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EL ESLABÓN

EL ESLABÓN

[PIEZA EN UN ACTO]

[Habitación individual hospitalaria. La luz está encendida. Sobre la cama, perpendicular al público, un anciano, tumbado boca arriba, parece dormir. Dos puertas: la del pasillo, a la derecha, y otra, más estrecha, enfrente; mesa articulada con ruedas paralela a la cama con jarra de agua, un periódico, etc.. Un sillón frente a la cabecera. Un armario metálico y un perchero.]

(Suenan unos discretos golpes en la puerta. Entra SEBAS, unos veintitantos años, dejando la puerta entreabierta. El anciano permanece inmóvil.)

SEBAS.- Hola, abuelo… (Deja un paquete encima de la mesa, se inclina para besarlo, para, a continuación, librarse del abrigo y sentarse a su lado en el sillón) Mamá te envía una caja de bombones de licor… Alto secreto: nada de contárselo a papá. Mucho cuidado con que las enfermeras lo descubran… Hoy presentas bastante mejor cara… Parecías un cadáver cuando te trajimos, después del arrechucho… No me digas que te he pillado practicando para el más allá, ahí estirado, abuelo, con la mirada quieta enfocada en el techo… Es broma, es broma… Esto te pasa por fumar demasiado… ¡Qué desastre…! Los cigarrillos te los he traído yo: racionados; sólo cuatro, para después de las comidas, con la ventana abierta, pero poco… Hace mucho frío ahí fuera… No quiero que, por mi culpa, te resfríes… Lo que te faltaba… Te los escondo en el armario… (lo hace) ¿Quieres que conecte la tele…? Te he sacado unas fichas en la máquina… (El anciano continúa inmóvil) ¿Estás enfadado conmigo por no venir a verte hasta ahora…? Venga, ponte de buenas y habla tú un poco… Como quieras… Callado, estás más guapo… ¿Te duele algo…? ¿Quieres que llame a la enfermera…? Ya sé que soy pesado… Antes de que me olvide, papá dice que te mejores… Hoy tampoco va poder venir… Pone como disculpa andar muy ocupado… Un cagado, eso es lo que le pasa… A mi viejo, le hablas de caer enfermo y se nos pone rostro pálido… ¿Qué tal resultaba como hijo…? Trato, a veces, de imaginármelo de chico; pero se me emborrona la película… La verdad, le hicisteis pocas fotos. Tampoco era tan feo… No guarda parecido conmigo… A ver si va a resultar que no es mi padre… A Isabel, sí se parece, en cambio… Claro, porque mamá y él la fabricaron de primera tacada, en pleno desahogo… Oye, se me seca la boca con tanto parloteo… ¿Un poquito de agua…? Tendrías que beber mucho, por la próstata… (El anciano niega con la cabeza) Albricias, ya te hemos despertado…

ABUELO.- (todavía sin moverse).- Excusaste venir. No necesito nada. Aunque se te agradece…

SEBAS.- Papá y tú no os parecéis en absoluto… Será por eso que, de siempre, me he llevado superbién contigo… A ver, ¿te ahueco las almohadas, camastrón…? Para una vez que vengo… (No espera respuesta y las coloca) ¿Qué tal tú, con tu padre…? ¿Os entendíais…?

ABUELO.- No me acuerdo… Y deja de moverme: me mareas…

SEBAS.- Perdone usted… (Vuelve a su asiento) Papá se ha creído siempre estar en posesión de la verdad absoluta. Los demás, a su lado, unos estúpidos… Nunca he soportado esos aires perdonavidas que se gasta conmigo…

ABUELO.- Se te pasará y a no tardar…Tempus fugit… No es bueno prolongar la adolescencia indefinidamente… Anda, ayúdame a estirar las piernas… Basta con que te ocupes del carrito del helado… (Echa los pies fuera de la cama)

SEBAS.- ¿El carrito…? ¿Qué carrito…?

ABUELO.- Ese artilugio al que estoy sujeto por medio de una sonda y otras miserias que recordar no quiero…

SEBAS.- Ah, ya caigo… (Le sujeta el andamio con ruedas donde va colgado el tratamiento) Siéntate en el sillón…

ABUELO.- ¿No te he dicho que prefiero caminar un poco…? Necesito saber si conservo las piernas… Apenas si las siento…

SEBAS.- Vaya Rambo andas hecho… (Vuelve a ocupar su asiento y contempla, preocupado, los torpes movimientos del abuelo; luego, vuelve a su tema) Con mis hijos, me pienso comportar de otra manera… Ni se te ocurra ir a morirte ahora, abuelo, por favor… Tienes que conocer a lo que venga… Ya estamos de tres meses. Y es un niño: lo dice la barriga de la madre que lo tiene que parir; según mi suegra, claro…

ABUELO.- Tu padre… ¿Qué pasa con tu padre, Sebas…?

SEBAS.- No pasa nada…

ABUELO.- Debiera pasar algo… ¿Has intentado quedarte a solas con él y hablarle como lo estás haciendo ahora conmigo…? Y se te ha puesto a huevo… El que lo vayas a convertir en abuelo, seguro allanará mucho el camino…

SABAS.- Ni una palabra para felicitarme, al enterarse. Me miró raro y siguió con lo suyo, que era leer el periódico… Bueno, miento: antes de volver al crucigrama, me invitó a que sentara la cabeza… Mi padre quiere así, marcando las distancias, no vaya a ser le hagas perder su tiempo… Y con mamá procede igual: no sé de qué me quejo… Ella se ha acostumbrado. No es mi caso… “¡Trata de comprenderlo y pídele perdón: tu padre está cansado…!”, me aconsejaba ella, hace un montón de años. Su receta infalible con papá: agachar la cabeza y ponerse de rodillas… No, muchas gracias… “Sí, majestad; no majestad”… Le encantaba humillarme delante de la gente. Como si se avergonzase… (Cambia de conversación) ¡Qué calor hace aquí…! ¿Tú no te ahogas…? Voy al cuarto de baño, perdóname un momento… (Desaparece por la puertecilla)

ABUELO.- O sea que has venido para esto… Una encerrona sobre el tema paterno…

SEBAS.- (dentro) Habla más alto, abuelo… No te oigo… Enseguida termino… (Se oye un ruido de cisterna. Se abre la puertecilla y regresa a escena) ¿Qué me estabas diciendo…? ¡Vamos a hacer un selfie…! (Se coloca al lado del Abuelo y hace una autofoto con el móvil que saca del bolsillo) Hemos salido los dos de puta madre… Yo, más favorecido, claro…

ABUELO.- ¿Sabes lo que tengo…? Sí, ¿verdad…? Entonces, vamos a dejarnos de poner paños calientes… ¿Hasta dónde habéis permitido que llegase el rencor entre vosotros…?

SEBAS.- Mejor será que vuelvas a la cama y descanses un rato…

ABUELO.- ¿Le has faltado al respeto…?

SEBAS.- Mira cómo me río… Pretendía seguir pegándome cuando era mayor de edad y le había superado una cuarta en altura… Por supuesto que me defendí… No me arrepiento…

ABUELO.- Has esperado a que esté aquí para contármelo…

SEBAS.- ¿Le pusiste tú a él alguna vez la mano encima…?

ABUELO.- Sí, claro… Y su madre, argumentando con la zapatilla, y algunos profesores en la escuela usando la regleta hasta dejar señalado tu trasero…

SEBAS.- Nunca lo hubiera imaginado…

ABUELO.- Corrían otros tiempos… Golpear a un niño se suponía una solución educativa para los problemas de comportamiento… Un castigo ejemplar socialmente aceptado… Otro contexto: sólo así se explica… ¿Querrás hacerme un pequeño gran favor, Sebas, antes de que esto acabe…?

SEBAS.- No seas cabrón, abuelo… Si algo no soporto es el chantaje…

ABUELO.- Estoy dispuesto a actuar de intermediario…

SEBAS.- Si vuelves a mencionar el tema, yo me marcho…

ABUELO.- Demasiado dolor para llevármelo de recuerdo al otro lado… (Se sienta en el sillón) Asegúrame, al menos, que ya lo has superado y a tu padre has dejado de considerarlo un enemigo…

SEBAS.- Lo que pueda sentir hoy por mi padre permanece dormido… Y llegas tú y pretendes que lo aliente…

ABUELO.- Me gustaría dejar mis asuntos en orden, habida cuenta de que me estoy muriendo…

SEBAS.- Bueno, ¿y qué…? ¿Cuántos años te llevas por delante de ventaja…? Y además, no va a ser todavía; faltan semanas, meses… Deja de fastidiar y ocúpate de tus asuntos, ¿vale…? ¿Te he contado que ya da patadas el bebé en el vientre de su madre…?

ABUELO.- Sale a su padre… Estarás satisfecho…

SEBAS .- Para ya de joderme, maldita sea…

[Se abre la puerta del pasillo y entra una enfermera de mediana edad, vieja en el oficio, portando una bandeja]

ENFERMERA.- Hora de merendar. Con permiso. (Deja la bandeja sobre la mesa y comprueba el goteo) Te veo en muy  buena compañía… Se te parece horrores, de lo cual deduzco que este chicarrón del norte viene siendo tu nieto… Por cierto, ¿he dicho “buenas tardes”?

SEBAS.- Ha acertado a la primera… Sebastián padre, Sebastián hijo, que vendrá otro día, y Sebastián espíritu santo; servidor, para el caso…

ABUELO.- Ahora no tengo hambre…

ENFERMERA.- Si por apetito fuese, en los hospitales ni quisque probaría bocado; por el calor, sólo se bebería agua… Empieza por el zumo y el resto lo vas tragando poco a poco… Ánimo, chico… Hay que ponerse en forma… Aquí no matamos de hambre al paciente, a no ser que sean unos pesados… Sé bueno y cómetelo todo… Nada de pasárselo a tu nieto. De necesitar algo, un pequeño timbrazo: no hace falta alborotar la casa… Hasta más ver… Ah, por cierto, si la emprendéis con otra sesión parlamentaria, bajad un poco el volumen, por favor: se os escucha perfectamente desde fuera… (sale)

SEBAS.- Me parece que voy a marcharme…

ABUELO.- Espera un poco… Puesto que hemos empezado hablar de ciertos temas, será mejor no dejar cabos sueltos… Puede que, algún día, tus hijos también te pidan cuentas… Procura tener preparada una buena respuesta… Ayúdame a tumbarme… Me encuentro fatigado… (Proceden) Muchas gracias…

SEBAS.- Venga, abuelo… Me he puesto muy nervioso y te pido disculpas… Siento haberte gritado y que la bruja esa entrometida haya estado poniendo la antena de radio macuto todo el rato…

ABUELO.- Se tardan demasiados años en aprobar la asignatura de los hijos, una carrera que solemos dejar inacabada… Hace años y años que tu padre y yo solo intercambiamos frases sin sentido, a modo de cortafuegos… Supongo nos tenemos miedo el uno al otro… Por contraste, afortunadamente, con mi padre, el bisabuelo Andrés, al que no conociste, no existe ningún tipo de problema retrospectivo. Solución metamórfica: con el paso de los años, me he convertido en él sin darme cuenta…

SEBAS.- Tratas de colármela doblada, dando por hecho que los padres son más ecuánimes y más generosos que sus propios hijos…

ABUELO.- Afirmo que resulta más fácil ser hijo que ser padre… Tú, tranquilo, muchacho, el acertijo tiene solución. De no ser así, madres e hijas no lo hubiesen resuelto antes que nosotros; no iban a ser más listas…

SEBAS.- Habló el viejo machista resabiado…

ABUELO.- He dicho “más”, no “tan”… Dejemos los adverbios tranquilos. Vamos a lo que importa…

SEBAS.- Por lo que a mí respecta, ejercer la paternidad de igual a igual…

ABUELO.- Tú y él colegas… ¡Pobres bisnietos míos…! ¿A quién recurrirán al fallarle las fuerzas…? Renunciar a ser padre llega a resultar cómodo… “Aquí, un amigo; choca esos cinco, tío; pero a mí no me vengas con que resuelva tus problemas”…

SEBAS.- Ya vuelves a hacer trampas. No se trata de eso…

ABUELO.- Por supuesto que no. Resumen de lo publicado: intentemos no hacer daño a la gente…

SEBAS.-  (Se pone a revolver en la bandeja) ¿Te has puesto en huelga de hambre o qué coño te pasa…? Sandwich mixto, pieza de fruta, zumo natural… Y todo a cargo del contribuyente…

ABUELO .- Quizás, luego, más tarde…

SEBAS.- Puedo bajar a la cafetería y conseguirte una ración de algo…

ABUELO .- Deja, no te molestes…

SEBAS .- De paso, a ver si se me despeja la cabeza…

ABUELO .- Haz lo que quieras…

SEBAS .- (de nuevo exasperado) Haz lo que quieras tú… Prueba los bombones que te manda la mamma… Todavía mejor: abrimos la ventana y das unas caladas… María o tabacalera, ¿qué prefieres…? Hoy me pillas surtido… Lo que sea, pero deja de mirarme de ese modo, poniendo cara de fiscal del distrito… (Se dirige a los pies de la cama, coge la manivela y comienza a elevar la cabecera hasta dejarla casi vertical) ¿Te ha molestado alguna cosa que haya podido decirte…? ¡Contesta…!

ABUELO.- Deja de tocar el organillo. Mi columna no está para esos trotes…

SEBAS .- ¿Vas a responder o no…?

ABUELO.- Intento defender a mi hijo… Justo lo que vienes predicando hace ya un rato… Un hijo es para siempre; en cambio, un padre tiene fecha de caducidad a corto plazo… Avancemos un paso más en el razonamiento: si algún hijo de puta malnacido se dedicase a causar sufrimiento permanente, allá donde más duele, a una de tus criaturas, ¿cómo reaccionarías…? Apunta también la indiferencia en el programa de festejos…

SEBAS .- Ponte en lo peor: así reaccionaría… ¿Para qué lo preguntas…?

ABUELO.- Supongo que te habrás dado cuenta a estas alturas: tu padre es hijo mío… Estoy intentando defenderlo… Él no lo hará, seguro, temiendo lastimarte…

SEBAS.- Te has puesto de su parte, pedazo de cabrón… Me has llamado hijo puta… Vete a la mierda, abuelo… (Aprieta el timbre en la cabecera de la cama y se pone el abrigo) Vigila la medicación que estés tomando. Sin duda, le sienta mal a tu cabeza…

[Entra la Enfermera]

ENFERMERA .- Ya estoy aquí, rauda y veloz… Pero bueno, la casa sin barrer… ¿No hemos quedado que se tomaba la merienda…?

SEBAS.- Me voy ya, enfermera… Quería que lo supiese…

ENFERMERA.- No hacía falta… Estos nietos nos alegran la vida; lástima  que siempre acaben por marcharse… Mis hijos, chico y chica, se han negado los dos a hacerme abuela; no están los tiempos, dicen, para sonajeros… Así el mundo no avanza… Vete tranquilo, hombre… Nosotros nos encargamos de todo, a cambio de un salario de miseria…

SEBAS.- Hasta otro momento, abuelo…(Está a punto de besarlo pero lo piensa mejor)

ABUELO.- Medita sobre lo que hemos estado hablando…

SEBAS.- Por descontado. Gracias por todo, enfermera… (Sale de forma un tanto atropellada)

ENFERMERA.- Y dale… Auxiliar de enfermería y a mucha honra… De nombre, Marisol, por si faltaba el dato… ¿Dónde me habrá visto tu nieto los galones…? A ver si aprendéis a distinguir los uniformes… Vaya, al fin solos… Una tarde de perros para andar por ahí fuera… Aquí dentro se está tan a gustito… Venga, hagamos a un trato entre señora y caballero: voy a estar ausente cerca de media hora… ¿Qué tal si te dejo abierta esa ventana y tú aprovechas y te fumas, sin que yo me entere, uno de esos cigarros que te ha dejado el nietísimo bajo llave, no fueran a escaparse…? A cambio, prométeme que te tomarás toda la cena…

ABUELO.- Me tratáis como a un condenado a muerte…

ENFERMERA.- De eso nada, abuelito. Pienso traerte el menú de la casa: merluza hervida con puré de calabaza; y natillas, de postre… Vamos, ni en el Titanic… Así es que arriba, venga… Pongámonos en marcha… (El Abuelo se incorpora y se dirige hacia el sillón) Mejor darse primero unos paseítos por la suite nupcial… Yo te alcanzo la mercancía después… Convertida en camella a estas alturas… Porque no te salgas de rositas, me pido uno de esos bombones de licor enviados, de matute, por tu nuera… Y deja de poner cara de bobo… La manía de dejar puertas sin cerrar… Desde el office se oye todo, toma nota…

ABUELO.- Totus tuus… Probablemente, estén envenenados con cianuro potásico…

ENFERMERA.- Me arriesgaré… (Abre el paquete que está sobre la mesa) Cuéntalos: uno solo… Y ahora escucha… Mi padre, un viva la virgen de cuidado, arruinó la vida de mi madre antes de abandonarnos. Yo tendría unos catorce o quince años. Ella fue quien me sacó adelante.  Jamás volvimos a tener noticias suyas; en todo caso, siempre a través de terceros, deseosos de hurgar en nuestra herida… Falleció hace un montón de años. No recuerdo haber llorado tanto como entonces. Me acordaba de nuestros paseos dominicales, siendo yo muy pequeña… Él me compraba helados, caramelos, globos… Llegó a regalarme una cometa enorme, con cintas de colores… Es hoy y todavía puedo sentir el tacto rugoso de su mano apretando la mía… Aquel bala perdida, perfecto sinvergüenza, bajo tierra, sigue siendo mi padre… Me conformo con poco…

ABUELO.- Dejémoslo por hoy… Necesito hacer una llamada…

ENFERMERA.- Hasta dentro de un rato. Vuelvo y fumamos la pipa de la paz, ¿qué te parece?… (Sale. El Abuelo utiliza el móvil  que lleva en el bolsillo superior del pijama)

ABUELO.- Fuera de cobertura en este momento… Contesta mi llamada, por favor… por favor…

FIN DE “EL ESLABÓN”

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R. S.- Primero, me persiguieron los nazis; luego, el Comité de Actividades Antiamericanas… Por eso me interesa tanto la manía persecutoria…

Durante mi más tierna infancia, allá por los 50, tres eran tres los títulos que, al parecer (ninguna era autorizada para menores), daban mucho miedo – “cagana” para las huestes en pantalón corto de las Casas Baratas ferrolanas-: “La Escalera de Caracol” (Robert Siodmak,1945) “Los Crímenes del Museo de Cera” (André de Toth, 1953) y “Las Diabólicas” (H. G. Clouzot, 1955). Con el tiempo, sus  gozos y sus sombras me serían devueltos vía TV, para quedarse para siempre en la memoria.

 

Acabo de montarme un pequeño ciclo Robert Siodmak, centrado en su “cine de psicópatas”, tan lleno él de orates frates de lo más selecto de la cinematografía mundial.

Su magna aportación al Cine Negro en general se la dejo a los que entienden de estas cosas y te explican que es hijo póstumo,en lo formal, de las luces y sombras del Expresionismo Alemán -Robert Wiene y su “Gabinete del Dr. Caligari” (1919), Fritz Lang y su “Dr. Mabuse”(1922), F. W. Murnau y su “Nosferatu” (1922)…-; su ideología habría que situarla en los USA depresivos, a partir de la literatura muy cocida de tipos como Hammet, Chandler,  Cain o Thompson, encargados de dejar bien claro que la mafia jamás se conformará  con dominar la economía y aspirará a hacerse con el poder político…

PAPÁ

MAMÁ

***

Supongo que la “masterpiece” más valorada de Robert Siodmak sigue siendo “Forajidos” (1946), a partir del texto Hemingway… Aquí yo, tan mío, sin quitar ni poner rey,  guardo como oro empañado un filme suyo de aventuras- que no es “El Temible Burlón”, que le vamos a hacer- made in 1944, titulado “La Reina de Cobra”, en glorioso technicolor, protagonizado por una María Montez que era como Ivonne de Carlo, sólo que más  montañosa, como su nombre indica, y no menos exótica… Volveremos sobre él un poco más abajo…

Antes de meternos en faena rememorativa, quiero lanzar tres hurras con hipo incorporado por el padre que lo engendró a él y a su hermano Kurt, cuya novela “El Cerebro de Donovan”, joyón de la S/F de laboratorio, tuvo la malísima suerte de no ser llevada al cine por su tío Roberto, director especialmente dotado para esos berenjenales de la mente retorcida, y no te digo nada cuando se encuentra metida en un frasco de formol como es el caso.

***

Centrémonos en Robert Siodmak, para variar… Su biografía, de lo más ajetreada a nivel geográfico, transcurre entre 1900 y 1973, empezando en Dresde, donde las porcelanas, y acabando en Locarno y su lago suizo, con aterrizajes forzosos en los USA, Berlín, el París de las Francias, otra vez los USA y otra vez Europa…

Su última película ni siquiera llegué a verla… “La Invasión de Los Bárbaros” (1968), coproducción germano-italo- rumana, constaba de dos partes (180 minutos, en total) y se estrenó en España en un único refrito de 82 minutos, suprimiendo las secuencias “eróticas”… Su reparto incluía a Orson Welles, Laurece Harvey, Harriet Andersson, Michael Dumm, Sylva Koscina, Honor Blackman… Puede que me decida a visionarla ahora, aunque lo dudo…

***

ENSALADA DE PSICÓPATAS

COSECHA 1944

LA DAMA DESCONOCIDA (“PHANTON LADY”)

Partiendo de un texto tan  bien acabado como la novela William Irish, Siodmak iba a jugársela en las distancias cortas y las largas. El riesgo de cometer adulterio con la misma resultaba evidente. El antiguo lector, ahora espectador, devenido en Otelo, no iba a perdonar le echaran a perder una intriga perfectamente administrada en centros de interés, redactada con aquel estilo alucinado, omnipresente en Cornell Woolrich (Guillermo el Irlandés era seudónimo).

¿Pues no va el  kamikaze y se permite presentarnos al asesino en mitad de la función, un Franchot Tone absolutamente desbocado que va a hacerse con la función el resto del metraje…? Sólo un Alfred Hitchchcock se atrevería, casi dos décadas más tarde, a cargarse en la ducha- ustedes ya me entienden- a Marion Crane, a media hora de comenzada la película…

La protagonista femenina, Ella Raines, aliño recurrente en la ensalada que estamos preparando, habrá de conformarse con el papel de víctima siguiente de un psicópata empeñado en impartir un master sobre el “serial killer” oficial y caballero. La encerrona final de ambos en el apartamento del falso inocente es de lo mejorcito de Siodmak…

COSECHA 1945

LA ESCALERA DE CARACOL (“THE SPIRAL STAIRCASE”)

La víctima aquí, Dorothy McGuire,  todavía lo va a tener más difícil para sobrevivir, sordomuda ella, como lo iba a ser tres años más tarde, “Belinda” (lo de Johnny, se había quedado en el camino en el estreno español, lo cual, incluso, se agradece habida cuenta su carácter de vergonzante spoiler), una aclamada peli Negulesco, que le hizo ganar un oscar a su protagonista, Jane Wyman.

Volviendo a la escalera retorcida… Érase que se era una gotica mansión bastante tenebrosa; una atribulada anciana, Ethel Barrymore, al cuidado de la protagonista y, faltaría más, el psicópata de guardia, con la misión a voces de deshacerse de las criaturas defectuosas de este mundo, a quien, sin más dilaciones, paso a presentarles…

Lo mejor de la función, una vez más,va a ser el malsano clima de la cinta; pero, sobre todo, la esteticista filmación de los asesinatos, lo cual nos lleva, de nuevo, a don Alfredo y la secuencia del complicado apiole de Gromek en “Cortina Rasgada”, tan jaleada por la crítica seria en 1966…

P. N. – Nada, que no damos hecho… A ver si metiéndolo en el horno…

Andaban por allí también Rhonda Fleming, a quien el glorioso Blanco y Negro impide demostrar lo flamígera que era ya de jovenzuela; George Brent y su bigote; Kent Smith, al que tanto gustaban las mujeres-pantera;  una Elsa Lanchester, borrachina y parlanchina, que no levanta cabeza tras sus bodas de trinitotolueno con la Criatura  aquella que le fuera asignada sin tenerla a ella en cuenta… En la vida real (?), tuvo la suerte, sin embargo, de estar casada con Charles Laughton, cuyo parecido físico con el que esto escribe ya he señalado alguna vez… y, a las pruebas me remito, con este “quién es cuál” situado en la infancia…

¿ C. L. o J.T. …?
¿Ambos a la vez, quizás…?.

 

El guion tenía como base “Some Must Watch” (“Alguien Debe Vigilar”) una novela de Ethel Lina White, autora también de “House of Wax”, o sea “Los Crímenes del Museo de Cera”.

PESADILLA (“The strange affair of UNCLE HARRY”)

El rótulo que cierra la peli ruega al espectador que no rebele a sus amigos el final, para que everybody pueda disfrutar del mismo. Los españoles, spoilers por naturaleza, nos apresuramos a llevarle – en cierto modo- la contraria.

El Tío Harry del título original, poco que ver con el Uncle Charlie hitchcockiano en “La Sombra de una Duda”, que bordara Joseph Cotten or something (Marta Virginia dixit) como asesino de viudas.

…Y, menos todavía,  con un avezado especialista en villanos, cínicos y/o desaprensivos, éste que fingía ser el perfecto sinvergüenza allá donde pasara, George Sanders, más conocido por Addison DeWitt en su momento álgido de un carrerón artístico y vital que habría de acabar en la Costa del Sol de muy mala manera.

Verlo convertido en solterón balbuceante, juguete favorito de sus dos harmanas Lettie y Hester, ambas para vestir santos también cualquier día de aquéllos, en compañía de Nonna, sirvienta entrometida, la que faltaba para el duro, produce en todo espectador medianamente sensible una vívida sensación de desconsuelo solidario.

Para acabarla de liar, cuando el buenísimo de Harry, por fin, lográ ligar con un linda señorita capitalina, Deborah Brown (Ella Raines) y llevársela si no al huerto, por lo menos al observatorio astrológico donde tiene instalado un potente aparato (telescópico), va Leticia (Geraldine Fitzgerald), la reina de la casa de los Quicey, y se empeña en meterles palos en la rueda de una bicicleta de impoluto amor, lo que desencadenará los posteriores acontecimientos psicopátológicos, convirtiendo a la familia en pleno en sospechosa. El arsénico y el encaje antiguo van a centrar un conflicto que los Hnos. Marx hubiesen resuelto sin tantas medias tintas…

G. M. .- Siendo descendientes de Thomas de Quincey, ¿ cómo no iban a dedicar lo mejor de su arte a asesinarse los unos a las otras…?

“Pesadilla” puede que no sea mi Siodmak favorito; pero considero su visión recomendable para los interesados en la “family life” con efectos alienantes, formando parte de un posible ciclo, con  aquel devastador Ken Loach de 1971, para abrir boca y ponerse a gritar de puro espanto, que no todo iban a ser seminarios sobre “La Familia, la Propiedad Privada y el Estado”  o, ya puestos,  el terrorífico discurso de Brando durante escena de la mantequilla en el Tango Bertolucci, nuevamente convertida hoy en piedra de escándalo…

EL SOSPECHOSO (THE SUSPECT)

Hitchcock, el viejo zorro,  aconsejaba a los directores no hacer cine con niños, perros o Charles Laughton… Te pongas como te pongas, van a terminar siempre en convertirse en las estrellas del evento… Lo de mi doble y mitad, a lo mejor,  se refería a  “La Posada de Jamaica” (1939), basado en un texto DuMaurier, último título de su etapa inglesa. Habrá de reconocer su responsable que Charles Laughton se erige lo más brillante de una peli que parece hecha con demasiada prisa y sin demasiadas ganas. Con “Rebeca”, también a partir de Daphne DuMaurier, con George Sanders volviendo a las andadas de villano, por cierto, la cosa iba a salir de otra manera…

“El Sospechoso” juega con la posibilidad de que un hombre bueno y amable se decida por la viudedad premium, vía uxoricidio express de andar por casa. Visto lo visto, la arpía que le había tocado en suerte hasta que la muerte los separase, la sospecha se convierte en certeza a primeras de cambio.

…Y tenéis suerte que hoy me pilláis de buenas, que si no…

La peli se guarda lo mejor para el final, revisitando la fábula de la rana y el escorpión cambiada de registros: un desenlace feliz y desgraciado al mismo tiempo. Ella Raines, por una vez,  llevará las de perder, por su mania de enamorarse de quien no se debe…

COSECHA 1946

A TRAVÉS DEL ESPEJO (“THE DARK MIRROR”)

¡Pero si hasta en el prospecto se informaba ya de la madre del cordero…! Gemelas, las Gemelas Collins, Terry y Ruth, una malísima y otra de regular a mala, cómplices de un crimen, empeñadas en servirse mutuamente de coartada, con la poli con la picha hecha un lío por saber a quiénes habría que sentar en el banquillo como culpable y como cómplice, respectivamente… Olivia Melania de Havilland oficiando el más difícil todavía con una impecable solución técnica a la hora de figurar ambas en el mismo plano. Tal que así…

-¿Y si jugamos a ” yo soy yo y tú eres tú”, hermanita…?
– Conseguirás que me duela la cabeza…

That´s all, folks… O casi todo…

Al mismo juego se han apuntado un montón de “celebrities”, con desigual fortuna… Recordemos algunos títulos con un par, para pasar el rato, empezando por “Cobra Woman” (“La Reina de Cobra”,1944), del propio Siodmak, lo que evidencia su interés por las criaturas duplicadas.

 

 

 

 

…Y ahora vamos a parar porque estoy empezando a marearme… Supongo que – además de las de Pili & Mili y las Hnas. Kessler propiamente dichas- ya se habrán convencido de que pelis  de gemeliers haberlas haylas de distinto pelaje y condición, que es lo que queríamos demostrar.

Fiel a mis afectos, me quedaré con el “Dead Ringers” de David Cronenberg, con Jeremy Irons como ginecólogo psicópata, aficionado al diseño de instrumental quirúrgico, que se trae un mal rollo que te cagas…

COSECHA 1957

EL DIABLO ATACA DE NOCHE (Nacht, wenn der Teufel kam”)

Por evitarse líos con los del Comité de Actividades Antiamericanas, Siodmak regresa a Berlín y la emprende con el caso de Bruno Luebke, un asesino en serie que había actuado en Hamburgo durante la Segunda Guerra Mundial, cuya cacería por parte de las S. S. ocupa el corazón de esta manzana envenenada: la historia de un psicópata actuando por libre en una nación dedicada al exterminio de judíos, izquierdistas, gitanos, disminuidos físicos, homosexuales etc., en aras de la mejora de la raza aria, va a poner en un brete a las autoridades competentes: por un lado, justifica los excesos de celo policiales; pero, por otro, puede poner en solfa las excelencias del sistema… Como decía el cornudo don Friolera: “En el Cuerpo de Carabineros no hay cabrones…”

“Por la noche, si el diablo viniera” fue la película alemana más premiada del año, siendo nominada para mejor película de habla no inglesa. Seguramente, se trate del trabajo más riguroso del Herr Siodmak… y es que la sombra de Brecht es alargada…

 

B. B. .- No diría yo que no…

***

Ea, pues ya está aliñada la ensalada de maníacos… Definitivamente, voy a intentar bajarme en mula una versión completa de “La Invasión de los Bárbaros”- que no es lo mismo que “Las Invasiones Bárbaras” (2003) de Denys Arcand-, por si acaso me he estado perdiendo algo…

 

PD) Si después de tan suculenta ensalada se han quedado con hambre, prueben a ver “2000 Maníacos”…

FIN

R. L. .- ¿Por qué no se me ocurriría hacer también una “Satisfaction” con los Rolling…?

FARSA Y LICENCIA DE RICARDO LESTER, QUE NO LEICESTER, BORN IN FILADELFIA

Cualquiera lo diría… Enseguida se explica el acertijo. Inglaterra lo hizo- y lo hizo bien: de Lester a Leicester, y ríase la gente-, a partir de 1953, que fue cuando, incipiente veinteañero, se trasladó a la Púdica Albión para intentarlo, con su bagaje televisivo USA, en la tele británica.

¡Y a mí, también…!

 

Iba a tardar casi una década apenas prodigiosa en realizar su primer largo, “It´s Trad, Dad” (“Es jazz tradicional, papaíto”, 1962) , ignota comedia musical sobre bandas de  jazz y cantantes rockeros, a la que siguió “Un Ratón en la Luna” (1963), con Margaret Rutherford y Terry Thomas al frente del reparto, título enclavado ya en su marca de fábrica: “Cine del absurdo”, con el humor uniformemente acelerado como banderín de enganche, donde el montaje, a nivel imaginario y a nivel verbal, se convierte en el rey de la comedia.

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Una curiosidad asesina de gatos a rayas, blancas o negras, a elegir: todavía se me alborotan los meningococos de pensar con la cabeza cuando evoco un montaje supuestamente suicida de “El Tío Vania” de Chejov, texto sacrosanto donde los haya, emprendido por San William Layton y su discurso del método (Stanislavski), a finales de los 70, con Ana Belén sobre columpio, Carlos Lemos, Enriqueta Carballeira, José Pedro Carrión, Maruchi Fresno y un montón de lumbreras hasta completar elenco.

En el fondo,o mejor, en la forma, el truco empleado resultaba muy simple: imprimir a la acción escénica el ritmo alocado de las silent movies, rozando, por momentos, el rizo de los dibujos animados, en un correveidile de ajetreados personajes, a 78 revoluciones rusas por minuto… A ver quién era el guapo que se atrevía a calificar los parlamentos Chejov de monótonos o de faltos de ritmo… Crítica y público se pusieron de acuerdo en aplaudir aquel ensayo escénico con tanto vodka y tan poca gaseosa…

En 1991, un montaje de las “Comedias Bárbaras” de don Ramón, representadas de una sola tacada, seguía aún con el dale que te pego; su blasonada dramaturgía  volvía a estar sometida a parecido tratamiento: la propulsión a chorro en la puesta en escena, esta vez bajo la batuta de José Carlos Plaza, compañero de Layton en tantas aventuras teatrales (el TEI, el TEC, el CDN…). Hasta el tiovivo enloquecido de “Extraños en un Tren”  hubo de reconocer que le habían ganado la partida…

Uno no sería uno, camarada Tovarich, si no se hubiese apresurado a trinar mostrando ciertas reticencias culo de mal asiento, partiendo de la base que el verbo valleinclano aparecía tocado, que no hundido, de tanto ir a la fuente , a la que salta con coturno saltimbanqui…; y más, teniendo en cuenta esta sesión continua tres en uno…

Y esto lo escribe alguien que la emprendió con la serie completa de “Yo, Claudio”, desde las cuatro de la tarde hasta el final, tumbado en un triclinio en compañía de otros, con gran fuente de calamares a la romana al alcance de la mano y botella de lambrusco para empinar el codo, como sustento lupercálico de un castigo divino en forma de excelencias cabalgando sobre un tigre… Una vez aparecida Livia, no había manera de soltarse, con Calígula y Mesalina aguardando impacientes banderín de relevo… ¡Memorable..! Uno salía de semejante hartazgo placentero como la antedicha de la orgía sabatina: cansada, sí; pero visiblemente satisfecha…

… Y es que uno admira a Chejov; pero, a don Ramón María, que  no me se le meta en callejones sin salida con espejos… A mí, al Gran Señor de las Barbas de Chivo, que no me lo toquen, si pretenden salirse de pitiminíes… Eso de andar con cohetes en salvas sean las partes en número de dos (principales agujeros de entrada y de salida corporales), de la Ceca a la Meca, todavía tiene un pase con Mack Sennett o Max Linder… y, faltaría más, con el Free Cinema Británico, a la hora de enfrentarse a la comedia dislocada sita en la Carnaby Street del swinging London, según se sube, hacia la izquierda… A Valle Inclán, redundo en lo ya expuesto, no hace falta meneallo…

Hombre, volvemos a hablar de Richard Lester… Dichosos los ojos: ya era hora…

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Lester, el cineasta de los Beatles. Ya estaba etiquetado, y que pase el siguiente… ¿Para qué calentarse la cabeza…? John Ford / “La Diligencia”, Juan Ramón Jiménez / “Platero y yo”, Leonardo /la Gioconda, Beethoven / la 5ª Sinfonía, Gaudí / la Sagrada Familia… Les presento un everybody knows para clases medias bajas en calorías intelectuales (la coma es optativa y de colocación aleatoria… Hagan juego, porque da mucho ídem).

Tres fueron dos, los trabajos con con los chicos de Liverpool (“la piscina de los hígados”; o, todavía mejor, “la piscina de los vividores”…).

1964

1965

1967

“Cómo Gané la Guerra”, stricto sensu, no puede considerarse una peli Beatles, sino una  esforzada sátira antimilitarista un tanto cansina,  donde interviene John Lennon como clase de tropa ; uno de tantos, cuyo nombre  figura en los carteles después del de Michael Crawford, como estaba mandado.

En las que sí lo eran, el “macguffin” de luxe acabó por devorar el producto, hasta hacer invisible el Lester touch que impregna sus imágenes. Para consuelo de tontos, habría que admitir que, aunque “A Hard Day´s Night” o “Help” hubiesen estado dirigidas por Su Proletaria Majestad Sergei Eisenstein hubiese ocurrido tres cuartos de lo mismo…

Сергей Михайлович Эйзенштейн, poniendo cara de cabeza borradora

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A mediados de los 60, R. L. era ya un valor reconocido urbi et orbe. “The Knack and How to Get It” (“El gancho y cómo conseguirlo”, 1965) protagonizada por Michael Crawford y Rita Tushingham, a partir de un texto teatral by Anne Jellicoe, narraba airosamente un cuento lleno de ruido y desparpajo contado por un yanki en la corte del Rey Arturo que se las sabía todas… incluida la aguja de marear, a qué negarlo… En España, se estrenaría en la modalidad de Arte y Ensayo, lo que facilitó una versión original subtitulada imprescindible…

Llegó a continuación otra vuelta de tuerca al descojone puro y duro, “A Funny Thing Happened in the Way to the Forum”(1967), una producción anglo-norteamericana, estrenada inter nos  -para qué complicarse- como “Golfus de Roma”, un exitoso  musical de Broadway, con los cantables traducidos a la lengua de Arniches, en el que, además del omnipresente Michael Crawford, intervenían algunas de las estrellas que habían triunfado en la versión escénica:  el antiguo blacklisted Zero Mostel, Phil Silvers, Jack Gildford… y, at last (y en las últimas, víctima de un cáncer) but not at least, en el papel de Erronius, un Buster Keaton 70 años viejo, prácticamente agonizante, que cumplió como un Jabato  y un Goliat en el rodaje madrileño (estudios Samuel Bronston).

Hasta hace bien poco,  lo consideraba mi Lester favorito. De hecho, lo revisaba con frecuencia y siempre terminaba riendo a carcajadas, aunque no me crea ni poco ni mucho una fake news según la cual el autor del libreto, el muy pillín,  se habría inspirado en Plauto; o que el film, en principio, se hubiese pensado para Charles Chaplin, u Orson Wells, o Mike Nichols.

A “Golfus de Roma” le pasó un poco lo que al miniciclo Beatles. La Crítica se dedicó a celebrar la presencia de Buster Keaton en la cinta, pasándose tres pueblos a la hora del ditirambo tautológico, al dejar establecido algo que no hacía falta: la genialidad permanente e inalterable del Moderno Sherlock Holmes, el Cameraman o el Maquinista de la General,  e incluso ninguneando al resto de oficiantes a su lado.

B. K. .- Va por mí, y por todos mis compañeros, cómicos esforzados del primero al último…
ESCLAVA REPRODUCTORA.- ¡Pero, qué majo es el condenado…! Con éste voy a tener yo más que palabras…

 

Tutti Contenti.- ¡Gracias, generoso…!

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En el 68, no todo iban a ser mayos parisinos. Lester- como hará Woody Allen con su cuasi bergmaniano “Interiores” un década más tarde- parece sentir la imperiosa necesidad de demostrar que también sabe hacer cine en serio (?)… Nace así, made in USA, “Petulia”, protagonizada por una Julie Christie en sus años dorados- hoy, anciana venerable, hasta se atreve con la Reina Gertrudis el “Brannagh” de Hamlet-, George C. Scott y Richard Chamberlain, oficiando un triángulo escaleno, al socaire de un melodrama supuestamente escandaloso al que se le pasó el arroz hace ya mucho tiempo. El crítico Carlos Aguilar, scripsit sobre ella: “Repleta de todos los tics “modernos” de la época (montaje acronológico, frases a medio terminar,esteticismo) por ello mismo hoy resulta insoportable”.

Those were the days, my friend… Amarcord habernos carcajeado hasta troncharnos pronunciando su título “Pechulia”, en recuerdo de un fugaz plano medio de “Darling”, el film de John Schlesinger con el que la Christie había estado triunfando en el 65 (Oscar de Hollywood a la Mejor actriz).

Se abre ahora en mi estimación personal un amplio paréntesis donde meter títulos “si te he visto, no quiero acordarme”: “The Bed Sitting Room”, “Los Tres Mosqueteros”,”Royal Flash”, “Juggarnaut”,  donde el globo lesteriano parece irse deshinchando poco a poco, en favor de la industria taquillera…

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Hicimos las paces, por fin, en el año 76, año de muchísima gracia en el cual Lester va a ponerse dos veces tras las cámaras: “The Ritz” y “Robin y Marian”.

La primera de ellas fue empezar a verla y ponerle los cuernos a “Golfus de Roma”, hasta entonces, como quedó dicho en su momento, favorita del sultán en un harén tan rico en odaliscas de chinchón pal arrastre y siete velo.  “The Ritz”, una sauna por alegrías en el peludo escroto de Manhattan, frecuentada por lo mejor de cada casa (de citas) tenía dentro mucho tomate triturado: una Rita Moreno divina de la pequeña muerte en su papela de Googie Gómez, portorriqueñ@ con ansias de estrellato; Treat Willians, detective privado con serio problema en un antro como aquél a la hora del equívoco: su voz de pito-pito-gorgorito y una deslizante toalla (es anfibología) dispuesta a la bajada de bandera en cualquier momento; Jack Weston, bordando su papel de comerciante (hetero hasta las cachas) acosado por cuñadísimo mafioso, Jerry Stiller, para cumplir la orden de apiolarlo, según postrer deseo del suo papa; F. Murray Abraham, como Chris, cliente habitual en busca de emociones fuertes, enamorado todo menos platónico- y había cola… (de la que formaba parte un inolvidable personaje forgiano)- de los húmedos encantos del susodicho perseguido hasta el catre Gaetano Proclo (o sea Juanito Weston), recién salido de la sauna… Todos ellos y toda ella, habían triunfado en Broadway previamente, en lo que acabó siendo un ensayo general para la peli: el desmadre padre considerado como una de las Bellas Artes… y todo ello sin faltar al respeto a ningún gremio, por supuesto.

¡Chicos, al salooooón…!

Al final, se registró un empate técnico entre “Somehing funny happened in the way to the forum” y “Algo divertido sucedió en el interior de una casa de baños de Manhattan”, ambas nacidas para hacerte reír, y vive dios que prueba conseguida.

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No fui a ver “Robin y Mariam” en el momento de su estreno ni en años posteriores. De hecho, acabo de verla por primera vez la semana pasada, finales de noviembre de 2018. A ver cómo lo explico, aun a sabiendas de que me estoy jugando una retirada masiva de saludo…

Audrey Hepburn, su protagonista, se me había antojado siempre, en su exquisita sofisticación, una “presencia fílmica” más que una actriz  de amplio espectro propiamente dicha, para lo cual se hallaría seriamente condicionada por una apariencia física etérea  hasta la evanescencia, muy pero que muy producto de diseño. Así, habiendo participado en un montón de títulos interesantes-“Sabrina”,  “Guerra y Paz”, “Dos en la Carretera”, “Charada”, “Los que no perdonan” (Wilder + Vidor + Donen + Huston)-, de no haber figurado en ellas, las películas hubiesen resultado igual de apetecibles… Prueben a borrar a Ana Magnani de “Mamma Roma”, a Charles Laughton de “Testigo de Cargo” o a los Panero de “El Desencanto” … y comprobarán que el algodón no engaña.

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En 1974,  Visconti estrena su penúntima película, “Gruppo di Famiglia in un Interno”, rebautizada en España “Confidencias” (¡Perdona a tu pueblo, Señor…!), protagonizada por Lancaster + Berger + Mangano. La cosa no tendría nada de particular si no fuese porque el papel de Bianca Brumonti, marquesona ella, o sea: Mangano, le había sido ofertado previamente a Hepburn, la cual lo rechazó, dada la inmoralidad del personaje… Fue entonces cuando uno, que es muy suyo, decidió finalizar su tibio romance con la protagonista de “Vacaciones en Roma”.

A tan drástica decisión  ayudaba mucho, por cierto, la presencia Hepburn en “My Fair Lady”, donde se la nota incomódisima a la hora de interpretar a la Eliza del arroyo y en su salsa asistiendo al baile en la embajada.

Llovía sobre mojado en eso de rechazar ciertos papeles por distintos supuestos- y no solo morales-. La Signoret ya nos lo había dejado claro, sin embargo: ella haría de fascista en un film comunista pero no viceversa.

S. S. .- Espero que os habrá quedado claro… Y de lo de S. S., ya hablaremos otros día…

 

Velahí lo que sucedió con el estreno madrileño de “Petra Regalada” de Antonio Gala. El diario El País anunciaba para el 6 de septiembre de 1979, en el teatro Infanta Isabel, dicha función, protagonizada por una Amparo Rivelles que, tras veinte años de ausencia, se disponía a regresar a los escenarios españoles a muchos bombos y a muchos platillos, tras su fructífera estancia en Méjico lindo y querido.

Sin embargo, en su día, no sería ella sino Julia Gutiérrez Caba quien se encargase de ponerla en escena en el Teatro Príncipe, a partir del 15 de febrero de 1980, dirigida por Manuel Collado, con notable éxito, mira tú lo que son las cosas…

J. G. C..-  ¿Petra…? Una puta barata…. Bueno, y de la escenografía de Andrea D´Orico, ¿qué me cuentan…?

Rivelles hizo su entrada triunfal capitalina el 12 de septiembre, con una pieza bastante más benaventina, “Salvar a los Delfines”, de Santiago Moncada, dirigida por José Luis Alonso.

 

La verdad del “quita y pon” pareció deberse a que la profesión ejercida por Petra Regalada (la misma de la Sra. Warren) no parecía la más adecuada para una reintrée “comme il faut” de la que había sido Duquesa de Benamejí o Leona de Castilla, en otro tiempo. Ostras, pero si hasta llegó a afirmar que, en su filmografía, “Mr. Arkadín” de Orson Welles, significaba más bien poco: su papel era pequeño – y solo figuraba en la versión española, de las seis o siete diferentes que tuvo dicha peli-; o  que, en Méjico, había rechazado la oferta de Buñuel para intervenir en una película suya porque le coincidía con un proyecto teatral…

A. P. .- A mí esto no se me hace, caramba…
(Títulos de credito de “Mr. Arkadin”)

¿Qué quieren que les cuente, limeños…?  Lo del estrellato tiene que ser muy sacrificado;  y si no, que se lo pregunten a Gloria Swanson bajando la escalera en “Sunset Boulevard”, camino del martirio, secuencia que habría de servir a Ruiz Mateos de pauta para una de sus más celebradas interpretaciones televisivas…

Ser artista de Cine significa otra cosa, menos rutilante y menos histriónica. Cuando los dos caminos a la fama se juntan y revuelven, el mal suele hacerse presente y hay ocasión de arrepentirse, como avisa el I-Ching al consultante…

Pero, retomemos el affaire Hepburn… Héteme aquí que acabo de enfrentarme, en un momento de debilidad, a un “Robin y Mariam” pendiente desde siempre… ¿Y qué ocurrió…? No se me preocupen: enseguida se lo cuento…

Robin & Marian.- ¡Hola, estamos aquiiií…! ¿A que no te esperabas esta maravilla, cabronazo…?

Oh my goodness…! Por San Jorge que Alain Resnais, padre y muy señor mío de “El Año Pasado en Mariembad” (1961),  ya puede ir devolviendo credenciales como mejor cineasta sobre el Tiempo y su sigiloso transcurrir en nuestras vidas (y algún que otro milagro de por medio…).

 

Amo “Robin y Marian”… Pues ya está dicho, ea… Articula una perfecta “clockwork orange” , poéticamente elaborada, nacida para dar testimonio de que vivir / morir /soñar  nos enfrenta y obliga a un larguísimo viaje iniciático de frágiles texturas y agridulces sabores, cuya culminación trae consigo, a modo de pírrico botín, la pérdida de la juventud y  la inocencia. Habría que arrancarse los ojos, como Edipo, y los pabellones auditivos como Oichi, el Desorejado, para olvidar las cosas que hemos visto y oído. Sólo el amor curará tus heridas,  siempre que sea capaz de recuperar… De recuperar qué… Si ya lo decía Wordswoth: ¡de recuperar , mediante el recuerdo, la belleza de aquellos días de esplendor en la hierba…! Sherwood Forest rerzumando primavera; los alegres amigos y los enemigos cabreados: Little John, Friar Tuck, el Sheriff de Nottingham; y, por supuesto, ella, Maid Marian, ¿y qué puede importar ya no lo sea…?

Convertida en una de mis pelis favoritas de todos los tiempos, pongo mi culpa a mear; pero sin apearme de la burra Pichirila: la película se eleva por encima del impecable trabajo actoral Connery/Hepburn,  gracias a la maestría con que Lester mueve los hijos de la trama y crea un radiante clima de fallido triunfo, de aceptación, entre cínica y serena, de lo biográficamente inevitable…

Lo que vino después en la carrera del hombre de Filadelfia, allá por los 80, fue un refrito de mosqueteros, Butch Cassidy y Sundance Kid revisitados y un par de Supermanes con que llenar las arcas de la alianza entre el talento y las cuentas bancarias…

Pero siempre nos quedará “Robin y Marian”, enseñando a morir a Romeo y Julieta…