me marcho. Parecerá que me he muerto y no es verdad, lo juro. Mi cuerpo resulta demasiado pesado para elevarse hasta mi estrella. Debe quedarse aquí, mientras viajo a mi casa, pues he de cuidarme de mi rosa… Te estaré mirando desde allí y sentiré el agua fresca que se desliza entre tus dedos y me moja los labios… Y ahora dame un abrazo… (Se abrazan) Vete ya, que comienza a hacer frío… Vas a volar muy alto, estoy seguro…Yo, también, a mi modo y manera…

[El Aviador se aleja. La escena se tiñe de azul. El Principito aguarda inmóvil. La serpiente se acerca por su espalda y lo abraza…]

EL PRINCIPITO .- Ay… No me ha dolido mucho, la verdad… Lo reconozco: soy un poco quejica… Bueno, a veces… Creo que me voy a quedar dormido… Podrías ejercer de mamá mía y cantarme una nana mientras doy el gran salto… Imagina, por un instante, que eres una señora… Vamos, empieza, no disponemos de toda la noche…

[Se escucha la “Canción de Cuna” de Brahms. El Principito se va deslizando hacia el suelo, donde queda inmóvil. La serpiente lo acuna entre sus brazos, formando una “piedad” sui generis.  Luego,  se hace el  oscuro]

FIN

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LA NIÑA QUE QUERÍA SER MAESTRA

***

Para la Profe Teresa, que empieza a jubilarse.

ESCENA 1ª

NIÑA.- Mamá, hoy nos han puesto de deberes en el cole escribir sobre lo que nos gustaría ser de mayor…

MAMÁ.- ¿Y tú, qué has contestado, guapita de cara…?

NIÑA.- Que, como falta tanto todavía, ya lo pensaría el año que viene, o al siguiente del siguiente del siguiente…

MAMÁ.- Y la profe se enfadó muchísimo contigo…

NIÑA.- ¡No, que va…! Tiene mucha paciencia… Quedamos en que lo pensaría al salir de clase… y mañana le daría la respuesta…

MAMÁ.- Hala, pues ponte a pensar, mientras acabo de preparar la cena…

NIÑA.- Hoy, ¿qué cenemos, mami…? ¿Puede ser spaguetti…? Uhhm… ¡ Qué ricos…! Con su salsa de tomate, sus trocitos de jamón y su parmesano rallado…

MAMÁ.- Pues va a ser que no, rica… Cenaremos ensalada, queso fresco con miel y una reineta… Así no tendrás pesadillas por la noche…

NIÑA.- ¡Lechuga y más lechuga…! ¡Ni que fuéramos grillos…!

MAMÁ.- Ponte a hacer los deberes y no pierdas más tiempo, ea…Que no te den las tantas… Papá está a punto de llegar… (sale)

(La Niña se sienta en su mesa y se pone a escribir en el cuaderno)

ESCENA 2ª

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NIÑA.- (gritando para hacerse oír) Mamá, ¿tú qué querías ser cuando tenías mi edad…?

MAMÁ.- (aparece) Yo… Yo quería ser… (toda nerviosa) Prométeme que no se lo contarás a nadie… Ni a papá, ni a los abuelos, ni a los niños y niñas del cole… ¡Yo quería ser rockera heavy metal…!

(Aparece el Presentador y se dirige al Público, sentado a la derecha del escenario)

PRESENTADOR.- Con todos nosotros, la estrella más internacional del rock and roll latino, mejor que Paulina Rubio y que Shakira juntas y revueltas… Un fuerte aplauso para Mamuchi Muchi, que se presenta en el colegio Ludy, como broche de oro de su gran gira europea… (los espectadores aplauden y silban, entusiasmados)

ESPECTADORES .- ¡Bravo, bravo…! ¡Que cante, que cante…! ¡Que nos firme un autógrafo…!

MAMÁ (canta, con guitarra y peluca) ¡Ahí viene la plaga… Le gusta bailar…! ¡Siempre rockanrroleando, soy la reina del lugar…!

NIÑA.- Pero, ¡qué mal cantas, mamuchi…! Menuda voz de grillo… Seguro que es por la lechuga… Y a papá, ¿qué le hubiese gustado…?

MAMÁ.- (se quita la peluca y deja la guitarra) Pregúntaselo a él, que está llegando…

Escena 3ª

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PAPÁ.- (entra) ¿Cómo están mi reina y mi princesa…? Besitos y besazos para el rey de la casa… Y no se me abalancen: hoy vengo cansadísimo…

NIÑA- Papá, tú, de mayor, ¿qué habrías querido ser…?

PAPÁ.- Lo que ya soy… No me parece poco… Tu papuchi lindo y santo esposo de esa señora tan guapa que no se da prisa en servirme una cerveza, como hacen en las pelis las amas de casa norteamericanas…

NIÑA.- Venga, en serio, papi… No nos hagas la pelota para que te dejemos ver el partido por la tele en vez de la película…

PAPÁ.- Yo quería ser… Quería ser… Pero no se lo digas a nadie, eh, ¿lo prometes…? ¡Yo quería ser…astronauta…!

PRESENTADOR.- Les presentamos ahora, en nuestro famoso programa “Ludy de Luxe”, a Papá el Estrellado, el primer astronauta ferrolano, al que estos niños y niñas tan listorros podrán realizar las preguntas que consideren oportunas sobre el espacio exterior, ése de ahí afuera… Un aplauso para este héroe galáctico…

PAPA (se ha puesto una escafandra)- Buenas tardes, buenas tardes… Perdonad que no me quite la escafandra, pero es que salimos para Marte dentro de media hora en misión exploratoria, a la caza de alienígenas… Hala, a la rica pregunta… Yo soy como la Wikipedia y lo contesto todo…

PRESENTADOR.- Niñas, niños… ¡Manos arriba…!

ALUMNO 1.- ¡Profe, profe, llame a la Policía…! ¡Este señor pretende atracarnos…!

ALUMNO 2.-¡ Nos quiere robar los bocadillos de nocilla…!

ALUMNO 3.- Que se atreva conmigo, que soy cinturón negro…

PRESENTADOR.- ¡La maravillosa inocencia infantil…! No, tontitos, es para que hagáis vuestras preguntas con orden y concierto…

ALUMNO 4.- ¿A quién está ese bocazas llamando “tontito”…? Porque como sea a mí o a mi amigo XX, pienso denunciarlo ante las autoridades competentes…

PAPÁ.- Señor Presentador, como no comience pronto el cuestionario, sintiéndolo mucho, voy a tener que marcharme como un cohete, para no perder el ídem…

PRESENTADOR.- Por favor, orden, orden… ¿Nadie siente curiosidad por saber si hay vida en el espacio; si los marcianos piensan invadirnos un día de éstos…? Ahora es el momento; Skywalker, digo este señor, con la cabeza metida en un balón, está a punto de marcharse…

ALUMNO 5.- Yo tengo una pregunta…

PRESENTADOR.- Pues ya la estás soltando… No podemos perder toda la tarde…

ALUMNO 5.- ¿Cómo se dice en marciano Supercaligragilisticoespiladoso…?

PAPÁ.- Pues, la verdad, ahora mismo no caigo…

ALUMNOS .- ¡No lo sabes…! ¡No lo sabes…! ¡Castigado sin recreo…! ¡Fuera… fuera…! (Sale Papá corriendo)

ESCENA 4ª

abuela-en-cocina

NIÑA.- Será mejor que se lo pregunte a los abuelos… Voy a llamarlos con mi móvil de última generación, con pantalla panorámica y sonido envolvente… (marca) Alló, alló… Hola, abuelochi, ya te veo por el skipe… Te estabas metiendo el dedo en la nariz, no disimules…

ABUELA.- Hola, preciosidad, caramelito de su abuela… Cuando vengas a verme, te tendré preparadas unas natillas al huevo de Colón y unas galletitas horneadas…

NIÑA.- Mientras no sea ensalada de lechuga…

ABUELA.- ¡Qué gracia tiene esta nieta mía…!

NIÑA.- Escucha, abuela… Ya sé que se trata de una pregunta muy difícil… ¿Tú te acuerdas lo que querías ser cuando eras pequeñita…? No me digas que domadora de mamuts o dinosaurios…

ABUELA.- Déjame que me acuerde… Vaya, no estoy muy segura, pero me parece que quería ser… Ah, sí; claro… ¡Locutora de televisión… ¡ Por entonces, había sólo dos cadenas en blanco y negro… ¡Cuánto me hubiese gustado a mí ser la presentadora del telediario, para dar siempre, siempre, buenísimas noticias a los espectadores…!

PRSENTADOR.- Desde el colegio Ludy, retransmitimos hoy, en vivo y en directo, nuestro telediario de las tres, a cargo de la famosa locutora Abuelita Mochales, para la que pido un fuerte aplauso…

ALUMNOS.- ¡Tres hurras por la locutora…! ¡Hip, hip, hurra…Hip, hip, hurra… Hip, hip, hurra…!

ABUELA.- (lee) Noticias para hoy… Información Internacional: según informa la agencia Europa Press de fuentes dignas de todo crédito, las guerras se han acabado en el mundo para siempre… (aplauden los alumnos) Ya nadie pasa hambre en la Tierra ni es perseguido por sus ideas, su condición sexual o por su religión… (aplausos) Hombres y mujeres, con iguales obligaciones y derechos, por fin viven libres y felices, comiendo perdices, cosa que, desde luego, no les hace ninguna gracia a las perdices…(aplausos) Información local: en el famoso colegio Ludy, se está celebrando a estas horas la gran fiesta anual, en la que actúan maravillosos artistas como aquí una servidora y resto de actuantes… Un aplauso para ellos… (aplausos)

NIÑA.- Bueno, abuela, no te pongas tantos pegotes y dile al abuelito que se ponga…

ABUELA.- Ese no hace falta que se ponga; ni querrá levantarse del sillón, no vaya ser que le quiten el sitio… Ya te digo yo lo que quería ser de mayor… ¿Sabes lo que quería ser tu abuelo…? ¡Un viejo cascarrabias, que no hace más que quejarse porque, como no veo, al estar un poco sorda, le echo sal en el café y azúcar a la sopa…! Menudo quejica que está hecho… ¡Si lo oyeras protestar porque no le dejo fumar en la cama…!

NIÑA.- Cambio y corto, abueluchi…

ESCENA 5ª

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NIÑA- ¡Ya sé lo que voy a ser de mayor…! Maestra, como la Profe Teresa… Para jubilarme como ella, después de muchos años enseñándole a cientos de niños y niñas todo lo que hay que saber para ser felices en la vida… Ella nunca se irá del todo del colegio, porque forma parte de su historia, y de la historia de todos nosotros, sus alumnas y alumnos… Y por eso, tus discípulos de hoy, Seño Teresa, queremos dedicarte una canción, también en nombre de cuantos lo han sido antes que nosotros, curso a curso, durante tantos años

TODOS.- (cantan)¡Es una profe excelente, es una profe excelente y siempre lo será…!

                                   FIN

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LA HISTORIA DE CAPERUCITA FEROZ Y EL LOBO COLORADO

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(Esta función se estrenó, allá por 1977, en el Colegio Ludy. La actriz profesional Luma Gómez interpretó el papel de Narrador y José Alonso el de Lobo. A él se debe que esta obra haya podido recuperarse)

ESCENA 1

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(Luz sobre el PRESENTADOR, con chistera, frac y grandes bigotes; voz campanuda y solemne)

PRESENTADOR.- Atención, mucha tención señoras y señores, señores y señoras; señoras-señores y señors-señoras… Mucha, pero que mucha, mucha, requetemucha, requete-requetemuchísima atención, señoritas y señoritos, niños y niñas, loros y cotorras, perros y perras, gatos y gatas, chinches y pulgas, moscas y mosquitos… Pay atention, please, porque vamos, ahora mismo, a presentarles al famoso conjunto melenudo, procedente de Liverpool, “Pelos de Fideo” que van a interpretar para todos nosotros la bonita melodía que lleva por título “Los cuentos tienen mucho cuento”… Ante todos ustedes… ¡Pelos de Fideo! Un estruendoso hurra por estos jóvenes artistas…

(Aparecen. Son cuatro, con largas melenas de lana amarilla)

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PELOS DE FIDEO.- (cantan)

Los cuentos son mejores que las cuentas,

los cuentos son mejores que un chichón…

Los cuentos son mejores si son cortos,

los cuentos son mejores si hay telón.

Los cuentos son mejores que los chupas.

Los cuentos son mejores con canción…

Y hasta resulta que la vida es cuento,

como dijo De la Barca, Calderón.

PRESENTADOR.- Por primera vez en España, pasaremos a ofrecerles, en vivo y en directo, la auténtica, la verdadera, la asombrosa, la terrible, la maravillosa historia de Caperucita Feroz y el Lobo Colorado. Que nadie se asuste. Que nadie se acongoje. Que nadie se rasque ni se meta el dedito en la nariz. Toda la verdad y nada más que la verdad. Aunque un servidor tenga mucho cuento,  este cuento no es ningún cuento, tal como les cuento. Imagínense, para abrir boca (de asombro, que no de aburrimiento), la confortable casa de Caperucita Feroz y de su madre. (Luz sobre la casa) ¿Alguno no ha terminado de imaginársela todavía…? ¡Qué público más lento…! Vamos, un pequeño esfuerzo más y ya está… ¡Magnífico: conseguido a la segunda…!  Comience pues este cuento sin cuento,  la historia real y verdadera de Caperucita Feroz y el Lobo Colorado.

 (Oscuro sobre el Presentador. En el suelo vemos a Ceperucita, una niña (el papel puede ser desempeñado por un chico) con cara bastante bestia; en estos momentos, está dedicada a arrancar las páginas de un libro)

CAPERUCITA.- Esta paginita, como no me gusta, me la cargo, ¡zas! … Y esta otra, que no tiene ilustraciones, ¡zas!, me la cargo también. Y ésta la rompo porque se me antoja. Y ésta, porque me da la realísima gana. Y ésta porque sí; y ésta otra porque no… Y ésta me la como (lo hace) porque me gustan los milhojas de merengue… Y ésta otra la troceo y ésta otra la reservo para hacerme una pajarita de papel… Y, ya que me quedan tan poquitas…jo,jo,jo… las pinto de arriba para abajo y de abajo para arriba… (lo hace) Y ahora que ya he terminado los deberes, voy merendar…(saca un bocadillo del bolsillo del delantal) ¡Pan y queso…! ¡Qué asco: pan y pie…! El queso, para los ratones: yo no soy ningún maldito roedor… A ver, ese niño de la segunda fila, que se ha reído: que suba al escenario y se pegue conmigo…¡A que le parto esa cara tan fea…! ¡A que le hincho el ojo derecho y el izquierdo se lo deshincho…! Mucho cuidadito conmigo, porque si me remango… Pero yo no me quedo sin merendar… (se acerca a la jaula del canario) ¡Ahora verás…! (recita)

Pajarillo lindo, lindo pajarillo,

que eres amarillo…

¡Pareces membrillo…!

¡Te quiero! ¡Te adoro!

Mas prefiero un loro…

Entonces, por eso,

lindo pajarillo,

me olvido del queso

y tú…¡al bocadillo…! (mete el canario en el pan y se lo come. Entra la Madre).

MADRE.- Hola, Caperucita, ¿has merendado ya…?

CAPERUCITA.- Sí, mamuchi.

MADRE.- Ahora que me fijo, ¿dónde está Timoteo…? ¿Por qué está su jaula vacía y con la puerta abierta…?

CAPERUCITA.- Voló-voló-voló…

MADRE.- ¿Cómo iba a salir volando de una jaula cerrada a cal y canto, Caperucita, hija mía…? ¡Qué paciencia hay que tener contigo…!

CAPERUCITA.- ¿Quieres que te lo repita? Salió volando, mamuchi linda… ¡No iba a salir nadando…! ¡Vamos: digo yo…!

MADRE.- ¡Cuán triste me he quedado…! ¡Timoteo era un canario tan mono…!

CAPERUCITA.- Ah, ¿pero se trataba de un simio…? A lo mejor, se dirigió al colmado,  a comprar cacahuetes…

MADRE.- No me tomes el pelo, Caperuza…Quise decir que Timoteo trinaba por las tardes y alegraba la casa…

CAPERUCITA.- La que está que trina es una servidora… Timoteo, un timo de canario…Mismamente, un plátano disfrazado, una banana…

MADRE.- ¿Cómo un plátano, si se pasaba el día cantando…?

CAPERUCITA.- Seguramente era un plátano canario…

MADRE.- No sé, no sé… No creas que vas a convencerme… Anda, toma esta cesta y ve a llevársela a tu abuela, que está enferma y sola en su casa del bosque…

CAPERUCITA.- ¡No quiero, no quiero y no quiero…! (patalea) ¡La abuela tiene arrugas y no hace más que toser y arrastrar las zapatillas…!

MADRE.- ¿Cómo puedes hablar así de una ancianita tan dulce y tan buena…?

CAPERUCITA.- La abuela es una antigua, que no tiene internet ni teléfono móvil…Encima, está todo el tiempo protestando…Siempre se queja cuando, por hacer unas risas, le pongo arañas gordotas en el pelo…O cuando prendo una traca de petardos debajo de su vieja mecedora…

MADRE.- Pero…Pero, ¿tú le haces eso a la pobre abuelita…?

CAPERUCITA.- Ni pero, ni pera; ni manzano ni manzana…He dicho que no voy y no voy…Yo también me encuentro muy malita… Ay, ay, ay…

MADRE.- Y, ¿se puede saber qué dolores son ésos que, tan de repente, te han entrado…?

CAPERUCITA.- A ver…Déjame que los localice…Ya sé…Me duele un frontal, dos parietales, dos temporales, un occipital, un etmoides y un esfenoides… Y el húmero, el cúbito y el radio y el fémur, la tibia y el peroné… ¿Te llega con eso o quieres que me duela alguna cosa más…? Esta tarde vengo sobrada de dolencias: el Miño, el Duero, el Guadiana y el Guadalquivir los tengo hechos unos zorros…

MADRE.- Caperucita, mujer, razona un poco… ¿Cómo puede dolerte el Guadiana si el Guadiana es un río…?

CAPERUCITA.- Es que me equivoqué, mamuchi linda: lo que me duele, en realidad, son las lagunas de Ruidera… Precisamente, se me acaba de escapar una traca de pequeños peditos gaseosos…

MADRE.- ¡Ay qué niña más salada esta hija mía…! ¡Qué gracia tiene…!

CAPERUCITA.- Tú no te rías… ¡Me duele…! ¡Me duele pero que muy mucho…!

MADRE.- Habrá que ponerte el termómetro… (se lo pone en la boca. Caperucita, vuelta de espaladas, lo calienta con un mechero) ¡Dios mío, Caperucita…! ¡Tienes 90 grados de fiebre y lo normal son treinta y seis y medio…!

CAPERUCITA.- ¿Ves como estoy a punto del trasplante…? Marco la misma temperatura que el ángulo recto… Estoy mala, malísima…Tan mala, que ya no puedo estar peor…

MADRE.- Entonces, no va a haber más remedio que ponerte ahora mismo una inyección en el culete…

CAPERUCITA.- Ah, no, mamuchi; no…Pero si ya estoy mejor…¡Ay que mejor estoy…¡Estoy estupenda, magnífica, insuperable…! ¡Estoy que me derramo…!

MADRE.- Aprovecharé para ver “Sálvame diario” mientras tú visitas a la abuela…Aquí tienes la cesta…Ni se te ocurre meter en él el frasco de tarántulas, como hiciste la semana pasada… Vuelve pronto, antes de que oscurezca…

CAPERUCITA.- (en falsete) Adiós, mamuchi… ¡Te voy a echar tantísimo de menos…!

MADRE.- ¡Y yo a ti más, Caperucita…! (Sale agitando un pañuelo)

CAPERUCITA.- Y ahora que por fin se ha ido mamuchi, echemos un vistazo al capazo de la abuela… ¡Vaya tarta de natilla y chocolate…! (le pasa la lengua por encima) ¡Pero qué rica… qué riquísima…qué millonaria… Ni que le hubiese tocado la primitiva…! Será mejor que me la coma toda, no vaya a caducar…! (se embadurna la cara) Y esas fresas de ahí… ¡qué buenas, qué optimas, qué supremas… Qué pocas he dejado: mitad de una y porque estaba pocha! A ver qué le voy a llevar ahora a la abuela… Como está medio ciega y no ve tres en un burro, la obsequiaré con estas pilongas que le tomé prestadas a mi compa de pupitre…Y, en vez de la tarta de natilla y chocolate, servirá este ladrillo blanqueado con cal que cogí de la obra de ahí al lado para tirárselo a mi tutor(a) a la cabeza…Claro que si la abuela se da cuenta y se lo cuenta a mamuchi, mamuchi, que es tan rara, es capaz de enfadarse y dejarme sin Wi-fi todo el fin de semana… Ah, acaba de ocurrírseme una idea buenísima pero malísima…Servidora, aquí donde la ven, es buenísima para ser mala y una petarda a la hora de ser buena…(llamando)  Eh, eh…¡Lobo, Lobo Colorado…! Serás tardón, ¿es que no oyes que te estoy llamando…? (aparece el Lobo Colorado)

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LOBO.- ¿Por qué das tantas voces, Caperucita…? ¡Con lo tranquilo que estaba el bosque hasta que has llegado tú…!

CAPERUCITA.- Necesito que me hagas un favorito pequeñito…

LOBO.- Si está en mi mano…

CAPERUCITA.- Querrás decir en tu pata…

LOBO.- Bueno, pues si está en mi pata… En cualquiera de mis cuatro patas…

CAPERUCITA.- ¡Deja de hacer el ganso con la pata…!

LOBO.- No soy un ganso, sino un Lobo Colorado…

CAPERUCITA.- Eso se debe a que te tiñes aunque no valgas un pimiento… Lo de ganso, te lo adjudico yo, que soy zoóloga… Y un burro, porque no sabes nada; y un cerdo, porque no te lavas nunca esas orejotas peludas, y un gallina, al que da mucho miedo hacer novillos; y un  renacuajo porque eres bajito y esmirriado… ¡Menuda birria de lobo andas tú hecho…! Y eso que, tú solo, pareces ya un arca de Noé con overbooking…Que lo sepas, lobezno: resultas más tontaina que Pichote…

LOBO.- Y, para pedirme un favor, vas tú, lista Calixta, y me pones como hoja de perejil…

CAPERUCITA.- Calla y escucha, pedazo de animal…

LOBO.- Animal sí soy, debo reconocerlo…

CAPERUCITA.- Shut up, que hablas más que una cotorra… Más que un lobo, pareces un loro…

LOBO.- No sigas, no me obligues a enfadarme…

CAPERUCITA.- (le tira pilongas con un tirabalas) Toma, para que te enfades. Y toma esta otra para se te pase el enfurruñe… Y un tercer pilongazo, por si se te ocurre volver a ponerte de morros con una amiga tan buena como yo…

LOBO.- Tampoco eres tú pegona ni nada… Pareces pegamento y medio… ¡Qué carácter tan fuerte tienes…! ¡ Me recuerdas al/ a la Profe XXX…!

CAPERUCITA.- Conque sí, ¿eh?  ¡A que me chivo…! ¡Profe XXX, el Lobo dice…!

LOBO.- ¡Calla, por favor, que van a oírte…!

CAPERUCITA.- Y ahora va y se pone colorado como un tomate procedente de una lata de pimientos… Chico, entre tú y un langostino cocido no hay más diferencia que el hecho de qué tú salgas más barato, fresco o congelado…

LOBO.- Es que, ya lo habrás notado, Caperucita,  soy  de carácter tímido y todo me da mucha vergüenza… De hecho, nunca hasta ahora, me hubiese atrevido a decirte que… que…

CAPARUCITA.- ¿Qué que…? Acaba que se está haciendo de noche…

LOBO.- Pues que yo…yo…

CAPERUCITA.- ¿Yo…yo…qué…? ¿Que tienes un yoyo…? ¡Ya me lo estás devolviendo porque me pertenece…!

LOBO.- Yo…Yo y tú…tú…

CAPERUCITA.- ¿Qué traes puesto un tutú…? Mira tú, el lobo éste con que nos sale ahora…

LOBO.- Que tú y yo…podríamos ser…no…no…

CAPERUCITA.- A ver si te aclaras: ¿podríamos o no podríamos…?

LOBO.- Sí…Sí podríamos, podríamos ser no… no…

CAPERUCITA.- Por bestiario que no quede, chaval: ahora resulta que estás como una cabra…

LOBO.- ¡Novios…! Yo, el novio y tú, la novia…

CAPERUCITA.- Ay, qué risa, tía Felisa…Ay, que me troncho… Ay, que se me va a romper una tripa de carcajearme…Amos, anda, chalao… Y quítate el tutú, que me lo estás manchando…

LOBO.- Entiendo que, al principio, no acabes de creértelo…

CAPERUCITA.- Mira tú este Frankenstein con rabo incorporado, pretender ligar conmigo; conmigo que soy igualita, igualita que Clara, la amiga Heidi… Tan igual como una yema de huevo a otra…

LOBO.- Perdona, pero el que no lo tiene claro soy yo…No entiendo si te pareces a  Clara, te pareces a la yema, o te pareces al huevo…

CAPERUCITA.- Tú sí que vas a parecer un huevo estrellado. Te voy a hacer ver las estrellas como sigas faltándome al respeto.

LOBO.- Perdóname, Caperucita. No pretendía ofenderte. ¿Qué favor estabas a punto de pedirme cuando te interrumpí, de forma tan desconsiderada por mi parte…?

CAPERUCITA.- Toma esta cesta y llévala a casa de mi abuelita, la que vive en el bosque. Dile que te mando yo.  Procura, con lo patazas que tú eres, no perder nada por el camino…

LOBO.- Si cumplo la misión encomendada, ¿querrás salir conmigo el próximo domingo…?

CAPERUCITA.- Lo pensaré… (aparte) ¡Que te crees tú eso…? El domingo por la tarde he quedado para salir con… (da el nombre de un alumno)

LOBO.- ¡Voy volando…! (sale)

CAPERUCITA.- ¡Buen pájaro estás tú hecho…! Ahora que ese lobo tan pelma se ha marchado, tengo que poner manos a la obra para llevar a cabo la segunda parte de mi plan. Bien pensado, queda mucho tiempo todavía. Descansaré un rato. O sea, que es el descanso…Tal cual lo ha decidido esta que lo es: la que más manda… ¡Vista al frente, ar…! ¡Descansen, ar…! ¡Rompan filas…!(Cae el telón)

FIN DE LA ESCENA PRIMERA

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ESCENA SEGUNDA

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PRESENTADOR.- Y ahora, señoras y señores; señoras y señoras, etc. etc. etc., contemplen ustedes la segunda parte de la verídica historia de Caperucita Feroz y el Lobo Colorado. Yo me pregunto, distinguido público…¿Será esta segunda parte más interesante que la primera parte o, por el contrario, era la primera parte contratante más interesante que la segunda parte contratante…? Tengamos en cuenta que un sabio refrán castellano apunta (y esperamos que no dispare porque me puede dar a mí) que nunca segundas partes fueron buenas…Y sin embargo, en el folklore autóctono existe una bella canción que sostiene todo lo contrario…Con todos nosotros, una vez más, el famoso conjunto heavy metal ¡”Pelos de Fideo”….! (luz sobre el grupo)

PELOS DE FIDEO (cantan)

Después de la primera parte,

después de la primera parte,

da comienzo la segunda,

que es la más interesante,

que es la más interesante

y tiene más interés,

y se llama la segunda

porque siempre va después.

PRESENTADOR.- Si tuviera razón el refrán castellano y nunca fueron buenas las segundas partes, bastaría con poner primero la segunda parte y, a continuación, la primera, para que las dos partes fueran igualmente buenas, puesto que la segunda parte pasaría a ser la primera parte y ésta ocuparía el segundo lugar… Preciso es  se imaginen ahora la casa de la abuelita María, la cual, como enseguida podrán comprobar, está más sorda que una tapia y, además, tiene nombre de galleta hojaldrada…(luz sobre la casa de la abuela).

LOBO.- Buenas tardes, venerable anciana, ¿da usted su permiso…?

ABUELA.- ¿Cómo…qué…? ¿Qué si quiero comprar un cocoliso…?

LOBO.- No, señora: yo no vendo cocolisos… (le habla en la oreja)¡Vengo de parte de su nieta Caperucita, que es mi novia formal!

ABUELA.- Ah, perdona, hijita… Así que tú eres Caperucita…No te había reconocido…Hay que ver cuánto has crecido y lo guapa que estás… ¿No me das un besito?

LOBO.- ¡Que yo no soy Caperucita; ni usted, mi abuela, ea…! Yo sólo vengo a traerle esta cestita de su parte…

ABUELA.- Gracias, muchas gracias, niñita encantadora…Sales a mí, cuando tenía tu edad y estaba un poco menos vieja…

LOBO.- ¡Que soy un lobo, leñe…! ¿No ve este rabo, estas orejotas tan grandes y estos dientes tan largos…?

ABUELA.- ¿Quién dices que es bobo?

LOBO.- Usted, que no se entera, señora…

ABUELA.- ¿Podrías gritar un poco más, querida…? ¿No ves que soy un poquito, un poquirritín  dura de oído…?

LOBO.- Si grito más, los leñadores van a pensar que me la estoy comiendo cruda y llamarán al cazador para que  me dispare un tiro en salva sea la parte…

ABUELA.- Contigo no hay manera de entenderse, con esa voz tan fina… Espera un poco, guapita de cara… Voy a localizar mi trompetilla…

LOBO.- Aprovechando el viaje, será mejor que se busque también un par de gafas…

ABUELA (con la trompetilla).- ¿Qué me estabas diciendo, chiquirritina mía…?

LOBO.- Que trajera unas gafas…Eso, si no puede disponer de unos prismáticos…O mejor todavía: de un telescopio…

ABUELA (saca una lupa del bolsillo) Ahora que me fijo…Anda, Caperucita, ¡pero si te estás dejando barba…!

LOBO.- ¿Cuántas veces tendré que repetírselo? ¡Soy un lobo, señora…! Un lupus- lupus de la familia de los cánidos… ¡Auhhh…! ¿Reconoce el aullido…?

ABUELA.- Ya me parecía a mí…Para ser nieta mía, lucías demasiado bigote…

LOBO.- Que no se me olvide…Éste es el cesto con las ricuras que le envía Caperucita…

ABUELA.- Muchas gracias. Eres un perro muy simpático y muy bien educado…

LOBO.- Señora, que no soy un perro…Míreme con la lupa… ¿no ve que soy un lobo?

ABUELA.- Bueno, sí…Ahora que me fijo: serás un perro-lobo…

LOBO.- En todo caso, y porque me canso de discutir con usted, estoy dispuesto a consentir que me llame lobo-perro…

ABUELA.- Oiga, joven…Me parece a mí que usted empieza a pasarse un pelín de respondón… Sólo faltaba que nos fuera a salir contestatario… ¿Acaso no es lo mismo un perro-lobo que un lobo-perro…?

LOBO.- Pues no… ¡Que va a ser lo mismo…! Los lobos llevamos una vida de perros; pero los perros no llevan un vida de lobos… ¿Lo capta o no lo capta, buena mujer…?

ABUELA.- A ver si nos entendemos de una vez… Te me estás antojando un poco tontorrón, perdona que te diga…Si no eres Caperucita, ni un lobo, ni un perro-lobo, ni un lobo-perro, ni perro ni gato… ¿qué vienes siendo tú, vamos a ver…? ¡Ay, pero qué tonta…! Ya caigo de la mula: ¡eres la tía Carlota, la que vive en La Habana! Pensé que te habías muerto, dios me lo perdone…Pero qué va: coleas…Menudo rabo gastas, tía Carlota… ¿Has venido en barco o en avión?

LOBO.- (aúlla, desesperado) ¡Auhhh…!

ABUELA.- Lo dicho: eres la tía Carlota…Enseguida lo noté por el acento y por la barba que recuerda a Fidel Castro…

LOBO.- Puede que luzca barba; pero, por casualidad, ¿no me estará usted tomando el pelo…?

ABUELA.- ¿Insinuarás, criatura, que tampoco vienes siendo tía Carlota…? A mí me va a dar un soponcio, ¿qué te apuestas…?

LOBO.- Soy un lobo… Repita conmigo: ¡Soy un lobo…!

ABUELA.- ¡Yo que voy a ser un lobo…! ¡Yo soy la abuela de Caperucita…!

LOBO- (con infinita paciencia) El lobo ser yo…

ABUELA.- No empecemos otra vez con los perros-lobo y con los lobos-perro…Entonces, ¿yo quién soy?

LOBO.- ¡Una pesada…!

ABUELA.- Pesada era la tía Carlota… Me alegra que no seas la tía Carlota… Por cierto, ¿y qué tiempo hace por La Habana?

LOBO.- Voy a ver y se lo cuento cuando vuelva… Adiós, señora, un auténtico placer haberla conocido…A mejorarse de la vista y el oído…

ABUELA.- Espera, no te enfades…Quédate un rato más…Te invitaré a un pastel de hojaldre, de ésos que me has traído…

LOBO.- Los lobos no comemos pasteles de hojaldre, sino ovejas…

ABUELA.- ¡Cuánto lo siento, mira…! Ovejas no me quedan…Las he contado todas esta noche, cuando no me podía quedar dormida, por culpa del reúma…

LOBO.- Un pollo estaría bien…

ABUELA.- Pollos bien tampoco quedan… ¡Quién se hubiera casado con uno, en su momento…!

LOBO.- Bueno, vale… ¿Qué tal andamos de palomas…?

ABUELA.- ¿Te pregunto yo a ti si llevas palominos…? ¡Qué indiscreto este lobo; y qué cochino…!

LOBO.- Sin insultar, caramba…Entonces, aparte de pasteles de hojaldre que no entran en mi dieta alimentaria, ¿qué tiene usted para ofrecerme…?

ABUELA.- Tengo una muñeca vestida de azul, con su camisita y su canesú… ¡Me encuentro tan sola aquí, en la casita del bosque…! ¡Tan aislada del mundo…! Podrías quedarte para siempre y hacerme compañía…

LOBO.- Es que yo… De verdad que no pretendo herirla, abuela…

ABUELA.- Los viejos non conformamos con bien poco…Sólo con oí cantar, de vez en cuando a un niño…O que alguien nos avise cuando esté a punto de empezar la primavera…Al sospechar que puede ser la última, quieres disfrutar su calorcito…

LOBO.- No crea, abuela… Yo también me siento solo… Como soy un lobo, y no me interrumpa, por favor, todos quieren capturarme y arrancarme la piel para hacerse una alfombra o un abrigo.

ABUELA.- Aquí nadie te encontrará… ¿Te quedarás conmigo…? Te enseñaré juegos, charadas y canciones que los niños de hoy han olvidado…Verás cómo te gustan…

LOBO.- Está bien… Me quedo con usted… Después de todo, así me será más fácil estar cerca de Caperucita, la dulce niña que florece en mis sueños…

FIN DE LA ESCENA SEGUNDA

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ESCENA TERCERA

Captura

PRESENTADOR.- A punto de rematar este maravilloso espectáculo de circo y fieras -saben de sobra a quien me estoy refiriendo, señoras y señores-, trasladémonos de nuevo, con la “loca de la casa”, que es como Galdós llamaba a la imaginación, hasta un claro del bosque, donde Caperucita se dispone a llevar a cabo la segunda parte de su plan de ataque… (luz sobre el bosque).

CAPERUCITA.- ¡Socorro…! ¡A mí…! ¡Socorro…! ¡Que venga mi papá…! ¡Que vengan los bomberos con las bombas…! (aparece un cazador)

CAZADOR.- ¿Qué ocurre…? ¿Qué voces son ésas…? Niña, ¿y tú por qué lloras? Tranquila, conmigo estás a salvo… Cuéntame lo que pasa…

CAPERUCITA.- Ha venido el lobo, esa apestosa bestia, y se ha llevado el cesto que le llevaba a mi abuelita con una tarta de natilla y chocolate y un cucurucho de fresas silvestres… ¡Ay, pobrecita de mí, ay infelice…! ¡Qué desgraciada soy, apuesto cazador…! (se dirige al público) No es que yo apueste nada: es que este cazador se parece un montón a mi profe de…(cita una asignatura) y pretendo hacerle la pelota.

CAZADOR.- Vamos, no llores más, pequeña… Buscaremos al lobo malo y le daremos su merecido por ladrón de cestas…

CAPERUCITA.- Yo sé dónde se encuentra… El muy rabudo, seguro que se ha ido a casa de mi abuelita para prepararse con sus huesos una sopa de sobre… Él mismo me lo dijo…Y luego, de postre, ya se sabe: la tarta de natilla y chocolate…No querrá engordar el zampabollos… Ese lobo se va a poner como una vaca…¡Ay, qué desgracia tan desgraciada, qué pena más penosa…! ¡Ay, qué drama tan dramático, qué tragedia tan trágica…!

CAZADOR.- Corramos… Quizás podamos salvarla todavía…

CAPERUCITA.- Quien tiene que correr eres tú, ¿no te fastidia…? Yo esperaré aquí sentada, mandando mensajes por el móvil a la autoridades competentes…Ese lobo malo y requetemalo a mí me da mucho miedo… ¡Mira cómo tiemblo, Maruja…!

CAZADOR.- Yo me llamo Manolo, señorita, pa servirla a usted…

CAPERUCITA.- Tú me entiendes… Venga tío, ya estás tardando en venir a buscarme… A ver si, por tu culpa, se van a merendar a mi abuelita…

CAZADOR.- No te muevas de aquí… (sale)

CAPERUCITA.- Hale-hop… ¡Conseguido…! Así, ni mamuchi ni abueluchi sospecharán jamás que fue una servidora quien se comió la tarta de natilla y chocolate y el cucurucho de fresas silvestres: creerán que ha sido el lobo, que tampoco podrá acusarme a mí: para entonces, el cazador ya lo habrá matado de un tiro, pensando que quiere comerse a la abuelita. ¡A mí que más me da…! El lobo es un creído: ¡mira que aspirar a ser mi novio…! Mientras vuelve el escopetado, me dedicaré a destruir nidos de pájaros, para que todos, si es que a alguien le quedaba alguna duda, comprueben lo juanete y lo sabañón que soy…Pío, pío, pío…¿Dónde estáis, lindos pajaritos…? ¿Dónde se encuentran vuestros nidos, encantadoras avecillas…? (sale)

NARRADOR.- Volvamos ahora a la casa de la abuelita, entre cuyas cuatro paredes está a punto de desarrollarse una horrible tragedia. El cazador, engañado por Caperucita, esa horrible niñata con trenzas, llega a la casita del bosque dispuesto a dar buena cuenta del lobo, creyéndolo un asesino en serie de abuelitas… (luz en la casa)

ABUELA.- Verás lo contenta que se pone Caperucita cuando sepa que te quedas aquí a vivir conmigo…

LOBO.- Vamos a ser muy felices los tres… Cantaremos y reiremos y esperaremos juntos la llegada de la primavera…

ABUELA.- Yo ya me siento muy feliz ahora…Tan feliz, que me entran unas horribles ganas  de llorar…

LOBO.- Pero si llora cuando es feliz, ¿qué piensa hacer cuando se ponga melancólica…?

ABUELA.- Llorar también…¡Llorar y llorar…!

LOBO.- Hay que ver que abuelita más llorona…

ABUELA.- ¿Acaso tú no lloras nunca…?

LOBO.- No; yo aúllo: Auuuhh…

ABUELA.- Claro como el agua: ¿a qué viene negarme entonces que eres un perro-lobo…?

LOBO.- No empecemos, abuela…

ABUELA.- (emocionada) ¡Me has llamado abuela…!

LOBO.- Fue sin querer y le pido perdón…Se me escapó…

ABUELA.- No te preocupes…A mí me gusta mucho que me llamen abuela… ¿A ti no…?

LOBO.- Señora, por dios… ¿cómo va a gustarle a un lobo que le llamen abuela…?  La verdad es que está usted un poco…un poco chocha. Vamos: ¡que se le va la olla…! ¡Majara perdida…!

ABUELA.- Es verdad…Debo reconocerlo: últimamente, ando un tanto pocha…

LOBO.- Si hemos de ser exactos, yo no he dicho pocha, sino chocha

ABUELA.- Pocha y chocha…Chocha y pocha…Alifafes de la edad… Alferecías gerontológicas…Pero donde las dan, las toman: resulta que tú me estás saliendo un chucho chocho… ¿Te gustaría a ti que yo te llamara chucho…? El chucho Chicho, como aquel que me regaló mi madrina cuando cumplí mis diez añitos y todavía no estaba ni chocha ni pocha…

LOBO.- A mí me da exactamente igual: ni troche ni moche…

ABUELA.- En mi juventud, tenía por vecina a una muchacha que se llamaba Marichi… Esto no te lo había contado, me parece…

LOBO.- Yo, por la noche, antes de dormir, tomo un vaso de leche…

ABUELA.- Eso me recuerda que hoy, sin salir del lecho, he comido trucha en escabeche…

LOBO.- Pues yo soy un hacha…

ABUELA.- ¡Mira qué redicho ha salido el muchacho…! ¿Has venido en coche…?

LOBO.-  ¿Me está tomando por un mamarracho…? ¿Tengo yo cara de venir en carricoche…?

ABUELA.- Tienes cara de llamarte Pichi…

LOBO.- Casi, casi…Mi mamá suele llamarme “Pichuchi” cuando me porto chachi…

ABUELA.- Y, cuando te portas mal, ¿cómo te llama…?

LOBO.- “Cacho animal” y todavía cosas peores…Oiga, abuela, y no es por achuchar, ¿qué tal si nos dejamos de tanta che…? A mí ya me está doliendo la cachola…

ABUELA.- Dicho y hecho… ¡Cómo nos divertimos los dos juntos…!

LOBO.- Ojalá Caperucita estuviese aquí en este momento… (Suenan fuertes golpes en la puerta) ¡Ha venido…ha venido…! Voy, ipso facto, a abrirle la puerta a Caperucita, mi novia ante dios y ante los hombres… (sale. Se escuchan disparos y un aullido de dolor. Entra el Cazador)

CAZADOR.- ¡Abuela…abuela…! ¿Se encuentra usted bien…? Gracias a dios que he llegado a tiempo…!

ABUELA.- Yo, muy bien… ¿Y usted…? ¿Usted quién es, por cierto…? Mucho me temo, caballero, que no hayamos sido presentados…

CAZADOR.- Ya no tiene por qué tener miedo, abuela… El lobo ha logrado escapar; pero no se preocupe…Esa  alimaña se ha llevado, al fin, su merecido: le he incrustado una buena perdigonada en el trasero…

ABUELA.- ¿Qué dice usted, buen hombre…? ¿Qué lobo ni qué lobo…? ¿Insinúa que le ha pegado un tiro en el culo a mi nieto…?

CAZADOR.- Hablo de la fiera corrupia que entró aquí con la intención de tomársela de postre…

ABUELA.- Hasta me hace dudar… ¿No se estará usted refiriendo a mi tía Carlota, la que vivía en La Habana…? La pobre ya está un poco chocha y un poco pocha…Si ella le dice que es un lobo, usted sígale la corriente…Y nada de pegar tiros, que a las armas las carga el diablo…

CAZADOR.- Abuela, no me líe: lo que salió corriendo de su dormitorio era un lobo; un ser salvaje, dañino y peligroso…

ABUELA.- Habrase visto señor maleducado…¿Cómo se atreve a llamar “animal dañino” a mi tía Carlota, una señora completamente inofensiva…?

CAZADOR.- Inútil discutir con usted, abuela… No perdamos más tiempo y vayamos al bosque a recoger a su nieta…La pobrecilla debe de estar muy preocupada…

ABUELA.- ¿Ir yo con usted, que anda por ahí pegándole tiros a la gente…? ¡Ni soñarlo…Ni loca…!

CAZADOR.- Lo de loca, que conste, lo ha mencionado usted, abuela…

ABUELA.- ¡Usted sí que es un animal dañino y no ese pobre nietecillo mío que a ver cómo se las arregla para hacer caca a partir de ahora, después de la perdigonada en sus partes pudendas…!

CAZADOR.- ¡Pobre mujer…! ¡Con el susto ha perdido la razón…! ¡Vamos, abuela…!

ABUELA.- ¡El que da sustos es usted y nadie más que usted, con tanta artillería…!

CAZADOR.- No me obligue a llevarla por la fuerza…

ABUELA.- Mejor será que lo obedezca… Éste es muy capaz de pegarme un tiro como hizo con mi nietecito, el perro-lobo, y con la pobre tía Carlota… ¡Marchando en fila de a dos…! (salen)

PRESENTADOR.- Este cuento que no es cuento, niñas y niños, señoras y señores, podría terminar así, tan tristemente… La vida es triste a veces; injusta, incluso…No siempre triunfan los buenos y los malos acaban castigados. Ya lo iréis aprendiendo: ni los buenos de la vida real son siempre buenos ni los malos encuentran ocasión de serlo todo el rato. Este cuento que no es cuento empezó con una canción y se dispone a terminar con otra…Ante todos vosotros, ante todos ustedes, para la apoteosis final del espectáculo, el internacional grupo “heavy metal”… ¡”Pelos de Fideo”!

TODA LA COMPAÑÍA.- (cantan)

Los cuentos son mejores que las cuentas…

Todos los cuentos no han de terminar bien:

el cuento que les hemos ofrecido

es un cuento contado del revés.

Ciertos adultos quieren cuentas corrientes.

Los niños todos quieren cuentos de verdad,

donde no siempre han de perder los malos

y los buenos alcanzar felicidad.

LOBO.- Y colorín, colorado…

CAPERUCITA.- Este cuento se ha acabado…

CAZADOR.- Silbad si es que os ha aburrido…

ABUELA.- Y aplaudid si os ha gustado…

  TELÓN

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