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Archive for the ‘¡Qué cosas hemos visto…!’ Category

P. G..- Lo de de ahí abajo, debe de tratarse de UN MALDITO EMBROLLO nº 2 o cosa parecida… No esperen otra cosa: palabra de Ingraballo…

LAS LLAVES DE S. PIETRO GERMI

Al borde mismo de la despedida y cierre de lo que se daba biográficamente hablando, acabo de tropezarme con una peli Pietro Germi que tenía pendiente desde una infancia no todo lo tierna que debiera. Nada menos que EL FERROVIARIO, made in 1956, de la que escuchaba hablar mucho y bien en mi convento hogareño de las CASAS BARATAS, barrio ferrolano plateado por la luna reflejada en los charcos, al final o al principio de la Carretera de Castilla, rebautizada, por aquel entonces adverbial temporal, faltaría más, como Avenida del Generalísimo.

Augusto Genina, 1949

Giuseppe De Santis, 1949

Leonide Moguy, 1959

Eran calendas de agudizar la oreja para enterarse de qué iban CIELO SOBRE EL PANTANO , ARROZ AMARGO o MAÑANA SERÁ TARDE, todas ellas hoy recuperadas y disfrutadas con igual fruición que la primera vez, en sucesivas revisitaciones… Todas, menos un Germi que me dispongo a descubrir durante este virulento diciembre 2020. Hablo, ¿hará falta aclararlo?, a nivel de Cine Italiano…

Vaya por delante mi admiración por P. G. a lo largo y lo ancho de una filmografía perjudicada por coincidir en el tiempo con tanta lumbrera italianini junta: Fellini, Pasolini, Rosellini (el Instituto Nacional de Industria, no te digo…), Visconti, De Sica…

Son las 6,15 de la tarde del  martes, 15 de diciembre 2020 y acaba de terminar EL FERROVIARIO, neorrealimo que te crio + melodrama, y, tras concienzudo secado de cuencas lacrimales, me dispongo a trasladarme a mis once años e intentar imaginarme el Ranchipur que hubiese supuesto la susodicha en el zagalón zangolitono que yo era y, a lo mejor, lo sigo siendo a mi cuarto y mitad de siglo mal llevado.

Héteme aquí la “realidad” a palo seco, vista y contada por el bambino Sandrino Marcocci, con la suficiente inocencia para tratar todo tipo de gracias y desgracias familiares de la Clase Obrera del momento sin molestar a nadie, ya sea en el terreno íntimo, laboral o costumbrista, con el as de la Navidad escondido en la manga, para echar mano a pie de desenlace. Si había funcionado en “¡Qué bello es vivir!” de Frank Cabra diez años antes (y en el caso Charles Dickens, en 1843, ni te cuento), no tenía por qué fallar mediado el siglo XX cabalache, problemático y febril…

Germi se lo guisa y se lo come como coguionista o interpretando (algo escaso de recursos, me temo) a un Andrea Marcocci- ni bueno del todo ni malo del todo, sino todo lo contrario-, al que la lucha por la vida se le viene encima, sin disponer de patena para tanta hostia mal dada, en su rol de padre, de esposo o de sindicalista. A su vera, siempre a la verita suya, Saro Urzi, un tipo que uno quisiera como amigo.

Pietro G.- A ver cuándo Federico o Luchino o Francesco se atreven a dar la cara como yo…
SARO U.- ¡Es que tú eres más guapo, no te jode…!

Ojo al dato: en “El Ferroviario” no aparece un solo cura, hisopo en mano, para bendecir a los buenos de una colmena mucho más rica en amarguras que en dulzuras de la Corte  de Escajolia.

Si me obligasen a elegir mis tres Germi que uno se llevaría a la isla desierta de mi ancianidad rica en achaques, no lo dudaría un solo segundo: UN MALDITO EMBROLLO (1959), DIVORCIO A LA ITALIANA (1962) Y SEDUCIDA Y ABANDONADA (1963).

“Cine Negro”a la italiana- un precursor giallo neorrealista- en todo su esplendor, palabra que debiera escribirse con X y ahí lo dejo…, donde todo está trabado y bien trovado: un reparto de lujo con una Cardinale papal, cual leona herida corriendo calle abajo como fin del festejo; un Germi actor- ahora, sí- inspiradísimo; la Rossi Drago, tan inquietante de por sí; Saro Urci for ever; Franco Fabrizzi, que te convertía en franquista acérrimo nada más aparecer sobre pantalla; Nino Castelnuovo, en espera de que empezase a llover para alcanzar la gloria (chiste para cinéfilos)…; un guion donde todo queda atado y bien atado, de lucimiento coral y variopinto, en el cual hasta las dentaduras postizas tienen algo que decir y lo dejan bien claro; una banda sonora de Carlo Rustichelli inolvidable, con Alida Chelli cantando “Sinnó me moro”, una de las canciones de amor más bellas que conozco… Una pequeña joya… Está tarde volveré a disfrutarla… ¿Ustedes gustan…? (Y la duda no ofende, en este caso, por tratarse de una estricta cuestión de cortesía) Item más, ¿quién es uno para dudar del atractivo físico/moral de sus amables lectoras o lectores…? No hay dos “díjolo Blas”: nos faltaba el tercero… Me apuesto algo a que esta peli tan barriobajera le encantaba al de la triple P…

P. P. P.- ¡Qué cosas hay que oír…!

 

Pregunta pertinente, ¿de qué manga se habrá sacado el autor este extraño poster de “D. a la I”…? Y encima, sin subtítulos… ¡Anda por ahí mucho snob suelto…!

Pasen y vean DIVORCIO A LA ITALIANA, un Germi bendecido por la Gracia, donde todo se conjuga para hacernos felices: Marcello +Sandrelli+Daniella Rocca, por un lado, sublimes; un oscarizado guion que se las sabe todas para una jocundia rastreable de principio a fin, al servicio de una secuencia trinitaria: carcajada, sonrisa, carcajada…; una banda sonora con Carlo Rustichelli, augusto malabarista de corcheas, y, por supuesto, el responsable de este capo lavoro ascendido a general: il Signore Pietro G., derrochando talento y mala leche merengada…

Lo que vino después, no era moco de pava…

Stefanía Sandrelli cabalga de nuevo… Como la Cardinale, pero un poco más pura, más inocente, más angelical, más sencilla amapola… más vecina de al lado… Una Caperucita de la que a cualquier lobo feroz le hubiese gustado ser abuela y esperarla encamado y con el gorro puesto…

Pero claro, el problema es otro… Si ya has hecho “Divorcio a la Italiana”, a ver cómo te las apañas para salir airoso de semejante desafío: superar a su hermana mayor en donosura… Mutatis mutandis… Después de publicar CIEN AÑOS DE SOLEDAD, G.G.M. debió de pasarlas canutas, ¿no es cierto…?

¿Lo habrá logrado Germi…? Ni puta idea, mi amigo… Lo que sí sé es que los títulos que vinieron después fueron perdiendo fuelle progresivamente… SEÑORAS Y SEÑORES (1966), MUCHAS CUERDAS PARA UN VIOLÍN (1967), SERAFINO (1968), EL DIVORCIO ES COSA DE TRES (1972), su última película, protagonizada por Stefanía Sandrelli…

Las desgracias nunca vienen solas… Germi fallecería en diciembre de 1973, a los sesenta años, de una dolencia hepática…

No quiero acabar este trabajo sin citar dos títulos más de la primera etapa Germi que tengo pendientes:  EL CAMINO DE LA ESPERANZA (1950) y EL HOMBRE DE PAJA (1958). Ya les contaré…

Ah, una cosa más: adivinen quién es esta señorita de aquí abajo… Una pista, ¿no se os muere de casta y de sencilla…?

FIN

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ANOCHE SOÑÉ QUE HABÍA VUELTO A VER “REBECA”…

Tres novelas de Daphne Du Maurier anduvieron, durante mi infancia y juventud, ornando la biblioteca familiar en las “Casas Baratas”: “Rebeca” + “Mi Prima Rachel”+ “La Posada de Jamaica”… A su vera, siempre a la verita suya, pedía hueco Angela Du Maurier, hermana talentosa pero menos de la anterior, con “Trágica Herencia”, un viaje a la locura la mar de inquetante…

La primera de ellas se la había regalado yo a mi santa madre, la Sra. Maruja, unas navidades azules, y supongo que las otras tres fueron consecuencia directa del entusiasmo despertado por la lectura de la romántica historia de la Miss Nameless en el País de Manderley, con la Sra. Danvers como Bruja Malvada y Max de Winter como galán atormentado/misterioso /millonetis que uno querría para cualquiera de sus hijas…

Como es sabido, la filmografía Hitchcock llamó tres veces a la puerta Du Maurier: “Rebecca” (1940) + “Jamaica Inn” (1939) + “The Birds” (1963).

“Mi Prima Rachel”, casi tan buena como su hermana mayor, hubo de conformarse con un Henry Koster de 1952…

Sin ser uno de mis Hitchcock favoritos (por orden cronológico,”Alarma en el Expreso”, “Vertigo”, “Frenesí”), “Rebeca” siempre podrá presumir de su Judith Anderson como Sra. Danvers, sin pies a la vista (para potenciar su halo fantasmal) pero con mucha cabeza a la hora maquinar maldades, y del martirio de su sufridísima protagonista, deambulando entre decorados versallescos, embutida en su rebeca clase media (Orson Welles, en “El Proceso”, clonaría bastantes fotogramas de “Rebeca”, sustituyendo a Joan Fontaine por Tony Perkins. Muestro cómo, ahí abajo).

Héteme aquí que acaba de cruzarse en mi mirada- ojos, ¿para qué os quiero que no sea operarme de cataratas, sin Marilyn Monroe, la semana que viene y de pólipos cabrones vejigueros cuando quede alguna cama libre?-un inesperado remake de “Rebeca”a cargo de… de Ben Wheatley, padre y muy señor mío de pelis tan intensas, tan vitriólicas, tan jodidamente disfrutables, como “Kill List” (2011) o “Turistas”(2012), en un conato de suicidio profesional de doble embocadura: atreverse con un título sagrado y filmarlo de la manera más remilgada y pastelera posible, ya como sutil provocación o bajada total de pantalones… A ver si va a resultar que Mr. Wheatley no era tan trigo limpio como parecía… (joke para estudiantes de inglés sin grandes pretensiones…).

El que esté sin pecado… Velahí, por citar unos pocos muy queridos, John Huston, Orson Welles, María Casares… aceptando imposibles para… (Prefiero no saberlo o comulgar con ruedas de molino: para invertir salario tan duramente ganado en poner en pie obras maestras…)

La verdad es que, entre la de Hitch y la de Ben, no hay color, o, todavía peor, el color (el colorín) está de sobra. Enseguida queda claro que no debemos aguardar otro suspense que averiguar cómo se las apañará Kristin Scott Thomas, otrora tan competente ella,  para habérselas con su espinoso personaje.

Sra.Danvers.- Cuando soy mala, soy muy mala; pero cuando soy buena, soy peor…

Por su parte, Maxim de Winter y su segunda esposa (nombre de un excelso culebrón radiofónico de Luisa Alberca y Guillermo Sautier  Casaseca) parecen directamente sacados de una de esas pelis TV dedicadas a Poirot o su señora madre, Agatha, Ojo de Lince…

Lily James +Armie Hammer + Ben Wheatley, visiblemente satisfechos

Las aportaciones del nuevo guion (el sonambulismo del Señor de Winter con sus cabreos poco o nada británicos y el modus operandi elegido por la Sra. Danvers para reunirse con su ama y señora) no van más allá de la intranscendente anécdota.

Como no quiero seguir hablando del tema, aprovecho para, Pisuerga de por medio, reproducir aquí un poema que, años ha, le dediqué a ELLA, que, me ponga como me ponga, acaba siempre por llevar su gato al agua… Y a las pruebas me remito… (un spolier como la copa de un pino solitario).

SRA. DANVERS, AMA

Puntillosa maldad tras los encajes,

desencajada arpía,

anónima gioconda sobre el hostil azogue…

El blanco sagitario de sus ojos,

la espuma de los perros de su boca,

pulcritud de cal muerta y de ceniza.

Sra. Danvers, ama…

*

Dureza, piedra a piedra,

del sueño lapidado…

Y son los alacranes,

los erectos y pardos alacranes,

inicial en su almohada,

transido pez final de sus cabellos…

Y es el dedo en la llama y en la llaga,

la purulenta sed de los heridos,

la vileza incivil de los serviles…

La parturienta virgen de muslos apretados,

madre, padre y hermana de su inútil aroma.

*

Sra. Danvers, ama…

*

Maldad pequeña y frágil

como un niño desnudo

naufragando en su frío.

Esa espiral malvada,

ese gusano ignoto,

esa cuchilla en celo…

*

La fiel Sra. Danvers

ulula quedamente…

Y luego cacarea,

gruñe, rebuzna, muge…

Y se le ve pequeña,

penetrable y hermosa,

como un cristal sin filo,

bajo el pie de la muerte,

Penélope del polvo,

allá en la noche,

sola…

De hecho, este trabajo lleva en la bitácora desde el 1 de noviembre de 2009, formando parte de un ciclo títulado “Mujeres y Maravillas”… Y es que la Sra. Danvers, en el fondo, debería despertar en nosotros un poco, un muy poquito siquiera, de ternura iridiada…

-¿Qué estarán mirando esos de ahí…?
-Me temo, Sra. Danvers, que ya poca gente se acuerda de nosotras…

FIN

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“BAD WORDS” (2013) de JASON BATEMAN

CONCURSA, QUE ALGO QUEDA…

Una de esas pelis imposibles de ver dobladas, te pongas como te pongas. The Golden Quill Spelling Bee como macguffin y punto de partida pone al más avezado traductor al borde del ataque de nervios, para más inri con letreritos incluidos para las palabras a deletrear…

Si desean profundizar en tan letrado tema, a su disposición tienen un documental aspirante a oscar, titulado “Spellbound”, un suponer con permiso de Sir Alfred, made in 2002 by Geffrey Blitz, cuyo apellido (“bombardeo aéreo”) ya presagiaba explosiones y extruendos (entiéndase el spelling macarrónico), por no estar nada claro dónde, en este tipo de torneos, acaba el espectáculo y comienza la tortura mental de sus pariticipantes.

Para acabar de liarla, en ese concurso para escolares de séptimo grado, logra meter baza y calzador un tal Guy Trilby (Jason Bateman), cuarentón hi de puta con ganas de liarla latiniparla, gracias a un descuido en la redacción los estatutos de una competición otrora, siempre supuestamente, tan sosegada y falta de emociones fuertes.

G. B. .- ¡Me vais a soñar…!

El amigo Guy no tiene desperdicio: todo él es desperdicio. Odioso hasta el vómito negro, desagradable hasta la náusea más sartriana, su paso por el certamen dejará tras de sí un reguero de colitis ulcerosa y un lamparón sobre pantalón blanco de regla sin compresa…

Otro desafío para un guion tan rico en inmundicias variadas lo supone, sin duda, dejar establecido un límite, a partir del cual la libertad de expresión daría paso al mal gusto puto y duro… Andrew Dodge, hale-hop, se las apaña para, sin cortarse un pelo, no llegar a resultar inadmisible, sobre todo teniendo en cuenta el “kindergarten” donde transcurren tan truculentos sucesos.

Creo que ayuda mucho al “ego te absolvo” de tanto desmadre oral, un desenlace cuyo secreto debiera quedar tan a salvo como el que, en su día, debió gozar la “Psicosis” hitchcockiana…

Y hablando de Hitchcock… Aquí aparece desmentido el mal yuyu que traen pelis con niños, con perros o con Charles Laughton… La criatura que se saca de la manga “Bad Words” (“malas palabras”) para oponer al ogro oficial del relato, mezcla de Marcelino Pan y Vino, Freddy Bartholomew y el protagonista de “Cinema Paradiso”, derrama en derredor todas las nubes de gloria que, inútilmente, esperaba obtener Mrs. DeVereCarter de Guillermo Brown como representante de la infancia.

Freddie B., at his best como Pequeño Lord Fountleroy

El joven actor se llama  Rohan Chand y es indio de la India milenaria, lo que le impediría “solo pensar en las inmensas praderas y en los rostros pálidos que nos persiguen y nos humillan”, que es lo que, según Mihúra, cabe esperar de un apache, un navajo o un mohicano, del primero al último, que se precie de serlo…

Helo aquí, dispuesto a su OK Corral con el malo malísimo…

Mejor la ven y la disfrutan. Lo que aquí se pudiese argumentar, iría en detrimento de una peli que demuestra que el ingenio humano carece de fronteras… Jason Bateman, en su triple rol de director+ productor + actor puede sentirse satisfecho de este cuento de lobos, corderos y venenos caramelizados.

No quisiera terminar este trabajo sin una referencia a “Historias de la Radio” (José Luis Sáenz de Heredia, 1955) que abordaba,con sobrado talento y agudeza, el backstage de los concursos radiofónicos, tan populares en la España de entonces.

Habiendo cogido carrerilla, he aquí una propuesta de títulos, más o menos imprescindibles, para un ciclo sobre el tema, sin más orden ni mayor concierto que una memoria no tan flaca como propensa a los saltos al vacío…

ROBERT REDFORD, 1994

 

DANZAD, DANZAD, MALDITOS… , SYDNEY POLLACK 1969

 

DANNY BOYLE, 2008

 

JONATHAN DAYTON, 2006

 

KINJI FUKASAKU, 2000

 

LOS JUEGOS DEL HAMBRE (2012) DE GARY ROSS

Y de postre, esta delicatessen fuera de juego que fue a cruzarse en mi camino, reproducida aquí por tener su lerele: ¡Sexo! ¡Violencia! ¡Sadismo! Bestiales Instintos Deseo y Locura, Depravación y Crimen… Todo ello referido a “Repulsión”… Polanski, de seguro, habría llegado a sonrojarse ante tal despliegue de sensacionalismo en busca de clientela salidorra…

Venga, y dos perlas más, esta vez en el subtitulado… Velahí LO QUE ARDE, opera magna de Oliver Laxe 2019…

BENEDICTA.- (Falando galego) ¡Me cago na cona…!

SUBTITULO PIADOSO.- ¡Me cago en diez…!

Digo yo que el traduttore/ tradittore, pensado en lo de “benedicta”, decidió dulcificar el exabrupto vaginal de toda la vida… para luego, en otra secuencia, pensárselo mejor y pasar al ataque…

AMADOR.- ¡Me cago no demo…!

SUBTITULO IMPIO.- ¡Me cago en la hostia!

-¡Manda carallo…!

FIN

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