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El Cine Carcelario, estoy pensando, ha sido capaz de canalizar su claustrofobia, crónica de un fracaso personal y sistémico, en un delta de variopintas posibilidades: el drama social, el thriller, la peli de aventuras, el softcore…Un “totum revolutum” donde, juntos y revueltos, aparecen obras maestras y productos de desecho. Véase si no esta pequeña lista, al mal tuntún, más extenuante que exhaustiva, de títulos del género:

-“Sin Remisión” (John Cromwell, 1950), dura denuncia de la inviabilidad del régimen penitenciario USA. Transcurre en una cárcel de mujeres.

-“Infierno en la Ciudad” (Renato Castellani, 1959), Ana Magnani vs. Guilietta Masina, todavía más cruda y demoledora que la anterior. Impresionante.

-“El Hombre de Alcatraz” (J. Frankenheimer, 1962), sobre la ternura que puede encerrar el corazón de un asesino, con Lancaster bordando (su papel, desde luego).

-“La Leyenda del Indomable” y “Brubaker” (Stuart Rosemberg, 1967 y 1980). Newman y Redford, respectivamente, dos hombres y un destino: el presidio, cada uno por su lado de la verja. Los Derechos Humanos, en el trullo, no saben, no contestan.

-“99 Mujeres” (Jesús Franco, 1968) ¿Qué hay de nuevo, viejo? Si Mercedes McCambridge es la estricta celadora, las emociones fuertes están garantizadas.

-“Fortuna y los Ojos de los Hombres” (Harvey Hart, 1971). El soneto nº 29 de Shakespeare como punto de partida para una exitosa obra teatral del canadiense John Herbert. En celuloide, ha circulado poco. La sombra de Genet es alargada.

-“La Casa de Cristal” (Tom Gries, 1972), manuscrito Capote. Nunca  me creí sus truculencias. Es más: me resbala, por turístico, su ladino folklore oleaginoso.

-“Papillón”(Franklin J. Schaffner, 1973). Una superproducción USA estrellada, con Dustin Hoffman y Steve McQueen, guindas de un pastel algo indigesto.

-“La Cárcel Caliente” (Jonathan Demme, 1974). Pues eso. Sale Barbara Steele, quizá la presencia más turbadora de la Hª  del Cine (calambur opcional recomendado).

-“Fuga de Alcatraz”(Don Siegel, 1979). Easwood + Siegel, esa pareja feliz donde las haya, reyes de un  cine netamente masculino, si es que tal cosa existe.

-“Cadena Perpetua” y “La Milla Verde”(Frank Darabont, 1994 y 1999). Dos relatos made in Stephen King, en plan poético / fantástico, sin mayor trascendencia.

A “La Evasión” (Jacques Becker, 1960), mi favorita, voy a echarle de comer aparte. Pasen y vean a los hombres de voz dura apretarse los machos. Absolutamente inolvidable en su solidez, su austeridad, su contundencia… (Francis, habla…)

“Celda 211”, sin duda, ocupa un puesto de cabeza en dicha lista, cine carcelario de primera. Monzón (“La Caja Kovak”, 2007) le echa un par de redaños. Dos violencias se enfrentan y confunden: la del interno, un aislado social, un síntoma molesto a tirios y troyanos y la del Sistema que los mantiene a raya, que los retiene al margen, y ha perdido la fe en su misión reformadora: es represiva y gracias. El preso vendría a ser ciudadano-basura, escoria a reciclar cara a la galería… Cada día, se oyen ciegas voces exigiendo se ensanchen las fauces de la Bestia de Piedra. Parece inevitable: nuestro modelo de sociedad piensa seguir fabricando criminales. Cada vez son más jóvenes…

“Celda 211” se abre con una intensa escena de suicidio y su pulso comienza a acelerarse, en un crescendo sin apenas respiro, hasta alcanzar el tremendo desenlace: una invitación a preguntarnos acerca de lo visto, si nos atañe o no, aun a sabiendas de que las respuestas posibles van a ser un directo a la entrepierna.

Un sólido reparto orquesta esta tocata a secas. Como uno es como es, va y le demanda al Tosar, por rizarse el pubis, un poco más de jazz a la hora de desarrollar su “Malamadre”. Puestos al planto, algún meandro argumental juega revuelto, llegado el acabose, “pecado por minuto” comparado con el todo puesto en pie, a nivel formal y/o moral, por la película.

Con una mínima y privilegiada experiencia carcelaria, año 72, nueve meses franquistas a la luz como preso político (nótese el resabio pequeñoburgués: cualquier preso lo es, fracaso de la sociedad que lo genera), tuve ocasión de asomarme a un universo fascinante en su complejidad, tan singular en cuanto a normas y valores: la flora y  fauna a ambos lados de la verja. El drama de la cárcel, me parece, no sería tanto la tragedia puntual, a estallar de tarde en tarde, sino el drama sostenido, el tiempo muerto, envasado al vacío, que te va aplastando contra el muro hasta anularte. Preso común, quién dijo que corriente: número irracional sujeto al Reglamento, cada minuto sabiéndose extirpado de un extramuros a distancias siderales; un no-vivo que, iluso, desarrolla su plan de eterna fuga inmóvil: imaginar hazañas delictivas futuras y triunfales, recreando un asaz verbenero patio de Monipodio, maestros en enseñar al que no sabe cómo abrir una puerta o cerrar una boca; más legales que nadie, respetar al compañero; desahogarte como sepas o puedas y sacar beneficio debajo de las piedras.

Recuerdo la rechoncha figura de aquel “Papi”, estafador genial de media monta con una petición de siglo y medio, que estaba estudiando psiquiatría por engañar al tribunal de guardia…Y a un “mad doctor” coruñés, responsable de haber hecho estallar unas cuantas clínicas privadas de la competencia; y a cierto pendenciero tabernario, capaz, no digo de memoria pero casi, de recitar “Conversación en la Catedral” de Vargas Llosa, sin tener bachiller que llevarse al diploma…A veces, por las noches, se oían gritos desgarradores de hombre solo en su celda. Y entonces comprendías qué era la cárcel, ese lugar maldito, absurdo, inútil que conocieron- ay España, nuestra madre terrible-, sujetos de la calaña del Cervantes, el Quevedo, el Hernández, el Buero…

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

………………………”La evasión”, Jacques Becker, 1960.

Organizado pola A.C. Fuco Buxán

Venres, 27 de Novembro 2009, ás 20 h.

no Campus Universitario de Esteiro – Ferrol

 

Presentación do libro:

“DESINFORMACION : Cómo los medios ocultan el mundo” (Prólogo de Ignacio Ramonet)

Intervirá: o seu autor, Pascual Serrano

Presentado por Manuel Rodríguez Carballeira (Presidente da A.C. Fuco Buxán)

 

Pascual Serrano é fundador de REBELION.ORG (Diario alternativo, en Internet). Membro fundador da Rede de Intelectuais en Defensa da Humanidade. Colabora no diario “Público”, “Le Monde Diplomatique”, “Mundo Obrero” e na revista cultural cubana “La Jiribilla”.

 

Nesta obra, “Pascual Serrano, cunha incisiva mirada, desentraña o funcionamento dos grandes medios de masas para facernos comprender que a desinformación é unha constante. O que cremos que está sucedendo no mundo é só unha falsa composición ao servizo duns intereses que van, aos poucos, conformando a opinión pública. A obra, ademais, propón técnicas e hábitos de lectura para fomentar unha nova actitude, independente, ante a información e promover así unha cidadanía resistente á manipulación”.

http://www.pascualserrano.net/mis_libros/desinformacion-como-los-medios-ocultan-el-mundo

….

Micro-relatos, 61

QUÉ  FUE DE GRETEL… ¿Y TÚ ME LO PREGUNTAS?

Tras la muerte de Hansel, su hermano-amante, diabético perdido y sifilítico, a la temprana edad de veinticuatro años, de un muy violento infarto de miocardio provocado por su desmedida afición a la buena mesa, los espirituosos de alta gradación y las mejores, y más abyectas, camas pecadoras del bosque conocido, en un clarísimo alarde de inmodestia, como la Selva Negra, Gretel decidió, con los tesoros rapiñados de la Casa de la Bruja, conseguir un falso certificado médico que le permitiese encerrar a su anciano padre (la madrastra había muerto de accidente, que nunca fue aclarado, hacía ya algunos años) en un asilo para enfermos mentales y, ya de paso, abrir burdel de lujo en la ciudad de Frankfurt.

-Sobreviví en el pasado-le explicaba a su socio en el negocio, el orondo y libertino Herr Brandauer, director-gerente de la cadena de prostíbulos más famosa de Alemania- a los reiterados planes de aquel maldito viejo y su fulana bávara, un par de infanticidas de toma pan y moja, para que fuera devorada por las fieras o muriese de hambre; yo misma asesiné a una anciana antropófaga, arrojándola el horno por salvar a mi hermano…Nadie espera de mí un poco de decencia…

-¿Qué dicen ellos?

-Wilhelm, pestes. Pero Jacob me apoya…Me he encargado de eso…Es el mayor y lleva la batuta. Si el pequeñín se pusiese pesado…

-¿Lo arrojarías a un horno?- preguntó Herr Brandauer, divertido, rascándose una nalga con delicadeza.

-¿Por quién me tomas, querido Klaus María? Me he redimido, ¿sabes? Les montaría a los dos una cama redonda…Son hermanos y lo están deseando… ¡Qué mal conocen los hombres a los hombres…!

Lúns 23: As Memorias de Teodulfo Lagunero

Escrito por Fuco Buxán
18.11.2009
Organizado pola A.C. Fuco Buxán
Lúns 23 de Novembro ás 20 h.
Galería Sargadelos – Ferrol
Presentación do libro:

“La extraordinaria vida de un hombre extraordinario”
Memorias de Teodulfo Lagunero, prologado por Almudena Grandes

Interveñen:
Rafael Pillado (vicepresidente da AC. Fuco Buxán)
y Teodulfo Lagunero (autor)

Teodulfo, que vivíu de neno a guerra civil, desde o bando dos vencidos, pertencendo a unha familia de represaliados, sufriu cárcere durante o franquismo.

Avogado, Catedrático de Dereito Mercantil, Empresario e millonario, ingresou no Partido Comunista en 1968, financiándoo xenerosamente e servíndolle de enlace con numerosas figuras políticas da transición.

Entre as súas numerosísimas vivencias: a viaxe con Carrillo, no seu propio coche, de París a Madrid, ou a súa relación con personalidades da vida intelectual e política, como Alberti e Teresa León, Neruda, Pasionaria, Sastre, Armero, Antonio Gala, Joan Baez, Marcos Ana, Delibes, etc. Todo isto e moito máis nas Memorias que agora nos presenta.

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“En el más remoto confín de la China vive un Mandarín inmensamente rico, al que nunca hemos visto y del cual ni siquiera hemos oído hablar. Si pudiéramos heredar su fortuna, y para hacerlo morir bastara con apretar un botón sin que nadie lo supiese, ¿quién de nosotros no apretaría ese botón?” (Chateaubriand-1768/1848-“El Genio del Cristianismo”). Con esta cita, comienza “La Barca sin Pescador” de Alejandro Casona, hombre del exilio, estrenada en Buenos Aires en 1945 y presentada en España a principios de los 60, tras el regreso a casa del autor. En ella, Ricardo Jordán hace un pacto con el Caballero de Negro: alguien morirá en un lugar ignoto a señalar al azar sobre un globo terráqueo; a cambio, él recibirá una enorme fortuna. Sólo que el tal Ricardo luego se lo piensa y…y ahí empieza el teatro poético-humanista de Casona, plenamente asumido por la Derecha Ilustrada del momento, a partir de “La Dama del Alba”, su reencuentro, en 1962, con el público español. Un pasado republicano, la “Natacha” rebelde y radical, estaban perdonados…

“Botton, Botton”, cosecha del viejo querido Richard Matheson (“Soy Leyenda”, “El Increíble Hombre Menguante”, “La Casa Infernal”), fue publicado en 1970 por Playboy, famosa por las nalgas de sus señoritas y los lóbulos cerebrales, tan parecidos los unos a las otras, de sus egregios colaboradores literarios. El relato conocería una versión televisiva, incluida en la serie “Twilight Zone”(1985). Aquí y ahora constituye, mutatis mutandis, el punto de partida para una nueva vuelta de tuerca al Mr./Mrs. Hyde que todos llevamos dentro, oficiada por un ya casi mítico Richard Kelly,  padre y muy señor mío de “Donnie Darko” (2001), una de esas  “películas de culto” que reinan en pantalla pequeña tras morir de abandono en las de cine. Su segunda salida de madre, la muy extraña “Southland Tales” (2007),  donde una estrella del porno, un actor “dale que te pego” y un comando marxista se disponen, en un mundo más o menos futuro, a enfrentarse al fascismo, ni quiera se ha estrenado en España.

Veamos, ¿qué te sucede, camarada tovarich? ¿Cuándo piensas empezar a hablar de “La Caja” de marras? Tanta demora y tantos prolegómenos, sólo pueden significar una cosa: no te ha gustado e intentas ganar tiempo. Nos conocemos como si nos hubiéramos parido el uno al otro…”De ser así, querido-me contesté fríamente-, y fuese un servidor el padre-madre de mí mismo y de su hermano, además de sonar incestuoso en vena hermafrodita autodidacta, terminaríamos tú y yo, o séase yo-no hablemos ya de los lectores-, hechos un lío de cintura para arriba, por no citar, vista su precariedad en capital o en interés, la zona sur: cintura para abajo”.

Una peli “de culto” no se fabrica, leñe…Uno filma su sueño y, a continuación, inesperadamente, un selecto grupo de pirados lo hace suyo y comienza una cruzada reivindicativa fundamentalista contagiosa. Tengo la sensación, ya sabéis con cuánta frecuencia me equivoco, Mr. Kelly pretendía, Alicia con bigote, perseguir el conejo orejudo de su suerte, aquél que presagiaba el fin del mundo y hablaba con lengua de serpiente. “Donnie Darko”, dicho sea a su favor, no se ordeña dos veces.

Para empezar, algo pasa con la chica, tan pizpireta ella y tan “casa de al lado”. Cameron D. va a tener serios problemas a la hora de enfrentarse a un papel dramático. Miss Diaz lo resuelve cómo sabe: poniendo la misma cara de sufrimiento todo el rato. No le faltan motivos de zozobra: el galán que le ha tocado en suerte más parece retoño talludito que complemento circunstancial de compañía (o sea, “marido”). Mas no nos engañemos: los problemas están en otra parte. La misoginia del guión, encargado de demostrar, como en el Génesis, son siempre las mujeres, llámense Helena o Eva (o Esperanza Herzog: chiste malo para buenos cinéfilos), las responsables de armar el Gran Follón, con manzanas-y madroños- de por medio (en “The Box”, de tocarnos los botones), la misoginia, digo, rechina petarda y galopante, por mucho Sartre que le echen a la fórmula a través de unas insistentes referencias a “Huis Clos” y su banderín de enganche (“El infierno son los demás”).  Y, por si hacía falta más caldo de cultivo, héteme allí unos pocillos del Kafka de Orson Welles, una cucharadita de “La Invasión de los Ultracuerpos” y un balde rebosando mensajes redentores para una Humanidad que no da una y ha de ser castigada… Richard Kelly va a sacarse de la manga una variante alienígena de la cólera divina, procedente de Marte, que convierte el sempiterno sermón de “¡arrepentíos, ahora que estáis a tiempo!” en una ciencia-ficción de catequesis. Venga, pero si ya somos buenísimos; si los malos son Ellos…los mismos que nos acusan a nosotros.

Libraríase de este diluvio de bolsillo la presencia de Frank Langella, Drácula Badham 1979, capaz de ponerle los dientes largos al mismísimo Stoker: en empaque superior a Cristóbal; mucho más ominoso que el Oldman por Coppolas, guaperas como nunca lo fuera el húngaro Lugosi, va de capa elevada por el cine de vampiros chupa planos. En “The Box” compone un “Cara Cortada” (en sentido literal) melifluo e inquietante, pata de banco on line para un posible pandemónium a base de Robert de Niro (“El Corazón del Ángel”, Parker 87), Al Pacino (“El Abogado del Diablo”, Hackford 97) y el Fernando F. Gómez de “Faustina”(Sáenz de Heredia 57; nótese el 777, nº de la Bestia de Tres Tetas), con María Félíx, ricahembra tan sobrada que, en las salas de fiesta donde actuaba, se limitaba a leer el periódico para poner contento al respetable.

Tú tranquilo, King Kelly; te ha salido una película de culto: de culto mariano a la estampita, diría mi yo perverso. Y, en cualquier caso, siempre nos quedará Pascual Duarte: “Señor, yo no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo…”

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

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