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ANYTHING GOES…

(DRAMA POLICIAL MUY COCIDO)

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ESCENA 1

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[Sótano sin ventanas; una puerta al fondo. A pesar de la semipenumbra reinante, enseguida se advierte que el conjunto se halla  bastante destartalado y polvoriento. Mobiliario a juego: un camastro deshecho en un rincón,  una mesa con una vieja máquina de escribir encima, presidida por un sillón frailuno y una estantería donde pueden verse diversos libros y un par de enciclopedias, todo ello en estado lamentable. En el centro  del escenario, una silla, sobre la cual vemos a NICK, atado y bien atado, con un capuchón negro que le cubre completamente la cabeza. Suena, insistente, el tema de “Rififi”, que se va apagando poco a poco…]

NICK.- ¡Ay, mísero de mí, ay infelice…! Hace sólo unos días, Nick O´Mara  se consideraba el más feliz de los gusanos en esta gran manzana… Pero ahora… Ahora me hallo prisionero en un lugar desconocido, a merced de un loco peligroso… (se pone en pie de un salto y canturrea, mientras ejecuta unos pasos de danza) Anything Goes, anything goes… ¡Cualquier cosa puede ocurrir… ¡ (Regresa a su asiento y procede a atarse de nuevo mientras habla) Mi nombre es O´Mara, Nick O´Mara, de lo cual ya he venido informando anteriormente… Trabajo como corrector de pruebas “free lance” al servicio de una importante revista neoyorquina, “The Black Mask”, seguro que les suena, donde publica sus trabajos  la flor y nata de la intelectualidad dedicada a los pulpos ficticios… Dashiell Hammet, mientras meaba a mi lado en los lavabos, me preguntó, en cierta ocasión, si sabía deletrear correctamente la palabra “ultrajante” y Raymond Chandler me pidió fuego una vez que me lo crucé por la escalera…Iba el pobre que no podía contar los escalones de uno en uno… Mas, silencio en la sala… Me ha parecido escuchar un ruido en las inmediaciones de este apestoso sótano… Pasos deslizantes que, furtivamente, se aproximan… Yo disimulo… (Se coloca la capucha y finge dormir)

[Estalla, de repente, una fuerte tormenta. Se abre la puerta y aparece MATARAZZO, un tipo de unos sesenta años, vestido de etiqueta, y a su vera, siempre a la verita suya, DOLLY, rubia platino cuarentona a lo Barbara Nichols, luciendo un vestido de lamé plateado y un bolso-bandolera haciendo juego.]

MATARAZZO.- Y ahora, ¿te lo crees, pedorra…? Jamás hablo por hablar… ¡Debieras conocerme mejor a estas alturas…!

DOLLY.- Huele fatal aquí… Pero, por lo visto no hay ventanas que abrir…¡Vaya un hedor a mingitorio cuartelero…!

MATARAZZO.- Te enseño lo que hay y tú te pones a hablar de meningitis… La culpa es sólo mía… A vosotras hay que trataros como a perras…

DOLLY.- Sin insultar, que me marcho a mi casa…

MATARAZZO.- Acabo de explicártelo todo de pe a pa, nena… Justo viniendo hacia acá… No te enteras de nada…

DOLLY.- ¿Cómo me voy a enterar si tu hombre lleva puesto un capirote…?

MATARAZZO.- No repliques y mira… (le quita la capucha a Nick) Te presento a este guapo muchacho, quien, además, posee mucho talento…

NICK.- ¿Dónde estoy…? ¿Por qué me han traído aquí…?

DOLLY.- ¿A esto llamas tú guapo…? ¡Pero si se ha meado, el muy guarro, por la pata abajo…!

NICK.- Señorita, por dios… ¡Pídale que me suelte…!

DOLLY.- “Señora” para ti, y muy señora… ¿De dónde habrá salido este jovenzuelo incontinente…?

MATARAZZO.- (a Nick) Tiene razón: es toda una señora…Va de eso, por lo menos… Tú tampoco te pases, dulce corazón… El chico aún debe de estar conmocionado… Tranquilízate, amigo… ¿Quieres agua…?

DOLLY.- Mejor unos pañales… Me aburro, darling… ¿Es esto todo lo que hay de interesante en este pedazo de agujero negro…?

MATARAZZO.- Espera y verás, no seas Santa Tomasa… Nuestro ilustre invitado va muy pronto a jugar un importante papel en nuestras vidas…

DOLLY.- Piensa matarnos en cuanto te descuides… ¿No has notado la cara que se gasta de asesino a sueldo…?

NICK.- Yo le juro, señora, que mis intenciones son completamente honestas…

MATARAZZO.- Me gusta que lo menciones, chico… La moral, ante todo… Voy a soltarte; pero no hagas tonterías… Tango a mis hombres apostados a unos metros de aquí,  vigilando al otro lado de esa puerta…

VOCES (fuera).- ¿Pasa algo, jefe…?

MATARAZZO.- Tranquilos, todo en orden…

VOCES (fuera)- Morituri te saludan…

MATARAZZO.- Da gusto oírlos… ¿Qué me dices a eso…?

NICK.- ¡Haré lo que usted quiera, se lo juro…!

DOLLY.- Si se lo ordenas, seguro te la sorbe con una pajita… No tanta pericia como yo, naturalmente…

MATARAZZO.- ¡Serás escatológica…! No sé cómo te aguanto… (procede a desatar a Nick) Tranquilo, tranquilo… Tómatelo con calma chicha… Pega unos cuantos brincos para ponerte al día en circulaciones…

DOLLY.- Sólo faltaba que se dedicase a hacer la cabra… De tipo, no anda mal… En canal, ¿cuánto pesas tú, como te llames…?

MATARAZZO.- Se llama Nick. Un famoso escritor, no te lo pierdas…

DOLLY.- Pues que se ponga a redactar su testamento… ¡Para lo que le espera…!

MATARAZZO.- No hagas caso a esa bruja… Siempre está bromeando; se las da de ingeniosa y es una lenguaraz insoportable… Conmigo no se atreve… Soy el amo… Ven, acomódate aquí, sobre el sillón y descansa un momento… (lo conduce al sillón) Voy a explicaros, a ti y a esa fulana redimida, de qué va toda esta tela marinera…

DOLLY.- Por lo que a mí concierne, no me interesa en absoluto… Estoy cansada y me duele la cabeza, que es lo que acostumbramos a contaros las mujeres cuando nos duelen los ovarios y los huevos…

MATARAZZO.- Chitón y parche al ojo… No pienso repetirlo, así es que escucha…

DOLLY.- Ni siquiera hay donde sentarse…

MATARAZZO.- Te puedes acomodar en esa silla…

DOLLY.- No, porque me da mal yuyu… Además de estar mojada de sus miedos de nena…¡Tú sí que no te enteras…!

MATARAZZO.- Pues le pasas un trapo…

MATARAZZO y DOLLY (a la vez)- ¡No sé cómo te aguanto…! (ella se sienta y saca una pitillera del bolso-bandolera)

DOLLY.- Dame fuego… Aunque pedirte fuego a ti es como pedírselo a un bombero…

MATARAZZO.- ¿A que te atizo…?

DOLLY.- Me conformo con que atices la punta del cilindro a golpe de mechero… (a Nick) Tiene de torpe lo que tiene de lento…

MATARAZZO.- Cría pajarracas y te sacarán el sueño eterno… No perdamos más oro… Voy a proceder a presentarme… Dile a ése quién vengo siendo yo, por si lo ignora… Seguramente ya me ha reconocido…

DOLLY.- Cuéntalo tú, que te explayas mejor. A una legua se advierte que lo estás deseando…

MATARAZZO.- Siendo alguien entre el distinguido público quien me lo solicita, no me haré de rogar un solo instante… Mi nombre es Matarazzo; Leonidas Benito Rafaello Matarazzo… Engendrado en Sicilia y natural de Brooklyn…

DOLLY.- ¿No te digo…? ¡Un engendro…!

MATARAZZO.- Si vuelves a interrumpirme, te la cargas… Tú dirás, chico listo… Lo que te ha sido revelado hasta el momento, ¿te suena o no te suena a conocido…? Matarazzo no es apellido  para echar en saco roto… Y quien lo intenta, acaba con los talones cementados…

NICK.- Ahora que lo menciona…Deje que me sitúe… ¡No tiene perdida…! Los Matarazzo de toda la vida, allá en Manhattan… Quinta Avenida, entre las calles 34 y 59…

MATARAZZO.- Descaminas un poco… Según se mire, un poco más arriba, un poco más abajo…

DOLLY.- Le estás tomando el pelo a tu invitado…

MATARAZZO.- Lo que yo quiero es que escribas mi historia para “Máscara Negra”… ¿Acaso no procede…? Si me corto, ¿no sangro…? Frank Costello, Al Capone, Dillinger,  Anastasia… ¿Qué tienen ellos que no tenga uno mismo para haberse convertido ya en leyenda…? Y, pensando, pensando, he hallado la solución al acertijo… ¡Tienen literatura…! La tinta habla de ellos todo el rato… De eso, precisamente, vas a encargarte tú, bello ragazzo… Y no saldrás de aquí sin haber logrado el objetivo… No me importa el dinero a invertir en esta empresa… Compraremos hasta la Warner Brothers si hace falta… Las cadenas de radio, la prensa matutina y vespertina… De escasear el  peculio pecuniario, sabemos cómo ganarlo honradamente…  Atracaremos bancos, gasolineras e, incluso, catedrales, que eso no está tan visto, de momento… Matarazzo crea tendencia en los mercados…

DOLLY.- ¡Ése es mi chico…! ¡Bravo, bravo…!

MATARAZZO.- Juego limpio contigo, Nick O´Mara: como falles, te mato… No pensemos en ello: mejor el enfocarlo en positivo… La loca esa de ahí, que tan bien me conoce, nos servirá para humanizar el personaje, ¿no se dice así…?, explicando, en sucesivas entrevistas, cómo me comporto en sociedad; mis aficiones fuera del despacho: si  voy a las carreras de caballos que yo mismo organizo, o prefiero el Radio City Hall para pasar el rato con mis chicas…

DOLLY.- De darme tú permiso, desde luego, puedo contar si eres bueno en la cama…

MATARAZZO.- ¿Estás insinuando no lo soy…?

DOLLY.- Tú te lo llamas todo… “Explicación no pedida, la corriente se la lleva…”

MATARAZZO.- Tú sí que eres vulgar y corriente… Del arroyo… Puedes volver cuando me lo proponga… Conque, quedas avisada de por vida… Ya que sabes nadar, guarda tu ropa, no vaya a ser que te quedes con lo puesto…

DOLLY.- Vine desnuda al mundo; no como tú, en una piel de cerdo con tirantes… (Recibe un seco bofetón en pleno rostro) ¡No me ha dolido…! Así es que tú prueba a darme otra…

NICK.- ¿Le ha hecho daño, señora…?

DOLLY.- ¿Tú qué crees, pajarito…? Estoy acostumbrada… Porque lo entiendas, forma parte del contrato…

MATARAZZO.- No te metas en camisas de las once y vamos a lo nuestro… Ahí tienes una máquina en buen uso y un montón de cuartillas… Empieza a preguntarme… Por ejemplo, qué pienso yo de ciertos senadores, del Fiscal del Distrito, del Jefe Superior de Policía… Del Presidente de esta gran nación… De su señora ante dios y antes los hombres, o de su última amante femenina… Si me disparo, avisa… Cuando me embalo, no hay forma de pararme…

NICK.- Pero es que yo… ¡Yo no soy escritor, soy corrector de pruebas…! Alguien escribe, un profesional; luego, yo lo corrijo, tras las pruebas de imprenta, las veces que haga falta…

MATARAZZO.- Claro, imbécil; pues claro… No iba a jugarme el tipo secuestrando a una auténtica lumbrera… En tu caso, nos sales más barato… Economía… Lo sabe hasta un imbécil…

DOLLY.- Por si no lo has captado, escribidor, está diciendo que le resultas una mierda…

MATARAZZO.- Llegué a pensar en Hemingway,por si te sirve de consuelo; pero enseguida abandoné la idea… Anda siempre viajando y dándole al prohibido por la Seca… Pregúntame mi opinión sobre los comunistas… ¡Pregúntame algo, coño, o mando que te pongan en marcha ésos de ahí fuera…!

NICK.- Esté bien, empecemos… ¿Cuál es su opinión Sr. Matarazzo, acerca de enmendar la Quinta Enmienda…?

DOLLY.- No  sigas, Nick, o habrás de arrepentirte de por vida…

MATARAZZO.- ¿Qué confianzas son ésas que te gastas con el chico…? ¿Por qué le llamas Nick…? ¿Acaso os conocíais…? Y no mintáis, porque pienso enterarme… (grita, mirando hacia la puerta) Pasa, Lazslo, y tráete el instrumental cognoscitivo, porque te va a hacer falta utilizarlo…

LAZSLO (fuera).- Como disponga, jefe… Estaba deseando emplearme a fondo…

MATARAZZO.- ¡Joder, gandul, me lo has quitado de la boca…!

(Suena de nuevo “Rififi” y se va escureciendo el panorama)

FIN DE LA ESCENA 1

Hello, Dolly...

Hello, Dolly…

“VISITE NUESTRO BAR”

 

 

Aquí, un Amigo…

B. W. - ¡Ay, qué nervioso me pongo...!

B. W. – ¡Ay, qué nervioso me pongo…!

 

AQUÍ, UN AMIGO…(ELOGIO Y FLORILEGIO EN TORNO A BILLY WILDER)

 

INTROITO

TRAIDOR EN EL INFIERNO 001

Hacía más de un cuarto de siglo que no regresaba al Stalag 18; sucedió tal que la pasada semana y fue para encontrarlo tan lleno de vida y de talento como solía en su momento de máximo esplendor, allá por los primeros 50. Supongo que su condición de “clásico” tiene que ver en ello. Pero no todos los clásicos resisten por igual la corrosión del Tiempo… En el caso presente, quizás se deba a que Billy Boy ha sido siempre amigo, buddy, old chum… (Con lo que quiera llamarle, se tiene que conformar, al cantar de la copla…). “Amigo”, sospechemos que le vale… De la copla al bolero: “Toda una vida/ estaría contigo…”

El hecho es que lo he estado… Mi cinefilia pasa, y si no, ponla prueba, por su filmografía desde que yo recuerde… Me he puesto de deberes el recordar aquí algunos  de sus “títulos sagrados”, aquéllos que siento más cerca de mi corazón y mi cabeza, junto a otros, no menos brillantes, de los que ha venido apostatando mi capricho, erre que erre: uno es muy suyo y de nadie más, a la hora de hacerse con su picha un lío.

Espero que este viaje a territorio Wilder (es decir: “más salvaje” todavía…) pueda despertar la curiosidad por parte de algún espectador recién llegado a esto de los sueños filmados y se enganche a su conga de Jaruco, la que venía arrollando…

Amén.

Fin del INTROITO.

TUMBAS POR AQUÍ, TUMBAS POR ALLÁ…

Captura

La suya, en el Westwood Memorial de Los Ángeles, informada de lo siguiente:  SOY ESCRITOR… PERO NADIE ES PERFECTO.

Como aviso a navegantes, impagable. Los que amamos a B. W. sobre todas las cosas, siempre lo hemos sabido.  Y, cuando se ponía a escribir a medias con el rumano I.A.L. Diamond (¡Así cualquiera, tío…! A eso lo llamo yo “desayunarse con diamantes”…), entonces… Entonces, ¡ni te cuento…! Doce pelis juntos, como las doce uvas que pelaba Beulah, desde 1957 a 1981 (es decir: the final courtain), citadas de delante atrás: “Aquí un amigo”, “Fedora”, “Primera Plana”, “Avanti!”, “La Vida Privada de Sherlock Holmes”, “En Bandeja de Plata”, “Básame, Tonto”, “Irma la Dulce”, “Uno, Dos, Tres”, “El Apartamento”, “Con Faldas y a lo Loco”, “Ariane”…

Con sólo de pensarlo, se le corta a uno el resuello… ¡Dos hombres y un ingenio”, se llama esa película…!

TEXTOS SAGRADOS

(Difícil me lo quito y me lo pongo lo de quitarme el sombrero ante una carrera  semejante: a título por década… Ni a Sophie se lo pusieron tan difícil…)

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-DÍAS SIN HUELLA (“The Lost Weekend”, 1945, mi año de nacimiento; todo un presagio, ea…).- El alcoholismo con el culo al aire, mostrando su agujero sin fondo y sus vergüenzas. La prefiero a “Días de Vino y Rosas” (Blake Edwards, 1963) porque es menos “bonita” e, incluso, mucho menos complaciente. “Alcohólicos Anónimos” debiera pasarla entre sus asociados una vez a la semana, por lo menos. Si la comparamos, cosa que no aconsejo, con “Leaving Las Vegas” (Mike Figgis, 1995), tan cargada de ella de oscars y encendidos reconocimientos por parte de la Crítica, nos veríamos obligados a elegir entre la llama de la inspiración y  un castillo de  fuegos de artificio… O entre un Ray Milland  at his best y un Nicolas Cage a lo bestia…

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-TESTIGO DE CARGO (“Witness for the Prosecution, 1957).- Hasta un adolescente tirando a zangolotino con razonable parecido a Charles Laughton, a partir de su afición a Agata Cristine (sic), es capaz de reconocer una mandarina mecánica como la presente, donde todo funciona y todo parece destinado a nuestro gozo.

-¡ Pues yo no me encuuentro el parecido...!

-¡ Pues yo no me encuuentro el parecido…!

Velahí un doble reencuentro, tan dispar como la vida misma: Una O´Connor (viejos amigos desde “La Novia de Frankenstein” de Jaime Ballena) y Marlene Dietrich, con quien me había tropezado, en la noche de los tiempos, allá en Villarmayor, haciendo de gitana en “Golden Earings”, donde le tiraba trastos y pestañas postizas a Ray Milland, que el mundo es un pañuelo. Inter nos, la peli se titulaba “En las Rayas de la Mano”.

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- Esa Una resulta que soy yo; pero si llego a saber que me van a sacar en la red, vengo convenientemente rasurada...

– Esa Una resulta que soy yo; pero si llego a saber que me van a sacar en la red, vengo convenientemente rasurada…

Aquí y ahora, “Testigo de Cargo” nos deja una quote (no todo lo glamurosa que ), para la posteridad, a cargo de una extra con frase, pero menos, como más tarde se sabrá: “Will you kiss me, darling? (¿Me quieres besar, encanto…?). En su haber, además, de tercero en concordia, la resultona presencia  Tyrone Power, o el “poder del tirón”, una de esas aposturas masculinas cuyo encanto acaba siempre por ponerte en un aprieto… (Con la Criatura F., otrosí, se podía dormir como un bendito, morirse e ir al Cielo…) Y el matrimonio Laughton, Charles y Elsa (Lanchaster), como el perro y el gato, a partir un piñón y partirse las muelas…

Imposible calcular las veces que la he visto. Y aun sabiendo quién es el asesino, jamás ha dejado de sorprenderme su buen rollo inacabable…

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-LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (“The Private Life of Sherlock Holmes”, 1970).- El mejor Holmes, sobre pantalla chica o grande, ever made; por salir, hasta se presenta en encuadre el viejo querido Nessy, en amor y compañía de una cuadrilla  de enanos carbonarios, unos cuantos canarios con tolondra y, derrochando encanto y  savoir faire, una Geneviéve Page (a no confundir con Geraldine, que esto no es “Some like it Hot”) a la que no había uno visto desde que fuera la Madame de Deneuve en “Belle de Jour” y a la que Mr. Holmes se las ponía muy duras (pero no viceversa). Como santo remedio para abulias, muermos y melancolías, abofé que Billy en general y esta peli en particular no tienen contrincante que les dure medio asalto al hipocondrio.

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-PRIMERA PLANA (“The Front Page”, 1974) .- Otra que tal, y con Walter Matthau (“Matao”, para sus íntimos) tocándole la moral a Jack Lemmon cosa mala. Se atrevía además con el remake de un clásico Howard Hawks, “Luna Nueva” (1943), nada que ver con la saga “Crepúsculo” (afortunadamente). Menuda tontería, ponerse a compararlas cuando ambas, by Wilder or by Hawks, resultan absolutamente  disfrutables. El mundo de la Prensa, tan cercano a Wilder, mostrando sus miserias, en una farsa tan tiernamente cruel en el fondo como desenfadada y matemática en la forma.

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-AQUI UN AMIGO (“Buddy Buddy”, 1981). Vino después de “Fedora” y ésta – discreto “run for cover” en busca de un “Sunset Boulevard” que llevarse al marchamo- , había supuesto, para mi leal saber y entender al menos, la ruda constatación de que la mina de diamantes salvajes Diamond + Wilder estaba a punto de agotarse, tras aquel continuado derroche de talento. Si algo no soporto – me pasó con Fellini, a partir de “Y la Nave Va…”: la nave ya no iba, marchaba a la deriva en el noventa por ciento del metraje- son los crepúsculos de las divinidades, echando por la herida del cansancio y la carencia de inventiva humores sin humor  y un sordo runrún de agua pasada. Por eso, he renunciado a ella, sin importar lo mucho que me duela. Cuando reúna el valor suficiente, pienso intentarlo, ea… Lemmon vs. Matthau… Pero, si te digo la verdad, no quiero verla… Ya lo dejó escrito Federico hablando de  la ausencia del amigo y su sangre derramada: “No quiero sentir su chorro, cada vez con menos fuerza…”A última hora, me ha entrado una duda no sé si hitchcockiana, fritzlangiana o galdosiana: a lo mejor, la he visto; pero se me ha borrado del disco duro por completo… (Pues peor me lo pones, compañero…)

OBRA MALDITA

Títulos universalmente catalogados como masterpieces que nunca he sido capaz de apreciar como merecen. Y abróchense cinturones y bragueros ortopédicos porque, como decía Margo Channing, la noche se presenta movidita…

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-PERDICION (“Double Indemnity”, 1944). Con “The Postman Always Rings Twice”, lo mejor de lo mejor de James M. Cain, probablemente. Ambas tardaron una década en pasar a la pantalla grande. La versión Tay Garnett de “The Postman…” aparece en 1946 y, me ponga como me ponga, habiendo visto ambos títulos tarde y en TV., el recuerdo ha apostado siempre por ésta última, a lo mejor porque Lana Papadakis siempre me pareció mucho más zorrona y sofisticada que Barbara Dietrichson   (y John Gardfield muchísimo más frágil y entrañable que el MacMurray, dicho sea de paso). En la novela, manda castaña, el personaje se apellidaba Nirdlinger; toma chiste privado a costa de una vieja amiga de B. W…

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Conste que, con los textos que las originaron (1934 y 1936, por lo que se refiere al cartero- su opera prima-  y a la indemnización, respectivamente, me sucede otro tanto. El debut literario de Cain tiene muy reconcentrada su generosa ración de fatalismo sucio; “Doble Indemnización”, traducida inter nos  “Pacto de Sangre”, arrastra un sé qué de prisas por cobrar. En cualquier caso, ambas son vueltas de tuerca a idéntico tornillo de convento, en el interior del cual todos acaban por cagarla.

En el guion de “Perdición”, nada menos que Raymond Chandler, cuya situación en el ranking de la novela negra americana, con respecto a Hammet, si antes o después, es otro de los enigmas que tengo que descifrar cualquier día de éstos.  Me “pone” más el padre de Phillip Marlow que el de Sam Spade, seguramente por la condición de perdedor nato del primero.

Sospecho que quien se lleva el gato al agua en “Perdición” es Edward G. Robinson, más que nada porque Miss Stanwyck resulta un tanto vulgar, herencia Stanislalavski, seguramente, tras su paso por “Bola de Fuego”  Howard Hawks, y Fred McMurray , por su parte, no se puede decir ande sobrado de carisma. El viejo Barton Keyes, con su sexto sentido de olerse las tostadas a primeras de cambio, resulta ser el más agradecido de la historia: al final, va de bueno, y le enciende un pitillo al condenado a muerte.

De tanto en tanto, revisito este título. Nunca termino por localizarle el “tranganillo” y pongo mi culpa a mear.

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-EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES (“Sunset Boulevard”, 1950). He aquí una peli que siempre me ha puesto muy nervioso, aunque no haya influido tanto en ello el hecho de que esté narrada por un cadáver, como la presencia ominosa de esa Gloria Swanson, personificación de una vagina dentada en permanente actividad trituradora de grandes y testículos, lo más parecido que imaginarse pueda a la planta carnívora de Corman. Todo huele a difunto en su tristeza en este bulevar de los sueños rotos, desde las presencias Von Stroheim o Keaton, al calvario golgotoso a que se ve sometido su protagonista William Holden, un esforzado tragador de sapos camino de la fama y de la tumba.

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-SABRINA (1954). Me da ganas casi de vomitar mi primer papillón tanto lugar común en torno a Audrey Hepburn que venido leyendo a lo largo de mi vida… Y “Sabrina” tuvo mucho que ver en ello, desde luego, en ruda competencia con sus “Vacaciones en Roma” en compañía de Gregory Peck, donde ambos iban como una moto, subidos a una vespa y al carro de la fama con cronopio. “Encantadora”, “adorable”, “delicadeza quintaesenciada”, “la feminidad hecha mujer de hoy” y lindezas de ese estilo a dios dar agua… Hombres y mujeres parecían adorarla con parejo entusiasmo empalagoso… Qué fina, qué estilosa, cuánto charmé francés se gastaba la niña… Y total, para acabar en los nervudos brazos de mi Bogart (y años más tarde, en los Gary Cooper), casi un viejo pellejo, a las alturas, sobre todo comparado con su hermano menor, Holden hasta en la sopa… A mí, Bogart sólo me lo quita Brígida O´Shaughnessy, la de “The Maltese Falcon”, aunque le cueste descender en ascensor hacia el cadalso… A la Bacall, se lo regalo yo, por haber dicho en “Tener o no Tener”, otra vez Hawks, una de mis frases favoritas: “Conmigo no tienes que fingir. No tienes que decir nada. Si me necesitas,  silba. Sabes silbar, ¿no es cierto…? Juntas los labios y soplas.” ¡Nunca antes una perra le había ladrado así a su perro…!

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“Sabrina” o el tema del “viejo y la niña” revisitado, como haría la Bardot al principio de su carrera, buena era ella, llevándose por delante, a base de morros y morritos, a cualquier veterano que se le pusiese a tiro, llámese Jean Gavin, yendo tan lejos, cuando éste se había convertido ya simplemente en leyenda…

De cualquier manera, sin que me sirva de consuelo, su remake de 1995, dirigida por Sidney Pollack, con Julia Ormond y Harrison Ford, resultó  absolutamente lamentable.

Nunca me gustó Hepburn. Para acabar de liarla, leí muchos años después que Luchino Visconti le había ofrecido protagonizar “Confidencias” y rechazó el papel (acabó haciéndolo Silvana Mangano) por cuestiones de edad del personaje y su condición de madre de Helmut Berger. Tales actitudes me parecen bien en una estrella del Cine; en una actriz, en una artista, no alcanzan a caberme en la cabeza, y eso que su tamaño es de condiciones poco o nada modestas…

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-CON FALDAS Y A LO LOCO (“Some Like it Hot”, 1959)- De siempre me han molestado las pelis donde el personaje interpretado por  Marylin asume su condición “tontita”, a la que cualquiera está en condiciones de llevarse al huerto del francés, porque ella se deja o no se entera. Eso, por un lado… Luego está lo de aquel embarazo que la cámara y la fotografía debían disimular a toda costa, circunstancia que terminó con una zancadilla playera cuyo resultado fue un aborto muy llorado. Por muchos momentos estelares Wilder que contenga la cinta- seguramente, la que más…-, su visión acaba siempre por resultante desasosegadora y deprimente…

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-EL APARTAMENTO (“The Apartment”, 1960). ¡Por San Jorge, qué película más triste…! Un tratado sado-maso sobre la condición laboral del trabajador made in los USA… Todo en ella resulta humillante y desolado… Cinco oscars, tres globos de oro y un montón de premios más avalan su categoría estético-moral… Hasta el momento en que leemos su clasificación como “comedia”… Tate, tate…Después de todo, eso había venido haciendo Wilder desde siempre: mezclar humor y drama con absoluto desparpajo: en “Stalag 17”, por ejemplo. Eso ya lo habían inventado los más encopetados clásicos y nadie había protestado hasta la fecha… Pienso en Guillermo Shakes y sus diálogos dislocados- “para besugos”, ea…- , antesala  del “Teatro del Absurdo” (y aquel Go to the Nunnery! de Hamlet, que tanta tinta ha hecho correr desde su estreno…) o en el “gracioso” omnipresente en el Teatro Español del Siglo de Oro… Velahí “Fuenteovejuna”: en medio de una atroz escena de tortura, va Mengo, el chistoso de turno, y se ofrece a confesar, por fin,  quién mató al comendador, y contestar, a continuación, para sorpresón de sus verdugos, que al comendador Fernán Gómez (¿no te digo lo que hay…?) se lo había cargado… ¡“Fuenteovejunita”…!

 Sólo que aquí, en este apartamento-picadero al servicio de los jefes, la amargura nos pilla muy de cerca, sin que la rebeldía llegue a asomar su cabeza de alfiler en ningún momento del proceso. Como mucho, un lamerse las heridas los cornudos, apaleados y contentos… Porque, entonces, ¿para qué están los sindicatos…? El guion no sabe / no contesta… A pesar de aparecer firmado por un admirador de “El Acorazado Potemkin”, “Ladrón de Bicicletas” o “Los Mejores Años de Nuestra Vida”… Y, ¿sabéis lo que os digo, camaradas del koljos…? ¡Jack Lemmon, con Wilder, siempre acaba por llevarse la peor parte…!

“Triste, triste…”, le decía Marta a George, en un momento de “¿Quién Teme a Virginia Wolf…? , referido a cómo habían podido caer tan bajo…

Siempre que puedo, procuro evitar el revisarla… A mí, “El Apartamento”, me parece una auténtica “tragedia americana”…

PEQUEÑAS GRANDES MARAVILLAS

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-EL GRAN CARNAVAL (“Ace in the Hole”- “as en la manga”; literalmente “en el agujero”- 1951) Como “Primera Plana”, pero emprendiéndola a patadas con tus partes pudendas… La vi, junto con “Cinco Tumbas al Cairo”, a mediados de los 50, en el “Madrid-París”, mi universidad cinéfila a distancia, disfrazada de cine de barrio. Por entonces, ni siquiera me interesaba por los directores de las pelis; sólo por la chica y el chico… Apenas sin salir de la infancia pipiola, me impresionó lo suyo aquella extraña historia periodística de “todo por la pasta”, cuya sangrante actualidad no ha dejado de crecer con el paso del tiempo. Chuck Tatum, su protagonista (Kirk Douglas), probablemente sea uno de los hi de puta más cínicos del bestiario de la Wilder Factory y su impronta puede adivinarse hoy, en régimen de comunión diaria,  a través de la escala de valores demostrada por los responsables de ciertos programas de la caja siniestra, especialistas en una tele-realidad bigger than mierda.

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-UNO, DOS, TRES. (“One, two, Three”, 1961) .- A los rogelios como el menda, estas comedias con la guerra fría como música de fondo tienen que ser muy buenas, para que uno comulgue con sus ruedas de molino. A Alida Valli, en “Senso” le pasaba tres cuartos de lo mismo con aquel militarote de Franz Mahler… Conste en acta que “Ninotchka” de Lubitsch (1939), con la Garbo riendo, es una de las pelis favoritas de Wilder, a pesar de todos los pesares anticomunistas que pudieran detectar en ella los chicos de la NKVD (Lo podéis mirar en Google. No lo voy a hacer yo todo, que caramba…)

Supongo que después de ver a Liselotte Pulver bailando la “Danza del Sable” de  Khachaturian, al más estalinista de la checa se le pasan las ganas de mandarlos a todos a Siberia. Y el chiste final de la Pepsi-Coca tampoco tiene desperdicio… Y está, en la cima del mundo como suele, un James Cagney uniformemente acelerado…

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En “The Foreign Affair” (“Berlín Occidente”, 1948), sin embargo, el reparto de sagradas formas entre bloques estaba bastante más equilibrado. El descubrimiento de Europa  por parte de una congresista yanky (Jean Arthur) tendía a no dejar títere o titiritero con cabeza. Además, andaba por allí una Dietrich de muchísimo cuidado, jugando (sí; pero no…no; pero, sí…) a interpretarse a sí misma en el papel de  Erika von Schlutöw, una cabaretera que habría tenido sus más con varios dirigentes nazis…

Bueno, pues eso… A mí, el rojerío, que no me lo toquen…

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-IRMA LA DULCE (“Irma la Douce”, 1963). Un musical francés del montón como punto de encuentro: Lemmon & McLaine meet again, tras el bombazo de “El Apartamento”. Él es Nestor Patou, un honrado gendarme parisino y ella, una prostituta todo a ciento cincuenta de la calle Casanova en el barrio de Les Halles. Una frase del guion- “Pero eso es otra historia…” – ha llegado a ser casi tan famosa como “A Dios pongo por testigo,  etc., etc., etc…”. El problema no es otro que acabar resultando dulce y tierna la película misma, cuando uno, con Wilder, espera siempre, aunque sea de puntillas, a walk on the wild side, un toque de rabiosa amargura, traducida al humor, ése que tanto duele, sólo cuando te ríes… Con el título siguiente, va a suceder algo muy parecido…

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-BÉSAME, TONTO (“Kiss Me Stupid”, 1964). Basada en la obra teatral de Anna Bonacci “La Hora de la Fantasía” (estrenada en España por Irene Gutiérrez Caba en el doble papel de esposa comme il faut y pilingui  next door), héteme aquí un vodevil con mucho más vitriolo de lo que suele suceder en el género de las camas y las puertas, que juega su mejor baza a partir de sus diálogos- I.A. L. Diamond +Billy, al aparato- y la presencia de una Kim Novak en su mejor momento como Polly, la Bomba, reina  y más bien poco señora o señorita de “The Belly Bottom” (“La perilla del ombligo”), antro de malísima reputación, si exceptuamos a sus prostitutas de  lujo medio bajo.

Zelda, la esposa fiel dentro de lo que cabe, está interpretada por Felicia Farr, esposa de Jack Lemmon. Al festejo se unen un marido celoso (Ray Waltson) y Dino (Dean Martin, quién sino…) mujeriego cantoso. Pero es que resulta que Orville J. Spooner,  cabeza de familia y de chorlito y un amigote suyo, Barney, dueño de la gasolinera local, son compositores de canciones y… Y se las arreglan para conseguir que el tal Dino pase la noche en casa del feliz matrimonio, no sin antes mandar a la señora Spooner con su madre, sustituyéndola por Polly la Bomba para que contribuya  al éxito de la operación pero sin macular el honor conyugal… Pues ya se ha armado, venga…

Ingeniosa y muy grata de ver, bastan dos o tres veces para considerarla una obra menor, nunca pequeña…

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-EN BANDEJA DE PLATA (“The Fortune Cookie”- “La galleta de la suerte”-, 1966). Lemmon vs. Matthau, un “Punch and Judy” de cuñado contra cuñado con la diversión asegurada, y nunca mejor dicho. Su jocundia se mantiene intacta, a lo largo de sus muchos capítulos, no importa las veces que la veas. A lo mejor, es el mejor Mathau de todo el lote…

SÍ, PERO…

Dos títulos con los que nunca he sido capaz de congraciarme. Toda la culpa es toda mía, lo más probable…

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-LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (“The 7th Year Itch – “La comezón el 7º año”-, 1955). Aun aportando un montón de momentos estelares al mito Monroe – las bragas a enfriar en la nevera, el aire procedente del metro levantando sus faldas o su personificación de los sueños más húmedos del varón americano medio-, su condición de pieza teatral trasplantada al Cine lastra  la ligereza del guion y lo encorseta hasta asfixiarlo de palabrería. Ítem más, el actor que encarna a su protagonista, Tom Ewell, está años luz de esa pareja feliz Lemmon-Matthaw en cuanto a carisma (a Roy Walston, el protagonista de “Kiss me, Stupid”, le sucedía otro tanto). Total, que me agobia a nivel de los calorazos veraniegos. Antes de verla la próxima vez, será cosa de meter en el congelador los calzoncillos.

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-¿QUÉ OCURRIÓ ENTRE TU PADRE Y MI MADRE…? (“Avanti!”, 1972) Y con ésta es peor… Ha llegado a aburrirme; y ello, con Wilder, suena a quedar excomulgado… A lo mejor, porque su resolución argumental me parece forzada; a lo peor, porque el tiempo que se ha ido, resulta inútil pretender resucitarlo… Con decir que encontré a Jack Lemmon  francamente patético… También podría achacárselo a ese horripilante título español, que me echó para atrás desde el primer momento… ¡A ver a quién le gusta que se metan con la madre de uno…!

LO QUE FALTABA…

Lo que faltaba es un heterogéneo batiburro de títulos que paso a enumerar, con la extraña sensación de que, en la mayoría de los casos, debería intentar verlos, siquiera una vez más, antes de condenarlos a la hoguera de mis vanidades personales…

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Lote nº 1 -“Mauveise Grain” (“Curvas peligrosas”, 1934), “The Emperor Waltz” (“El vals del emperador”, 1948) y “Saint Louis Spirit” (“El héroe solitario”,1957). Un triplete que tengo pendiente de estreno (¡a estas alturas…!); pero sucede que me da una enorme pereza el intentarlo, por si acaso… La primera, su debut en el Cine, fue realizada en Francia y la protagoniza Danielle Darrieux; según Filmaffinity, se trata de una “romántica película de gangsters”.  La segunda, aparece calificada por Carlos Aguilar, de quien tanto me fío generalmente, de “azucarada opereta” y está interpretada por Bing Crosby y Joan Fontaine. En cuanto la tercera en discordia, dedicada a la hazaña aérea  del piloto Lindberg, Nueva York- París, sin escalas, protagonizada por James Stewart, dudo mucho que me decida a probar suerte.

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Lote nº 2.- “The Major and the Minor” (“El mayor y la menor”, 1942) y “Love in the Arfernoon” (“Ariane”, 1957). Se trata de dos comedias, muy lejanas en el tiempo una de otra. En la primera, el plato fuerte lo aporta Ginger Rogers, nacida en 1911, treintañera por tanto, haciendo de colegiala para no tener que pagar billete entero en el ferrocarril,  y  pare usted de contar posibles atractivos. En el segundo caso, el emparejamiento de Audrey Hepburn y un maduro Gary Cooper que estás en los cielos, a la edad que tiene uno, no se está en condiciones de ponerse a dar vueltas en su noria.

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Lote nº 3.- Ya se ha aludido, si bien de pasada, en el transcurso de este escrito, a títulos como “Fedora”, su penúltimo trabajo, constatación del paso inexorable del Tiempo fugitivo, y lo que vino después, “Aquí, un amigo”. Todo empezó con la repesca de “Traidor en el Infierno”, ¿me siguen o acaso debería, dios no lo quiera, empezar de nuevo esta cantanta de nunca acabar…? (Se me han puesto los pelos como escarpias sólo de pensarlo…)

Viejo querido Wilder, ¿quién te vio y no te recuerda…? Era de ascendencia judía; su madre murió en el campo de concentración de Auschwitz… Él, en 2002, a los 95 años, de una neumonía…  “Buddy Buddy” es de 1981. A partir de entonces, las aseguradoras se negaron a respaldar sus proyectos, con lo cual se fue al carajo su carrera…

Me pregunto cuántas películas habrá filmado la mente de Samuel Wilder en los 21 años que pasaron entre ambas fechas y si no habría algún modo de verlas… A lo mejor, hay que morirse para eso…

EL FINAL FELIZ

Stanley Donen, el padre- a medias con Gene Kelly- de “Cantando bajo la Lluvia”, nacido en 1924, vive todavía y estuvo activo hasta 2003; pero eso es otra historia…)

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El Grano de Arena

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EL GRANO DE ARENA

El Padre Senén no daba crédito a lo que Sor Jacinta le confiaba en confesión, cierta tarde de otoño. Mecachis en los mengues con la hermana… Debía de padecer- eso, tirando por lo bajo- delirios místicos diabólicos; y menos mal si pronto no empezaba con las llagas…

Pequeñita ella, corcoveta incipiente; todavía joven, sin  humos de novicia en su talante ni ansias de martirio miserere.  De alta montaña vete a saber si gallega o portuguesa , nunca hasta entonces había dado muestras de andar buscándole tres pies al gato de la fe, sino todo lo contrario: con el mazo dando en el convento (ella, siempre primera: la menos santurrona  y la más abnegada).

Sor Jacinta del Niño Jesús, con aquella vocecilla entusiasmada, tan suya, de no haber roto jamás ni un plato ni una taza… Aquella tarde, empero… Se diría que lo traía todo estudiado de casa… A lo mejor, no lo había discurrido ella solita… Poseía luces; pero de palmatoria, y no de altar mayor en fiestas patronales… Lo mismo le había llegado vía la COPE, única radio que suelen escuchar las religiosas… Internet, tampoco a descartarse, de momento… Es muy moderna ella, y muy dispuesta a jugar con los fuegos avernales informáticos: nuevas tecnologías y ese tipo de gaitas, demasiado fuera de control por parte de la autoridad gubernativa competente… ¡Vade retro…! , por no mejor decir que ¡meigas, fora…!

A lo mejor, estaba siendo utilizada…Se preguntó si se lo preguntaría a ella, personalmente, en su próximo encuentro y no se respondió por falta de respuestas razonables… Mejor hablar primero con el Sr. Obispo… Con la Conferencia Episcopal, si hiciera falta… Para empezar, nihil obstat consultar los Evangelios, en busca de doctrina salvadora; saber a qué atenerse en ortodoxia… Sólo faltaba a Roma un nuevo Galileo…

Y sólo de pensarlo, sudaba el pobre  lágrimas de incienso, a lo Cristo de Limpias o poquísimo menos…

Mientras, Sor Métome-en-todo, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, continuaba con su dale que te pego.

-Somos nosotras quien tenemos que encargarnos…

Así había comenzado aquel calvario doctrinal, a bocajarro y sin venir a cuento.

-Los sacerdotes oyen en confesión a los muchachos y nosotras nos ocupamos de las niñas… Con la que está cayendo, las familias, seguro que encantadas de la vida… Llegado el caso, la cuestión, tras discutirse en asamblea por parroquias, puede someterse a referéndum…

-Pero, hija mía… Respóndete tú misma… ¿No te hallarás cayendo, sin saberlo, en un nefando pecado de soberbia…? Siempre tienta el Maligno el rincón más oscuro de nuestras pobres almas pecadoras… No lo digo por ti, corderilla inocente… Si alguien te manipula, debes decirlo ahora… ¡Ese vocabulario mundano que te gastas me da muy mala espina…! Ya no sé si hablas tú o es Belial quien se explaya por tu boca…Y tú estarás pensando;“¡Qué cosas tiene el cura…!” ¿A que no me equivoco…?

Sor Jacinta no parecía dispuesta a un propósito de enmienda por las buenas.

-Prefiero mil veces una reforma de la mecánica sacramental que vernos todos los días aparecer por los telediarios, objeto de la burla y el escándalo…

-¿Y quién te dice a ti que no se trata de insidiosas calumnias, buscando el desprestigio de la Iglesia…? No te pases de lista, Sor Citroen… Tú, medítalo a solas y reza diez rosarios hasta entrar en razón. Una vez convencida, regresas al redil y me lo cuentas… Ya puedes ir en paz, alma de cántaro… Medio convento aguarda a que termines… Y tú, dándote aires de teóloga abulense… Te habrás creído la Papisa Juana…

***

No hubo manera de conciliar el sueño aquella tarde, dando vueltas y vueltas a la noria dialéctica de los pros y los contras,  a la hora de incorporar a la mujer a ciertas tareas sacerdotales, en pro de un aquí paz y después gloria… De hecho, conocía el caso de ciertos misioneros y misioneras del África más negra que habían llegado a impartir los sagrados sacramentos, una vez obtenida la dispensa papal correspondiente, y siempre con razones de fuerza mayor avalando in extremis la excepción de la regla…

Hombre ya entrado en años, al Padre Senén los pecados de la Santa Madre Iglesia ni le sorprendían ni  dejaban de sorprenderle… Siempre podría poner la mano en el fuego por sí mismo… Ni más ni menos casto que el resto de cofrades en su mismo mester de clerecía, jamás se había sentido conturbado en un confesionario por las tantas veces incendiarias crónicas de sus feligresas en torno a duelos y quebrantos, con el sexto mandamiento como música de fondo. Bastante tenían él y su conciencia con mantenerse alerta ante otras insidiosas tentaciones del espíritu; sin ir más lejos, la de llegar a editar, por pura vanitas vanitatis, una antología que compendiase los centenares de poemas (de corte decididamente ascético, eso sí) hasta hoy obrantes en polvorientas carpetas, guardadas, que no escondidas, debajo de su cama. Mas no se le escapaba a este su autor que, para ello, condición sine qua non, tendría que presentarlos a concursos, habida cuenta de que autofinanciarse una edición se escapaba a unas más que precarias posibilidades financieras: sus cuentas bancarias, de puro franciscanas, recorrían al desnudo los caminos del mundo.

Otro gallo cantara en el caso de llegar su humilde persona a ser famosa. Enseguida tuvo clara la oportunidad de lanzar al mercado una idea tan brillantemente arriesgada como aquélla, y nos estamos refiriendo, como es fácil de adivinar, al caso de las monjas confesoras de género. De hecho, le extrañaba que a nadie, ni aun a las más exaltadas feministas dentro de la Iglesia, haberlas haylas: tanto diaconato y tanta murga,  se le hubiese ocurrido el poner en valor tales innovaciones organizativo-estratégicas.

El escollo a vencer (es decir: Sor Jacinta, a la que, por supuesto, ni se le pasaba por la cabeza pedirle prestado el copyright creativo), resultaba salvable; bastaría con asegurarse su silencio, una vez de nuevo oída en confesión, so pena de quedar excomulgada. Era, modestia aparte, un piquito de oro: antes que se reza un padrenuestro, sabría convencerla y acallarla.

Coser y cantar pergeñar un escrito, no muy longo, titulado…Vamos a ver… “Un Granito de Arena para una Grande Causa: La Mujer en la Iglesia”… y ponerse en contacto, sin prisa pero sin pausa, con Ferdinando Rossi, un viejo amigo suyo que trabajaba en “L´Osservatore Romano” de corrector de pruebas desde la intemerata… Dado el hecho de que le debía varios favores, con que lo incorporase, en lugar destacado, a la sección de “Cartas del Lector”, o como se llamase, se daba ya con un canto en el pecho…

-Hombre, y hablando de pecho… – pensó el Padre Senén, un tanto preocupado, ahora que, por fin,  las tenía todas consigo- ¿Por qué se me ha puesto, de repente,  el corazón a dar saltos de caballo desbocado…? Si hasta parece que no puedo respirar y un sudor frío me está bañando todo el cuerpo, provocándome un temblor titiritero…

Requiescó en la paz del Señor diez minutos más tarde, tras una breve pero dolorosísima agonía, severo manque justo castigo a divinis, descendido, fulminante, desde Cielo, sin haber ocasión para él de arrepentimiento o contrición alguna por sus muchos pecados (la inmodestia, entre ellos).

***

Cuando sor Jacinta se enteró de la triste noticia, llegó a sentirse si no culpable estricto sensu, sí un poco responsable de su óbito, al haberlo agobiado con tantas letanías penitenciales en el transcurso de las últimas semanas precedentes al fatal desenlace.

A su nuevo confesor, el Padre Aurelio, un anciano achacoso de color macilento,  ni siquiera se le ocurrió el mencionarle tan espinoso tema, por si acaso…

Pocos meses más tarde, el asunto se le había olvidado por completo, sepultado por una nueva iniciativa: dedicar los conventos con dificultades económicas (eran la mayoría), a la lucrativa industria del jamón, con un sketch promocional seguro “trending topic” en YouTube: la congregación al completo, a pie de coro, pernil porcino en ristre a lo sota de bastos, repitiendo al unísono: “Monja-monja- monja- mon…” Así, sin parar, hasta que a todos se nos abriera el apetito… El anuncio acababa de esta guisa: “Jamón Monja Jamón… ¿No está para comérselo…?”

Mas no llegó a buen puerto la propuesta de la muy emprendedora Sor Jacinta… Sor Patrocinio, la Madre Superiora, a pesar de su nombre, le negó la mayor, como se dice ahora.

-Todo lo apestan, hija… Nunca fue santo el trato con marranos, independiente su número de patas… Y de buscar a Cristo entre fogones, dedícate a las yemas, como el resto de santas…

-Sí, reverenda madre…

-Pues por eso, hija; pues por eso…

***

Esta historia se hubiese aquí acabado definitivamente, pasando a mejor muerte, de no haber sido porque a cierto escribidor tirando a ateo le fallaba la inspiración aquella tarde y se puso a inventar, a la que salta…

FIN

SAMSUNG

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