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A  estas alturas de su filmografía, uno se adentra en territorio Eastwood con la misma unción con que visita una catedral gótica,  ésas que se elevan hacia el cielo para inyectarlo de latines sabidos y fervores. Su obra actual constituye, nos supongo de acuerdo, un “de senectute” tan primaveral como plenipotenciario.

Existe, sin embargo, un riesgo subyacente: ¿qué vas a hacer después de un “Gran Torino”? Siempre me he imaginado a García Márquez aullando de desesperación tras haber finalizado sus “Cien Años…”: jamás podría escribir no ya algo superior sino precisamente aquella ópera magna, condenada a ser dejada de crearse (yo jamás habría reunido el valor necesario para ponerle “fin”: nunca hubiese dejado de escribirla; es más: hubiese buscado quien la continuase hasta el fin de los tiempos). Venga, en serio: hagas lo que hagas, tras descubrir “Macondo”, habrás de aguardar el vuelo gris del zopilote, el criticono, que lo va a bautizar “obra menor” y quedar tan estrecho. ¿Qué es una “obra menor” cuando se mide a partir de una obra maestra absoluta? “Menor” significa, hic et nunc, menos grande; la pequeñez, camarada, es otra cosa…

He aquí un canto al esfuerzo colectivo; a la empatía como superadora de barreras; a la necesidad de tener siempre en cuanta al otro, poniéndote en su lugar cuando tratas de imponerle tu criterio…A lo mejor, hay que hacerse mayor para entenderlo. Qué esperanza, Che: la importancia de ser mejor cuanto más viejo…

El deporte contemplado como factor integrador y no alienante; la inspiración,  herramienta de trabajo…Me detengo un momento. Será mejor que se lo cuente ahora. “Invictus”, no sé muy bien por qué (pero sí que lo sé), me ha pillado bajo de autodefensas masculinas: me pasé la película con dos nudos, uno en la garganta y otro en el pañuelo (para acordarme lo feliz que me hará ser generoso, distinguiendo, de paso, la diferencia entre dignidad y orgullo personal desmesurado que, tantas veces, nos aleja de la meta propuesta). Easwood es un cineasta emocionante; cada vez que se mira hacia dentro y nos lo cuenta, hay tanta verdad allí, tanta ecuanimidad, que uno no puede menos que sentirse cálidamente abrazado por un mensaje superador de negruras y desánimos.

Todo esto con el rugby como fondo, ese “deporte de hooligans jugado por caballeros”, todo lo contrario del fútbol (por ahorrar espacio y tiempo, hagan ustedes mismos el mutatis). Ahora que lo pienso, el matrimonio entre Cine y Deporte no ha llegado siquiera a pareja de hecho. ¿Se imaginan al Von Sydow jugando al balompié en una peli Bergman? Pues me temo sea inválido el ejemplo: estaba en el reparto de “Evasión o Victoria” (1980) de John Huston, mucho ver con fútbol y política de supervivencia. Y el maestro Hitchcocock y “Extraños en un Tren” (1951)… ¿Qué hubiese sido de tal “clockwork orange” del suspense sin el tenis? Haberlas, haylas de todos los colores. Estoy pensando ahora en “Los Ases Buscan la Paz” (A. Ruiz Castillo, 1954), donde unos malvados agentes rogelios tratan de convencer a Kubala, la “Saeta Rubia” que llegó de Hungría fichado por el Barça -y, seguro, por la B P S-, para que se pusiese a espiar a favor de los intrínsecamente perversos…Menos mal que un delantero centro no puede ser de izquierdas…

“Invictus” se basa en una obra de John Carlin (“El Factor Humano”, a no confundir con la última masterpiece Graham Greene) acerca de Nelson Mandela, el primer presidente democrático sudafricano (1994), que se había pasado 27 años encarcelado por su lucha contra el “apartheid”. Artífice de una transición ciertamente complicada a causa de las heridas abiertas durante la larga marcha del pueblo negro hacia la Libertad, hizo del perdón y la superación del pasado su bandera de enganche; y de un poema-“Invictus”, de William Earnest Henley, publicado en 1875, traducido a golpe de ripio en el doblaje- guía en el camino de la Luz, a nivel personal y colectivamente.

Es por eso por lo que el último Eastwood nos transmite un mensaje de esperanza: no importa las calamidades que podamos sufrir en las horas más negras, conscientes de que siempre seremos “amos de nuestro destino, capitanes de nuestra propia alma”…Eastwood, Eastwood…Una madurez, plena y fecunda, que no sólo tenía un precio: tenía un premio, esa mirada sobre el mundo, llena de algo tan extraño como puede haber llegado a convertirse la Bondad sabia y savia en los tiempos que corren…¿Sabes lo que más me conmovió, camarada tovarich? Llegado el gran partido, la final del Campeonato Mundial de Rugby de 1995, en medio del fragor de la competición, el montaje va intercalando la nimia (y tan grande) peripecia de un niño de la calle, un recoge-latas canijo y renegrido, que va progresivamente abandonando su duro ganapán para, apoyado en el coche de la Poli, enterarse de los detalles del evento…

Ignoraba que Freeman se pareciese tanto a Mandela (no se parecía en nada; hasta entonces, por lo menos). Fue meterse en papel y piel al mismo tiempo. En cuanto a Matt Damon, anda por allí a la espera de que el guión le permita pronunciar la frase clave de esta Historia de- érase una vez en Sudáfrica-, sueños que se hacen truchas cuando todos juntos se esfuerzan por un Futuro común basado en la Justicia:

-No alcanzo a comprender cómo Mandela ha sido capaz de perdonarnos…-lapidaria pronunciada en el transcurso de la visita a la prisión de Robben Island, en una de cuyas celdas pasó “Madiba” cerca de treinta años, antes de convertirse en presidente.

He leído en alguna parte  el rugby  podría alejar a “Invictus” de nosotros, al ser nos país de futboleros excluyentes. Servidor, desconocedor de reglamentos de éste o cualquier otro deporte- el que nos ocupa, reducido, en mi supina, a un montón de cabezas haciendo cremallera, un balón parecido a una billarda y un montón de aguerridos mocetones corriendo de un lado para otro-llegó a gritar “¡gol!” (por lo bajinis), aun sin estar seguro en el rugby puedan marcarse tales cosas…

Asistí a la sesión dominical de tarde. La sala, abarrotada. Público heterogéneo. Cuando las luces se encendieron al final, se respiraba, de algún modo, catarsis colectiva. “Bosque del Este” había vuelto a lograrlo.

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

RECORDANDO A CARMELO TEIXEIRO EN EL SEGUNDO ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Desde la Asociación “Fuco Buxán”, donde tanto tuvo que hacer ese hombre entero, quiero expresar-está sonando Bach- su vívida nostalgia y su presente. Pues la lucha por la Razón aún sigue en  pie, desde esa ría que mece su brillante ceniza, continúa llegando la exigencia de su aliento, uno más entre todos, arrimando hombros y argumentos.

¿Qué se llevó la muerte de Carmelo? No su energía y su fe esperanzada en el futuro; no su bondad, que nos sirve de ejemplo. Si acaso, alejó su cabal cercanía; pero no más allá del horizonte de una empresa en común y salvadora: “Planta de Gas Fuera de la Ría”. Él fue su impulsor y baluarte; su vanguardia y su fuerza integradora. Ni la Comadre Seca fue quien para agotar su fuerza convencida. No se cansó Carmelo ni en la Hora: cayó, no lo callaron nunca, rodeado de molinos de huracán corrupto, de plantas venenosas, de cámaras de gas donde debía perecer Naturaleza y Vida…

Ha sido un privilegio convivirlo, compartir su mensaje generoso, una consigna llena de sentido: “Todos juntos; pero tú, el primero.” No era incansable; sacaba fuerzas de su creencia en el prójimo asequible y  un sentido emocionante del deber, del compromiso, de la acción, que no conoció más límite que el espacio dedicado a la reflexión y al sentimiento.

Ay, Carmelo, luchador, y hombre de familia, y compañero, que robaste el tiempo a los relojes para poder cumplir con tu tarea; que aprendiste, como pedía Machado, a distinguir las voces de los ecos…Hoy te sabemos cerca, respirando una espera: el convertir los muros de silencio en el grito ciudadano colectivo, portador de la rabia y de la idea.

En ese día descansarás tranquilo, pez de luz en esa ría que hoy acoge tu historia y tu trayecto: permanecer, ya siempre, en la memoria  de la masa fecunda de tu Pueblo. Mientras tanto, tenemos muchas cosas que encargarte; sobre todo, el que no nos olvides: ojalá acertemos a llenar tu reposo de recuerdos, los nuevos pasos, tantos nuevos caminos que estamos recorriendo con tu nombre en los labios y tu hombría justa y sabia en el corazón y la cabeza.

No digamos “parece que fue ayer”, pues no lo ha sido. Carmelo es el reto de un mañana en una Galicia a salvo de amenazas y de atrasos. Si he visto llorar a tus amigos aquel día, fue por agrandar el mar que tú defiendes desde lo más profundo de su alma, el surco azul que labra el polvo y la semilla de la tuya, tan blanca y tan hermosa.

En la mañana del sábado, te ofrendaremos flores. No será suficiente: debemos acercarte la victoria contra la sinrazón y la avaricia.

Sólo entonces podremos darte gracias y ser dignos de estar en tu memoria eterna, a tu lado, en un milagro laico, cuando en la ría de Ferrol esté fuera de peligro y dentro del Progreso, y veamos cómo se multiplican, otra vez, Carmelo, en la ría de Ferrol, los panes y los peces.

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

Organizado polo Comité Cidadán de Emerxencia para a Ría de Ferrol, o sábado, 6 de febreiro 201o, ás 12 h, en Caranza (Parque Carmelo Teixeiro) celebrarase unha homenaxe a quen foi o seu primeiro Coordinador, Carmelo Teixeiro Menéndez ao celebrarse o segundo aniversario do seu pasamento.

Alí, no parque que leva o seu nome, ao pé dos tres carballos plantados na súa memoria, lembraremos a Carmelo, a súa labor ao fronte deste Comité Cidadán e a súa semente de loita e compromiso contra o maior perigo a que se enfronta a nosa comarca, a Planta de Gas ubicada no interior da Ría de Ferrol.

Será un acto sinxelo, coa intervención de membros do Comité e a música de Estrella e o su violín e do grupo A Revolta.

Farase unha ofrenda floral na que tod@s estamos convidados.

Carmelo Teixeiro, Coordinador do Comité Cidadán de Emerxencia para a Ria de Ferrol, dedicou os dez últimos anos da súa vida a dirixir con eficacia, enerxía e constancia todas as actividades desenvolvidas en contra da ubicación da Planta de Gas, da defensa medioambiental da Ría e da vida dos seus habitantes.

Ademais, Carmelo Teixeiro desempeñou un importante papel na Transición política do noso país. Procedente das JOC, participou activamente no movemento sindical de Bazán dos anos sesenta (foi xurado nas eleccións de 1963) e na reconstrución do movemento socialista na comarca, pois foi fundador da USO, posteriormente dirixente da UXT e formou parte da dirección do PS de G-PSOE, desde 1978.

Fundador e primeiro presidente da Asociación Cultural Fuco Buxán e da Revista “Razón Socialista”, o seu traballo sempre intenso, desinteresado e discreto, ao longo de toda a súa vida, polas causas sindicais, políticas e sociais, é un exemplo de entrega e compromiso para as compañeiras e compañeiros que se esforzan cada día por acadar un mundo máis xusto e solidario.

Seguro ya han fichado, a estas alturas, a dos zangolotinas criaturas, a cual más inquietante, que campan por su falta de respeto en las campañas publicitarias del momento: un pequeño landrú empeñado en hacer aguas menores en el baño de Pablito y otro, algo más crecidito (en todos los aspectos) que declara que a él, eso de su C. C., no se lo cambien. Lo entendería si a Claudia Cardinale se estuviese refiriendo. No es el caso, mas a mí me vale para ponerme gallo; y gayo en el trinar, alimonadamente:

-A mí, mi Fellini que no me lo cambien…

Tampoco voy a negar un respeto previo hacia una empresa en su día sin futuro: traducir al musical “Las Noches de Cabiria” (1957). Tras su exitoso paso por Broadway, dicho montaje se convirtió en película, de nuevo Bob Fosse dirigiendo. El papel protagonista corría a cargo de una Shirley McLaine avalada por “Como un Torrente” (“Some Came Running”, V. Minnelli, 1958), donde encarnaba a lírica “pilingui” que se comía un pringoso sándwich verdulero como nunca jamás nadie ha vuelto a hacerlo desde entonces. Aquella “Sweet Charity” (“Dulce Caridad”, inter nos titulada “Noches en la Ciudad”, 1969), que incluso llegase a interpretar en España la ínclita raza ubérrima de Marujona Díaz con el título de “Caridad de Noche”, puede que se hubiese dejado en el camino la emocionante sociología poética del original, pero, como espectáculo, funcionaba a pedir de ojo y oreja. Volver a las andadas con “8 y ½” (1963), así llamada porque, a aquellas alturas, Federico el Grande había filmado siete largos y un episodio para “Bocaccio 70”, codirigida por De Sica, Visconti y Monnicelli,  era insistir en llevar cántaro a fontana. La crisis del artista, a nivel creativo y sentimental, servía de andamio a una obra irrepetible, considerada, urbi et orbi, una de las mejores películas de la Hª del Cine, cuyo corolario vendría a ser “Giulietta de los Espíritus” (1965), dedicado a su mártir, en la cual no queda nada claro si es que pide perdón por sus pecados de carne o de silencio o convierte la sinceridad en un cruel ejercicio de cinismo. En el libro de memorias de Liv Ullmann (los Fellini y los Bergman eran amigos), se recogen varias claves de los secretos, más bien sórdidos, de este matrimonio.

Situarse medio punto por encima de “Otto e Mezzo” me parece osadía y falta de respeto. Luego, lo de la Saraghina…”A mí, a mi Saraghina que no me la toquen”, iba a sonar a pitorreo: a aquella Venus criselefantina la había tocado ya tutilimundi; y los que no, habían recurrido al amor propio, forma homosexual, per se, del tocamiento.

Añádase a todo este raviolini,  el hecho de que Mashall, por muy sheriff que parezca, no es Bob Fosse. Pongamos que su musical “Chicago” (2002) tiene fuerza; pero la inspiración es otra cosa. ¿Cómo resucitar a Mastroianni, a Cardinale, a Anouk Aimée, a Sandra Milo, a Barbara Steele, a Rosella Falk o Caterina Boratto …? Daniel Day-Lewis, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Judi Dench, Marion Cotillard (ayer Edith Piaf; hoy, Giulietta)…Venga, que no los veo. Y, si necesito verlos, por descontado, acudiré a Fellini. “Es que es un musical”, silba Pepito Grillo en mi trompa de Eustaquio. “Para músicas, siempre me  quedaré con Nino Rota”, le repliqué al grillete, desabrido.

Total, que fui a ver “Nine” apretado de nalga.

Hasta aquí, lo escrito la mañana del sábado. Acudí a la primera función de tarde sabatina. Un publico abundante respondía a la llamada: mucha señora en edad de merecer emociones otoñales (si puede ser, en compañía de Guido Contini-antes Anselmi; será por subrayar lo cuentista que era-), parejas de derecho consuetudinario y unos cuantos viciosos solitarios de lo que el Cine pueda tener de sucedáneo de la Vida misma… ¿Acudían por Fellini? Lo dudo en razonable. Eran todos Ulises en canoa, viajando hasta una Ítaca soñada de humedades, en procura de las carnes suculentas de una Penélope-Circe morenaza, que es lo que prometía la propaganda.

Bastaron diez minutos… ¡Qué inútil era todo! ¡Qué pérdida en el cambio! Ni siquiera la parte musical-unos cantables de árido subtítulo- o la coreografía-migajas de un “deja vú” cabaretero-, lograban fumigar el luminoso gusano del recuerdo. “Ten en cuenta, me dije, la mayoría de los espectadores no conoce “8 y ½”… “Pues peor para ellos”, me contesté con una acritud digna de mejor causa.

Para colmo, se había echado a perder la “gran parada” que cierra el espectáculo. Otrosí, Guido látigo en mano, domando a sus corrupias, podía sonar políticamente poco taquillero… A lo mejor, fue falta de redaños…Habrá que preguntárselo a los guionistas (Michael Tolkin y Anthony Minghella, padre de “El Paciente Inglés”, por más señas) y, ya puestos, a Arthut Kopit, autor del libreto para el musical, un dramaturgo que, en los 70, triunfaba sobre los escenarios de medio mundo con piezas de título imposible: “Oh, papá, pobre papá…Mamá te ha metido en el armario y…¡a mí me da tanta pena!” o “El día en que las putas salieron a jugar al tenis”, pero también con “Indians”, llevada al Cine por Robert Altman en 1976, aquí estrenada, en trozos,  como “Buffalo Bill y los Cow-boys”, duro alegato contra el genocidio del indio americano.

Me fui serenando poco a poco. Daniel Day-Lewis, quien, a nivel físico, recuerda más a Goddard que a Federico, se lo curra de veras. Como las comparaciones son odiosas, mejor no las hagamos. Ver metamorfoseada a Cardinale  en Kidman, da como repelús, sinceramente…Eso me pasa por viejo (y por pellejo).

He dejado para el final lo del milagro en Roma,  ciudad tan proclive a eternidades. No puede ser, caramba. Sofía Loren no se conserva: es, ayer hoy y mañana, la maciza de todas las macizas. Me pregunto qué sentiría ella mientras veía al pobre Daniel descender hasta el pozo de leones: hacer de Mastroianni en su presencia.

Y esto va para Kopit desde un maestro de escuela jubileta: si F. F. se calificó con un notable alto, ¿vienes tú y te das sobresaliente…? Con un 6 y ½  vas sobrado. Y, además, te he pillado copiando…

(Publicado en DIARIO DE FERROL)

“CORTINA DE HUMO”

UNO

La conferencia, según sus organizadores, no tanto para el público que había padecido apreturas, empujones y una variada mala suerte de incomodidades, constituyó un éxito rotundo. Cientos de fervorosos hubieron de permanecer extramuros, siguiendo el acto a través de un algo primario sistema de monitores, situados en tres grandes salas adyacentes al salón de actos de una sede más bien poco pontificia: la del PCCP(“Partido Comunista de Camaradas Preocupados”).

Durante cerca de dos horas habló don Santiago de lo humano, con esa sabiduría entre patriarcal y proletaria que llena su discurso de rigor y cercanías y, por qué no decirlo, asombro ante tal capacidad de análisis y síntesis (y de clarividencia).

Finalizado el acto y ya durante los protocolos de despedida y cierre- apretones de manos, abrazos, felicitaciones y algún que otro gesto displicente por parte de las autoridades asistentes por salir en la foto junto a un trozo de Historia-, apenas se advirtió la irrupción en la sala de un equipo de limpieza, compuesto por dos hombres y una mujer de aspecto joven y, de alguna manera, distinguido, que, con una premura inusitada y algo redundante, procedió a poner en orden el estrado, donde se hallaba situada la mesa del conferenciante, para, a continuación, dar un rápido repaso al patio de butacas, todavía perlado por parte de una audiencia remolona, a la inútil espera de la caza y captura de algún emparedado, un pincho de tortilla y almendritas saladas/ cacahuetes, amén de la cerveza tibia y el rioja de crianza en orfanato, que les hicieran las veces de la cena .

Con un frufrú de bolsas de basura, tan rápida como se había presentado, la cuadrilla hizo mutis por el foro.

Cuando, un media hora más tarde, una nueva remesa de personal de mantenimiento hizo acto de presencia en el lugar, nadie quedaba allí para contarlo y extrañarse ante tal despliegue de pulcritud por parte de los organizadores, todos unos rojazos.

DOS

-¡Quítate eso de la boca!- gritó Julia- ¿Quieres estropearlo todo?

-Perdona, camarada…-farfulló Andrés, algo corrido- Quería…Aspiraba a ser él por un momento…

- Pues no aspires tanto si no quieres que se te hinchen las narices…- le cortó Pablo, que procedió a devolver la vampirizada colilla a su cuna y sepultura, un abarrotado cenicero patrocinado por Cinzano, y depositar el conjunto en una bolsa de plástico de cierre hermético que  selló, con cierta solemnidad, seguidamente, para añadir, con la mirada perdida en el vacío, entre desafiante y transcendida:

-Tal como acordamos, por motivos de seguridad, yo mismo me encargaré del transporte hasta el laboratorio…

-Por una vez, no conduzcas como un loco…-suplicó Julia, que esperaba, todavía, el Camarada Nikitín, del que estaba en secreto enamorada, la invitase a viajar de copiloto.

-Aunque suene a decadente revisionismo burgués, seré la prudencia personificada…-le contestó Pablo. Y se guardó el envoltorio en el bolsillo izquierdo de su gabardina.

TRES

Iranzo Lugones, Pedro María era todo un cerebrito. Licenciado en Físicas por la Universidad de Santiago con brillantes notas a finales de los 70, había simultaneado sus clases en un instituto lucense con un caro -es anfibología- proyecto, que pudo permitirse gracias a un fortunón heredado de su abuela materna, Libertad, de la que siempre había sido ojo derecho. En aras de la praxis y un auténtico comunismo científico, el camarada Ilich Vladimiro se disponía a poner en funcionamiento unas instalaciones secretas, a las que sólo tendrían acceso unos pocos, y rigurosamente elegidos, liberados de la Organización. En un remoto enclave, el rincón más oscuro del paraje denominado Los Ancares, desde 1984, había venido funcionando este centro de investigación al que sólo, y aun con ciertas reticencias, él mismo tenía acceso. Como ayudantes externos, por no despertar sospechas de los Servicios Secretos (y de los informativos de ciertas cadenas televisivas), había elegido a tres compañeros de carrera y militancia, tan inofensivos como vacuos de cerebro, que nunca fueron informados del Gran Plan: poner en tarea a Dolly Machine, la Gran Máquina Clonadora de los más grandes personajes de la Historia de la Izquierda, para hacer de la Revolución Mundial corolario inmediato en lugar de una lejanísima utopía. En realidad, este plan se fraguó de forma más bien vulgar y nada acorde con el materialismo dialéctico: la lectura adolescente de “Los Niños de Brasil” de Ira Levin, edición “Círculo de Lectores”, donde el Dr. Mengele lograba clonar al propio Hitler, regalo precisamente de su abuela, aunque, en sus más recónditos adentros, Pedro María achacase su génesis a lecturas Marcuse y/o Althuser (y quizás, Spinoza, al que Hegel profesaba un amor-odio contagioso, cuyas obras completas había estado a punto de comprarse, para decidirse, al final, por un combinado Gramsci-Bergson-Garaudi, que, en el transcurso de una redada, le fue confiscado por la policía).

Como ensayo, dada su fortaleza, nada mejor que intentarlo con Santiago Carrillo, cuyas células padre, tan experimentadas, estaba seguro, no se resistirían a ser clonadas en nombre del definitivo triunfo del eurointernacionalismo proletario.

En mayo 2008, Dolly esta lista y preparada. La “Operación Colilla”, por fin, se ponía en marcha.

CUATRO

De los periódicos.- Lugo, mayo, 2024. “Según fuentes generalmente bien informadas de la Consellería de Medio Ambiente, se ha producido en la Sierra de los Ancares (Lugo) un extraño fenómeno meteorológico de origen todavía por aclarar. Una densa cortina de humo ha cubierto la zona meridional del macizo montañoso. Tomadas las oportunas muestras, se ha podido constatar dicha contaminación tiene como base la combustión masiva de cigarros habanos, por lo que se sospecha Fidel Castro pudiera estarse preparando para una eventual invasión de Galicia, de donde proceden los antepasados del nefando dictador caribeño. El ministerio de Asuntos Exteriores de Galicia ha ordenado la inmediata retirada de embajadores en la Habana y presentado una queja formal ante la ONUP.”

CINCO

De los periódicos.- La Coruña, junio, 2024. “En la noche de ayer, la policía procedió a arrestar a un individuo que, con las facultades mentales perturbadas, alteraba el orden público dando grandes voces en las cercanías de las estación de aerobuses. El detenido afirmaba, presa del nerviosismo, haber sido testigo de cómo, en la vecina base de ferrocarriles, un contingente de unas trescientas personas era introducido en un misterioso vagón sin ventanillas, uncido a una descomunal locomotora adornada con las banderas de las ciento cuarenta y tres comunidades autónomas, que partió a fume de carozo con rumbo desconocido. Lo extraño de su declaración posterior, es que, según el detenido, se trataba de individuos absolutamente idénticos, todos ellos luciendo una peluca rubia, bastante coquetona, made in China. Aunque en la Brigada Antivicio negaron, en redondo, tener conocimiento de los hechos y que éstos tuvieran que ver con la “trata de blancos”, se ha filtrado desde comisaría de la ciudad herculina dichos postizos habrían sido adquiridos y (pagados con un cheque al portador) la semana anterior en un “todo a cien” de Ponferrada por Andrés N. G., alias “Gomulka”, oveja descarriada de una apreciada familia coruñesa, quien, con las prisas, se dejó olvidado el DNI, la factura firmada y un ejemplar atrasado de Mundo Funcionario. No se descartan nuevas detenciones”.

SEIS

Base Lunar Bradbury.-Informe confidencial, 45 noviembre 2081.- “Con respecto a la desaparición en las ultrapantallas de radar de la imagen del Planeta Rogelio, cubierto por una densa y pertinaz nubosidad verdoso-amarillenta, las autoridades científicas están en condiciones de afirmar se trataría de un mero fenómeno óptico sin mayores consecuencias para la seguridad o la salud de los habitantes de la antigua Tierra. El Presidente del Consejo Supremo de las Islas, Master Santiago Carrillo Solaris, sin embargo, y para dar ejemplo a los ciudadanos, todos ellos, hasta trescientos mil, según el último recuento, replicantes exactos de su líder, y, por ende fumadores empedernidos,  ha decidido dejar de fumar por las mañanas.”

…………………………………..FIN

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